ABOGADA DEFENSORA: «¿Mató usted a su hija?». BASTERRA: «POR SUPUESTO QUE NO. Bajo ningún concepto».

ABOGADA DEFENSORA: «¿Mató usted a su hija?». BASTERRA: «POR SUPUESTO QUE NO. Bajo ningún concepto».

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02/10/2015 00:00
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Actualizado: 02/10/2015 00:00
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Ha sido una estrategia calcada a la seguida por el abogado de Rosario Porto. Preguntar a boca de jarro sobre la cuestión para que el acusado conteste de forma tajante: «Por supuesto que no». En España los acusados no están obligados a jurar o prometer decir la verdad. Pueden mentir, si así lo quieren.

Después de esa pregunta, siguió otra sobre si hizo algo que favoreciese acabar con la vida de la niña: «Por dios, bajo ningún concepto», ha contestado Alfonso Basterra.

Y ha negado tener algún interés por que esto ocurriese.

«Por supuesto que no, ¿cómo iba a tener interés en matar a mi hija, si era lo que más quería en mi vida?», ha exclamado.

Como era previsible, Basterra ha negado haber maltratado a su exesposa, pese a admitir «discusiones» y su abogada ha mostrado una página de su diario, correspondiente al 31 de enero de 2013, en la que se podía leer lo siguiente: «he pasado de ser un hombre felizmente casado a ser un hombre infelizmente divorciado», y sostenía que Asunta era para él «lo más importante».

Los interrogatorios al supuesto asesino de Asunta, de casi 13 años, su hija adoptiva, concluyeron a las 14.20 de la tarde. En total, cuatro horas. 

El fiscal fue el que más tiempo empleó, unas dos horas, frente a las cinco que utilizó este jueves con Rosario Porto, la presunta coautora. 

ORFIDAL

Sobre la circunstancia del orfidal, fármaco encontrado en el cuerpo de Asunta, el cual fue ingerido por la niña durante los tres meses anteriores a su asesinato, su padre adoptivo respondió que «por supusto que no», a la pregunta de si le había suministrado orfidal. Basterra aseguró desconocer si alguien más le había dado el medicamento a la niña. 

«Sí retiré una caja de comprimidos de orfidal de esa farmacia, pero no recuerdo si eran 25, 50, 30 u 82», respondió en un momento.

Basterra vinculó la supuesta alergia que, según dice, sufría su hija Asunta, con los incidentes de julio de 2013 en que la niña se sintió mareada, tanto en la escuela de altos estudios musicales como en una academia.

«Fue un año horrible de actividad, alergia, rinitis, como quiera llamarlo», señaló ante el fiscal, al que ha explicado que esta circunstancia «tiene picos de actividad» y que, si bien el año anterior había pasado «sin pena ni gloria», 2013 fue «duro».

De nuevo interrogado sobre si dio «polvos blancos» a la menor, afirmó que «no, por supuesto que no».

«Nunca le di nada que no se le pudiese dar», ha aseverado.

A continuación, solicitó al fiscal -hasta en dos ocasiones- si podía «practicar un mínimo de empatía» entienda que el 25 de septiembre, cuando declaró que sí le había dado esos polvos, «no estaba en condiciones mínimas para hacer una declaración coherente» y admitió que «posiblemente» dijo eso, pero es que llevaba «días llorando sin parar» y había pasado dos noches en un calabozo en el que no vivirían «ni las ratas».

ESTUVO EN SU PISO DE SANTIAGO TODO EL DÍA 21

El acusado aseguró al fiscal que él no salió de su piso el sábado 21, día de la muerte de su hija Asunta, hasta que su exmujer Rosario Porto le llamó al volver de Teo, sobre las 21,30 horas, después de comer con ambas.

A continuación, el padre de Asunta, tranquilo pero arrogante en su declaración, argumentó que si salió un poco antes de la Comisaría fue porque quería comprobar si la niña podía haberse caído por las escaleras, ya que era «muy juguetona» y «tenía un espíritu competitivo» por lo que en ocasiones «competía con el ascensor».

