El SUPREMO indemniza con 5.000 euros a dos afectados por el «RUIDO INSOPORTABLE» de un bar

El SUPREMO indemniza con 5.000 euros a dos afectados por el «RUIDO INSOPORTABLE» de un bar

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14/10/2015 00:00
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Actualizado: 14/10/2015 00:00
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El Supremo ha avalado la indemnización de 5.000 euros que el encargado del disco-bar «Chiringuito» de Campillo de Altabuey (Cuenca) debe pagar a cada una de las dos personas a las que sometió a un «ruido insoportable» pese a no haberse constatado daños físicos.

Según la resolución hecha pública este miércoles por el alto tribunal, no es necesario causar daño físico o material, sino que basta la posibilidad de producirlo. «El delito se consuma con la infracción de las normas protectoras del medio ambiente con afectación potencial del mismo, surgiendo la cualificación si el riesgo de grave perjuicio pudiera repercutir en la salud de las personas, como es el caso», señala.

La condenada es una mujer que arrendó el disco-bar Chiringuito de Campillo de Altabuey (Cuenca) entre 2002 y 2007, poniendo la música a un volumen excesivo que superaba el límite máximo legal de decibelios permitido.

El ruido provocó molestias al matrimonio que habitaba en la vivienda colindante, en quienes se detectaron patologías similares a las que produce la exposición prolongada a un alto nivel acústico como hipertensión arterial, trastornos ansioso depresivos, hipocausia, cansancio y arritmia cardíaca, según alegaron.

El informe pericial del médico forense ni afirmó ni negó de forma categórica la relación de causalidad entre la perturbación acústica soportada y los daños físicos.

Sin embargo, el Supremo considera que corresponde la indemnización por daño moral, como pidieron la Fiscalía y la acusación particular, porque el dictamen pericial dejó acreditado que ambos estuvieron expuestos por un periodo prolongado a una contaminación acústica superior al nivel permitido y susceptible de ocasionar daños a las personas.

La Audiencia de Cuenca condenó a las mismas penas al copropietario del local, que arrendó el bar a la mujer.

Sin embargo, en este punto el Supremo sí corrige a la Audiencia y estima el recurso del propietario, a quien absuelve, al destacar que como existió un contrato de alquiler, el buen o mal uso de los aparatos de sonido era exclusivamente imputable a la persona que regentaba el local.

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