Un combativo SIEIRA DEFIENDE su PERMANENCIA al frente de la Sala Tercera del TRIBUNAL SUPREMO

Un combativo SIEIRA DEFIENDE su PERMANENCIA al frente de la Sala Tercera del TRIBUNAL SUPREMO

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13/7/2015 00:00
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Actualizado: 13/7/2015 00:00
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El actual presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, José Manuel Sieira no ha querido dejar pasar la oportunidad durante la presentación a la reelección de la presidencia de la citada Sala de asegurar que «el Consejo no puede convertirse en un palacio de intrigas».

Así se ha referido Sieira a las supuestas presiones que el presidente de Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lemes, supuestamente estaría llevando a cabo sobre diferentes miembros de este órgano de gobierno de los jueces para evitar su reelección en el cargo, sin citarlas de forma expresa.

Y ha sostenido que dicho órgano «no puede convertirse en un palacio de intrigas».

El todavía presidente de la Sala Tercera del Supremo ha criticado que «son demasiadas las cosas que se han dicho» y que pueden «dañar el crédito» del alto tribunal y de la profesionalidad de sus integrantes, en referencia  a las informaciones que circulan estos días sobre las supuestas presiones para colocar a Luis Díaz Picazo, en detrimento suyo.

Al finalizar su exposición, Sieira ha querido leer unas líneas  porque no quería crear malentendidos sobre esta cuestión en concreto y pese a considerar dichas informaciones totalmente falsas.

Y ha puntualizado que «sólo el respeto que debo a mis compañeros de Sala y a mí mismo, la condición de que el respeto a las instituciones es fundamental en un Estado de Derecho como en el que queremos vivir, y la condición de que el Consejo General del Poder Judicial, y me permitirá el presidente que haga uso de sus palabras, no puede convertirse en un palacio de injusticia». 

EL NUEVO MODELO DE CASACIÓN

Todos los candidatos han coincidido en resaltar en su deposición ante la Comisión Permamente del CGPJ cómo se debe afrontar la reforma de la casación a que obligará la última reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) recién aprobada en Cortes, y que entrará en vigor en octubre de 2016, ha centrado las intervenciones de los cuatro aspirantes a presidir la Sala Tercera del Tribunal Supremo, que, además de Sieira, son los magistrados de esa misma Sala: Eduardo Calvo Rojas, Luis María Díez-Picazo Giménez y Jorge Rodríguez-Zapata Pérez.

Los cuatro magistrados que aspiran a presidir la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo han comparecido hoy ante el CGPJ, que deberá hacer la elección el próximo 22 de julio.

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Eduardo Calvo, que ha sido el primero en intervenir, aseguraba que ha presentado su candidatura por «insistencia de los compañeros» y por «mi voluntad de participar en la puesta en marcha del nuevo recurso de casación», que va a «introducir un cambio sustancial en el proceso».

Y ha incidido en que de ser elegido potenciaría «los plenos no jurisdiccionales». Ha insistido también en «que hay que potenciar el Gabinete Técnico», «cuidando la calidad, ofreciendo unas condiciones de trabajo aceptables».

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Luis María Díez-Picazo ha destacado su formación internacional y su participación en 2012 como presidente de la comisión de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la que ha dicho que «es la experiencia más inntensa te que he desarrollado en mi vida».

Eso sí, ha matizado que «el grueso de la propuesta que presentó esa comisión ha quedado aparcada en una mesa». 

Y ha resaltado que en esa comisión aprendió la diferencia entre los técnicos y los políticos. «El papel de los técnicos tiene que ser la de estudiar y proponer», mientras que «la decisión le corresponde a quienes designa el pueblo soberano, los políticos».

Díez-Picazo aseguró que «la nueva casación contencioso-administrativa es un territorio desconocido, no cartografiado». 

Y concluyó afirmando que «no tenemos derecho al fracaso». Por ello, no se debe admitir «más asuntos de los que pueden ser tramitados o resueltos».

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Por su parte, Jorge Rodríguez-Zapata ha asegurado que tendrían que resolverse en un año los asuntos pendientes de la Sala, que actualmente son alrededor de 6400, los cuales pueden reducirse a 3500, «para que no se den ambos sistemas». Para solucionarlo ha propuesto «aplicar técnicas de los distintos tribunales de los EE.UU., en lo referido a admisión o inadmision».

Rodríguez-Zapata que ha recordado en su exposición que es «el número dos del escalafón judicial», no ha querido dejar pasar la oportunidad de resaltar que es el magistrado más antiguo en la Sala y que, como él mismo ha dicho, «dispongo de cinco años para presidir la Sala Tercera», antes de su jubilación.

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José Manuel Sieira, que fue el último en intervenir, defendió su continuidad como presidente con el argumento de que ha conseguido logros notables al frente de lo Contencioso-Administrativo, como es el haber reducido el número de asuntos pendientes de 14.000 a 6.000.

Ingresó en la carrera judicial en 1973 y lleva 21 años como magistrado del Tribunal Supremo.

También destacó su amplia expaeriencia le ha llevado a ser ponente de más de 2.500 sentencias.

Sieira además ha resaltado que con la reforma van a aumentar los asuntos sobre los que cabrá respuesta del Supremo.

Calcula «serán unos 20.000 los asuntos anuales que entrarán en la misma, por lo que será necesario limitar a unos 600 los admitidos para que los magistrados no tengan que elaborar hasta 5 ponencias a la semana, lo que le parece exagerado».

Y ha señalado que los magistrados tendrán que pronunciarse en asuntos que antes les estaban vetados por cuestión de cuantía, por ejemplo.

La reforma obligará a motivar las inadmisiones, lo que implicará un estudio detallado de los asuntos y el conocimiento de las materias por parte de los magistrados de dicho tribunal. 

Por eso, Sieira propone que se aumente a 13 el número de magistrados de la Sección Primera -la de admisiones-, y que se mejore la oficina judicial que da servicio a toda la Sala dado que el hecho de que el 30 por ciento de los funcionarios sean interinos incide en la celeridad de las resoluciones.

El actual presidente en funciones de la Sala Tercera también ha negado que la Sala de lo Contencioso-administrativo sea la que más asuntos inadmite.

«Se inadmite un 28 por ciento frente al más de 70 por ciento que se rechaza estudiar en otras Salas, como la de lo Civil, o el 75 por ciento de la de lo Penal», concluyó. 

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