Un juez de Tarragona ha decidido archivar la investigación abierta tras la muerte del mantero de Salou (Tarragona), Mor Sylla, quien falleció el pasado 11 de agosto al caer de su balcón durante una redada policial, ante la falta de indicios sobre la participación de ningún mosso en el «fatal desenlace».
El titular del juzgado de instrucción número 4 de Tarragona acuerda archivar el caso al no encontrar «elemento alguno que permita sostener que la acción de algún agente de la policía de los Mossos d’Esquadra rompió el nexo de causalidad entre el riesgo que el finado asumió al encaramarse a la parte exterior del balcón y el fatal desenlace que su acción determinó».
El juez entiende que «de los hechos denunciados no resulta debidamente justificada la comisión de infracción penal alguna, conforme al art. 641.1 de la Lecrim».
Además, según el auto del juez, «la diligencia de entrada y registro había sido acordada por la juez titular del Juzgado de Instrucción nº 4 de Tarragona mediante auto de fecha 8 de agosto de 2015, previa solicitud de mandamiento para la realización de la misma cursada por los agentes del Cuerpo de Mossos d’Esquadra, quienes además fueron los encargados de llevar a efecto la diligencia con la presencia del Secretario Judicial del Juzgado de Instrucción nº 4 de Tarragona».
En el relato de los hechos se afirma que «pocos minutos después de acceder los agentes al interior del domicilio, el «Mor Deme Sylla se precipitó desde el balcón de su vivienda hasta el suelo de la plaza de Sant Jordi, produciéndose su fallecimiento de forma casi instantánea como consecuencia del traumatismo craneoencefálico grave padecido por el impacto».
Todas las sospechas se centraron en la agente encargada de asegurar a Ibrahima Sylla, que afirmó que, cuando entró en la habitación, el hombre salió corriendo por el balcón, dio un salto, y se colocó detrás de la barandilla como si quisiera huir, mientras ella todavía está en la habitación.
Al ver este movimiento, la policía se acercó al balcón pero cuando se asomó Ibrahima Sylla ya colgaba del toldo, desde donde cayó a la plaza Sant Jordi, según explicó la agente al juez.
Esta versión coincide tambiñen con la de uno de los testigos protegidos que vio como el hombre se enganchó en la parte exterior del balcón desde donde se precipitó y de otras testificales en la misma línea, ninguna de las cuales menciona participación alguna de la policía, «ni si quiera un contacto físico entre el finado y la agente».
Es más, ni siquiera los compañeros del piso del fallecido vieron contacto físico entre Ibrahima Sylla y la agente, ni siquiera su compañero de habitación que era el que más cerca estuvo del fallecido cuando se produjo la caída.