EL SUERO DE LA VERDAD, ¿cuándo se puede utilizar en los INTERROGATORIOS?

EL SUERO DE LA VERDAD, ¿cuándo se puede utilizar en los INTERROGATORIOS?

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18/7/2015 00:00
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Actualizado: 18/7/2015 00:00
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En películas como «Kill Bill 2», de Quentin Tarantino, o «Mentiras arriesgadas», de James Cameron, hay escenas en las que a sus protagonistas les inyectan el «suero de la verdad», un potentísimo fármaco que les obliga a decir la verdad. ¿Funciona? ¿Es legal utilizarlo en España?

El «suero de la verdad» pertenece a una familia de narcóticos, como el pentothal sódico, el evipán, el actedrón o el amytal.

Con su uso se trata de que afloren y se verbalicen contenidos inconscientes mediante la acción que tales sustancias tienen sobre el yo al liberar frenos y defensas, como bien ha explicado el psiquiatra forense Juan José Carrasco.

De esa forma a los sujetos se les desliga de sus autocontroles porque se parte de la tesis de que el subconsciente no puede mentir.

Este tema del «suero de la verdad» ha sido tratado en diversas sentencias judiciales del Tribunal Supremo de España.

En la primera de ellas, de 1982, se estableció que su admisión indiscriminada por los tribunales de justicia vulneraría el principio de legalidad. 

Porque, además, supondría una forma indirecta y torticera de obtener la confesión del detenido; representa, en esencia, un desprecio por la persona y el aniquilamiento de sus resortes físicos y psíquicos. 

Otra sentencia posterior del Alto Tribunal, publicada en 1991, prohibió la posibilidad de la utilización del «suero de la verdad» en España.

La citada sentencia estableció, y citamos textualmente, que “la confesión arrancada mediante torturas, hipnosis o sueros de la verdad está prohibida implícitamente por el artículo 15 de la Constitución”.

Este artículo que dice que todos tenemos “derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”.

La prueba del «suero de la verdad» en España no es admisible ni siquiera cuando es el propio imputado el que solicita que se le aplique, de forma voluntaria.

Se considera que la dignidad humana es innegociable ya que este tipo de pruebas afectan a la libertad de declaración porque es evidente que en estos casos no existe.

El artículo 174 del Código Penal castiga, además, las torturas psicológicas o morales entre las que se incluyen las condiciones o el procedimiento a que se somete a una persona y “le supongan sufrimientos físicos o mentales, la suspensión o disminución de sus facultades de conocimiento, discernimiento o decisión o que, de cualquier otro modo, atenten contra su integridad moral”.

Así que ya lo saben. Cuando vean una película en la que al acusado se le aplica el «suero de la verdad» recuerden que aquí, en España, no puede pasar porque es de todo punto ilegal.

Está prohibido.

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