Volkswagen ha reconocido a través de un comunicado enviado este martes que el software con el que trataba de engañar a las autoridades medioambientales sobre las emisiones de sus coches diésel podría afectar a 11 millones de automóviles en todo el mundo. Hasta ahora, la cifra que se manejaba era los 482.000 vendidos en EE UU.
El gigante automotor alemán Volkwagen admitió hoy que se manipularon cerca de once millones de vehículos en todo el mundo en sus sistemas de medición de valores de emisiones contaminantes. Y ahora además de EE.UU., Alemania, Italia, Corea del Sur y Francia han exigido investigaciones y ya han anunciado que revisarán los vehículos para conocer el alcance del fraude.
También la Comisión Europea ha instado este martes a la marca alemana de automoción Volkswagen a «aclarar los hechos» sobre la manipulación de las emisiones de CO2 de sus vehículos en Estados Unidos, aunque ha considerado prematuro sacar conclusiones sobre si se habría repetido la situación en el mercado europeo.
Por su parte, Volkswagen se defiende diciendo que abordará las investigaciones con la máxima transparencia y que no tolerará ninguna violación de las leyes.
Las autoridades estadounidenses denuncian que esas manipulaciones se habrían disimulado en las pruebas de medición a través de un programa informático para cumplir con los límites de contaminación exigidos en ese país. Sin embargo, el fabricante alemán ha precisado que ese software «está también en otros vehículos del grupo con motores diésel» y que, «para la mayor parte de estos motores, el software no tiene ningún efecto».
El sistema que Volkswagen implantó en sus vehículos era capaz de detectar el momento en que los coches estaban siendo sometidos a pruebas por parte de las autoridades. Este sistema espía llevaba un mecanismo interno de limitación de gases contaminantes que permitía al vehículo superar la prueba. Una vez terminada, el mecanismo se desactivaba y el vehículo liberaba al exterior gases contaminantes durante su uso cotidiano.