A la chita callando, Catalá ha convertido su año de ministro de Justicia en un «sprint» de reformas legislativas imposibles para su antecesor, Alberto Ruiz Gallardón. Su talento conciliador le ha permitido hacer cosas prohibidas para el otro. Ante las gentes del Colegio Nacional de Secretarios Judiciales (CNSJ) hizo un repaso de todas ellas.
El ministro de Justicia, Rafael Catalá, clausuró el viernes tarde-noche las IV Jornadas Nacionales de ‘AQD’ (‘Acción, Cultura y Deporte’), organizadas por CNSJ, en las que ha animado a sus componentes a llevar a cabo «todas las reformas que están en marcha» sobre las leyes reformadas que hacen que sean «mejores y más adecuadas a la realidad española del año 2015».
Así lo expresó el ministro en Córdoba, ciudad que acogió estas jornadas desde el jueves, y en las que se desarrolló un amplio programa de ponencias, donde se han analizado las recientes reformas legislativas.
A tal efecto, Catalá recomendó «trabajar todos juntos por una justicia más cercana y de más calidad».
En este sentido, valoró que los secretarios judiciales (a los que ha cambiado el nombre por el de letrados de la Administración de Justicia, salvo a los secretarios de gobierno y a los secretarios coordinadores, que seguirán con el mismo nombre) «han estado trabajando sobre las reformas del Código Penal, la reforma de la Ley de Jurisdicción Voluntaria, la Ley de Enjuiciamiento Civil y la Ley de Enjuiciamiento Criminal».
Con ese acto mostraba «el interés» del Ministerio por «reforzar los lazos» con los secretarios judiciales, «como cuerpo directivo de la administración de justicia que depende del Ministerio y que constituye una pieza clave en todo el proceso de reforma y modernización que se lleva a cabo».
Al hilo de ello, citó «todos los aspectos que tienen que ver con las nuevas tecnologías», algo en lo que se trabaja «con intensidad», dado que «desde el 1 de enero se ha establecido por Ley que todas las comunicaciones entre los abogados, los procuradores y los juzgados van a ser telemáticas», de manera que «se acabará el papel en los juzgados», ha apuntado el ministro.
Catalá considera que «ahí los secretarios tienen una labor muy importante como directores de la oficina judicial».
Igualmente, resaltó «la puesta en marcha de los procesos que establece la Ley de Enjuiciamiento Criminal y Civil, todos orientados a la agilización de la Justicia y que también requieren un apoyo continuo por parte de todos los funcionarios».
Más tarde indicó que «en la Ley de Jurisdicción Voluntaria se ha optado por crear unos mecanismos por los que los notarios, los registradores y los letrados de la administración de justicia puedan desempeñar una serie de funciones que hasta ahora eran exclusivas de los jueces», y de esa manera, agregó, «se descarga de trabajo parte de la función jurisdiccional».
En definitiva, declaró que son procesos que en el último año se han puesto en marcha desde el Ministerio de Justicia, «reformas legales que hay que dejar que se pongan en marcha y que vayan cumpliendo sus finalidades», defendió el ministro, quien agradeció la colaboración de los secretarios judiciales.
QUE LA JUSTICIA «FUNCIONE BIEN»
Por otra parte, Rafael Catalá manifestó que «para que la justicia funcione bien hacen falta buenas leyes», para lo cual «se han hecho muchas leyes en esta etapa», de hecho, subrayó que «hay leyes mejores y más adecuadas a la realidad española del año 2015».
Asimismo, señaló que «hacen falta materiales, buenas sedes judiciales y oficinas donde trabajar», en este caso apuntó a la tecnología, «donde hay mucho que caminar», y también «hacen falta los medios profesionales», ante lo cual el año pasado «se crearon 282 plazas de jueces, 66 de fiscales y se convocaron 2.000 plazas de funcionarios para consolidar las plantillas y tener mayor profesionalización», aseveró.
De este modo, valoró que «cada año se siguen convocando oposiciones de todos los cuerpos: de fiscales, de jueces, de secretarios judiciales y del conjunto de los funcionarios». Por tanto, destacó que «se mantiene el compromiso de dotar de medios personales y materiales a la Justicia».
No en vano, el ministro recordó que el presupuesto de su departamento para 2016 crece un 7,2 por ciento, de manera que «es el Ministerio que más crece», a lo que ha añadido que «después de venir de los años de austeridad y dificultades económicas, hay un presupuesto que permite garantizar la inversión y el incremento de la plantilla, con las nuevas convocatorias de oposiciones».
Así, el ministro de Justicia resaltó que «las nuevas leyes que van entrando en vigor se acompañan con medios personales y materiales».
IMPULSAR LA PARTICIPACIÓN
Cabe destacar que, según informa la organización, el origen de la idea de estas jornadas surgió a principios del año 2012, con el objetivo de impulsar la participación de los letrados de la Administración de Justicia más jóvenes en el seno del Colegio y promocionar la interrelación entre compañeros.
En junio de 2012, la Junta Nacional del Colegio aprobó por unanimidad la creación de ‘AQD’ en el Congreso Nacional celebrado en Pontevedra.
Los valores que inspiran son «la universalidad», porque pueden inscribirse todos los letrados de la Administración de Justicia; «la excelencia», se persigue la idea de que se puede mejorar la posición que ostenta el colectivo; «la difusión», erigiéndose en la expansión de la figura del letrado, y la formación y el estudio de la principales reformas legislativas.
Las primeras jornadas se celebraron el 17 de abril de 2013 en Barcelona con una afluencia de 105 letrados; las segundas, el 6 de noviembre de 2013 en Madrid, y las terceras, el 15 de octubre de 2014 en Málaga, éstas dos últimas con un aforo de 150 personas. Estas IV Jornadas de Córdoba cuentan con la participación de 219 letrados. EP.