Marta García de la Calzada, esposa del vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Gerardo Martínez Tristán, ha sido destinada a la Abogacía del Estado del Tribunal Supremo, destino cúspide de esta carrera, que actualmente dirige Rafael García Monteys.
García de la Calzada, de 49 años, era, hasta las pasadas elecciones autonómicas, consejera de Fomento en la Junta de Castilla-La Mancha que presidía María Dolores de Cospedal, también secretaria general del Partido Popular (PP).
El apoyo de los dos diputados autonómicos de Podemos al PSOE ha desalojado al PP del gobierno de esa Comunidad Autónoma, por lo que sus componentes han tenido que buscar nuevos destinos, como así ha ocurrido con Mar España, que ayer asumió la dirección de la Agencia Española de Protección de Datos después de haber sido viceconsejera de Presidencia y Administraciones Públicas de la Junta.
La esposa del vocal Gerardo Martínez Tristán es íntima amiga de Cospedal y es abogada del Estado, como ella.
Hasta 2011 era vicepresidenta del Tribunal de Defensa de la Competencia de la Comunidad de Madrid, que presidía Esperanza Aguirre, puesto que dejó por el de máxima responsable de Fomento de la Junta, percibiendo por ello la mitad del sueldo que en el citado Tribunal. Antes había sido secretaria general del Servicio de Empleo.
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Martínez Tristán forma parte de la Comisión Permanente del CGPJ y es uno de los hombres de confianza del presidente. Hasta su nombramiento, en diciembre de 2013, era presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
«No es frecuente reingresar a la carrera, como ha ocurrido con Marta García de la Calzada, en la Abogacía del Estado del Tribunal Supremo. Sin concurso ni nada», han explicado fuentes de la carrera a Confilegal. La exconsejera de Fomento de Cospedal ocupa un puesto de adscripción provisional en ese destino.
Confilegal se puso en contacto con la Abogacía del Estado con el fin de saber si García de la Calzada se encontraba en excedencia o en servicios especiales cuando pidió su reingreso en la carrera y qué criterios objetivos se han empleado para su designación en ese destino, pero no obtuvimos respuesta.
Con este nuevo destino, Gerardo Martínez Tristán y su esposa, Marta García de la Calzada, trabajan a apenas unas decenas de metros el uno del otro.