Perder a una hija, ha dicho, es algo «tan sumamente desgarrador» que no se lo desea «ni a su peor enemigo», le espetó al fiscal, al que, como este jueves Porto, le ha apuntado que no sabe si él tiene hijos.

LAS FOTOS DE SU HIJA 

Durante el interrogatorio, el procesado señaló a los medios de comunicación por haberlo acusado de pederastia por las fotos de su hija adoptiva halladas en el ordenador.    

«Me acusaron de pederastia a mí; no saben lo que es eso en la cárcel, se me pusieron aquí», ha señalado, mientras hacía un gesto con la mano en su cuello.

Basterra dijo que en ese momento temió por su vida. Pensó que le «mataban» en prisión -a la que en otro momento se ha referido como «el talego»-, y circunscribió las imágenes, ante las preguntas de su abogada sobre fotos de Asunta, al hecho de que a la niña le gustaba «disfrazarse» y de que cualquier padre tiene fotos de su hija.

Basterra aseguró «casi seguro» no haber hecho las fotos en las que su hija Asunta, por cuya muerte están siendo juzgados tanto él como su exmujer Rosario Porto, figura amortajada y con gesto rígido, que la madre atribuyó a un disfraz de momia. «Mi móvil era una carraca», ha señalado, además de argumentar que desconoce el funcionamiento de un teléfono ‘iPhone’.

Sobre otras fotografías en las que la niña está vestida para una función de ballet, y en concreto sobre una en la que está con las piernas abiertas -de la que se ha quejado al fiscal por mantenerla en las pantallas de la sala-  ha respondido no tener «ni idea».

Por otra parte, sobre fotos con contenido sexual halladas en el teléfono móvil de la menor, ha dicho que «por supuesto» que no era «consciente de esto», al mostrarle el fiscal imágenes con «actos sexuales propios de estas páginas».

Al respecto, ha intentado encontrar una explicación «mínimamente lógica» en las compañeras de la niña, que eran mayores que ella al haber sido adelantada un curso.

EL PORTÁTIL 

Sobre el ordenador portátil, que fue encontrado en su piso en un tercer registro -los dos anteriores no fue visto por los investigadores- Basterra aseguró que estuvo en su piso durante tres meses pero los agentes «tenían tanta prisa» durante el registro que «no lo vieron».

«Lo sostengo, lo afirmo y lo reafirmo», respondió a las preguntas del fiscal, ante el que cuestionó la «calidad profesional de ese registro», puesto que también los agentes «abrieron la mesilla de noche y no vieron el móvil».

«Y mire que corrieron ríos de tinta», agregó.

Previamente, ha visto «muy divertido» este tema, irónicamente, al alegar que él estaba en la cárcel de Teixeiro (A Coruña), por lo cual, según su versión, no podría haberlo escondido.

El fiscal reveló, durante la vista, que el padre de la niña hallada muerta en circunstancias violentas en una pista forestal, había enviado un mensaje a través de ‘Whatsapp’ el 18 de septiembre, cuando la menor faltó a clase, diciéndole a la madre, Rosario Porto, que estaba «cada vez mejor».

Previamente, Basterra había dicho que ese día no vio a su hija, aunque, como reiteró después, ante las preguntas del abogado de su exmujer, no recordó si estuvo con ella en algún momento, puesto que no hacía un control exhaustivo del desarrollo de los hechos de su día a día.

Ante las preguntas de la defensa de Porto, Basterra defendió que Rosario Porto fue «la madre que toda niña hubiera deseado tener».

El día anterior, la mujer lo definió a él como un padre «maravilloso».

Basterra aprovechó su deposición para denunciar «filtraciones» e «irregularidades» en la instrucción del caso por el crimen de su hija Asunta, por el que se le juzga junto a su exmujer, Rosario Porto. Y cargó, de forma especial, contra el juez instructor, José Antonio Vázquez Taín, del que trajo a colación la frase «nunca he visto un caso tan claro». EP. 

PARA SABER MÁS:

ROSARIO PORTO NIEGA haber matado A SU HIJA pero cae en CONTRADICCIONES

 

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