José Manuel Gómez Benítez, el hombre que propició la caída de Carlos Dívar como presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, ha sido «fichado» por Pablo Iglesias, líder de Podemos.
Su nombre ha sido incluido por Iglesias en su lista para conformar las candidaturas a las próximas elecciones generales.
Gómez Benítez fue vocal del órgano de gobierno de los jueces entre 2008 y 2013, un puesto al que llegó aupado por el entonces secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba por su participación en las negociaciones secretas que el Gobierno socialista realizó con ETA en la primavera de 2007.
Sus compañeros de negociación fueron el exministro de Justicia socialista, Javier Moscoso, el entonces presidente del Partido Socialista de Euskadi, PSOE, Jesús Eguiguren y una cuarta persona.
Fue precisamente Gómez Benítez -según reveló Ángeles Escrivá en El Mundo- el que rompió las conversaciones con la banda terrorista con un durísimo enfrentamiento verbal, que casi derivó en pelea física, con el etarra Francisco Javier López Peña, «Thierry».
El carácter de este catedrático de Derecho Penal es conocido entre los suyos como explosivo y vehemente, muy parecido al del exministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis. «Es como un Varufakis a la española», explican personas que lo conocen bien.
Gómez Benítez jugó un papel central en la caída de Carlos Dívar, al denunciarle ante la Fiscalía General del Estado por supuestamente gastar dinero público en viajes privados. El escándalo que propició el entonces vocal del CGPJ -una traición para muchos- derivó en la dimisión de la máxima autoridad de la Justicia española.
En sus manifestaciones públicas, Gómez Benítez fue especialmente crítico llegando a calificar de «apabullante la apariencia delictiva» de los viajes del presidente Dívar al entender que incurrió en malversación de caudales públicos.
La investigación que luego llevó a cabo el Tribunal de Cuentas sobre ese asunto determinó que la cantidad supuestamente «malversada» por Dívar en esos viajes no suponían 28.160 euros, como afirmaron varios medios en grandes titulares, sino 2.994 euros, dinero que restituyó después el ya expresidente.
Gómez Benítez ha sido abogado del PSOE durante mucho y también del exjuez Baltasar Garzón.
Por lo que se refiere a sus manifestaciones públicas, denotaron siempre gran contundencia, como cuando manifestó que modular la Ley de Manifestación, una sugerencia de la entonces delegada del Gobierno en Madrid y actual presidenta Cristina Cifuentes le parecía «propio de regímenes autoritarios y dictatoriales».
«Pero más allá de lo que dice la Ley, que es bastante razonable, el derecho de manifestación se debe de producir allí donde es visible. No es razonable excluir el centro de la ciudad de las manifestaciones. Lo que hay que preocuparse es de las causas por las que hay tantas manifestaciones», indicó en su momento durante una entrevista radiofónica.
Su paso por el Consejo destacó por su especial interés en denunciar situaciones que provocaron malestar en ciertos sectores de la Judicatura, como cuando, ya bajo la presidencia de Gonzalo Moliner, planteó un cambio en el régimen laboral de los jueces para eliminar algunos de los privilegios como los días libres para asuntos particulares o la inexistencia de un sistema de control objetivo del cumplimiento del horario de audiencia pública en los órganos judiciales.
En otra ocasión denunció que en torno al 50 por ciento de los órganos judiciales españoles soporta una carga de trabajo igual o inferior al estándar fijado por el órgano de gobierno de los jueces, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), mientras que un gran número de jueces y magistrados, como mínimo un 10 por ciento, dedica la tarde a preparar opositores.
Por otra parte, otra de sus actuaciones pasó por solicitar adopción de medidas de refuerzo de aquellos juzgados tramitan causas complejas relacionadas con la corrupción. Tras el análisis de las situaciones concretas por el propio Consejo, propuso que se apoyara aquellos que lo precisen con independencia de que lo solicitaran o no sus titulares.