Un médico de Urgencias condenado a pagar 100.000 € como indemnización por negarse a atender a un ciudadano que después se murió

Un médico de Urgencias condenado a pagar 100.000 € como indemnización por negarse a atender a un ciudadano que después se murió

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04/11/2015 00:00
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Actualizado: 04/11/2015 00:00
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La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 100.000 € de indemnización al médico Bernardo Cedeño de la Rosa, que el 12 de febrero de 2008 se negó a asistir a un ciudadano que sufría un ataque al corazón y que después murió. Cometió un delito de omisión del deber de socorro y fue juzgado por un jurado popular.

MANU GARCÍA.

El doctor Cedeño de la Rosa prestaba sus servicios en el Hospital Virgen de Altagracia, de Manzanares, provincia de Ciudad Real, la madrugada del 12 de febrero de ese año. 

Según los hechos probados, a la una de la madrugada la víctima, Carlos Manuel Antequera Meco, se encontraba en su domicilio y comenzó a sentise mal, por lo que decidió acercarse conduciendo su propio coche al centro médico, acompañado de su esposa, Eva Gloria García Arroyo, que se encontraba en avanzado estado de gestación. 

Durante el trayecto, la víctima se desmayó y estrelló su coche con otro vehículo, que se encontraba aparcado frente a la puerta principal del Hopsital Virgen de Altagracia. 

La esposa de Antequera Meco salió del coche, pidiendo ayuda. Unos vecinos avisaron a la Guardia Civil, que hizo acto de presencia a la 1.20. 

Como era lógico, y ante la proximidad del centro médico, los dos agentes de la Guardia Civil se acercaron al cnetro médico, solicitando asistencia sanitaria para el hombre. 

El doctor Bernardo Cedeño de la Rosa se negó a salir del hospital aduciendo que no podía salir del recineto hospitalario para atender a nadie y que debían avisar al servicio de emergencias 112. 

Una vez que se marcharon los agentes de la Benemérita, Cedeño de la Rosa llamó al servicio de emergencias 112 a las 2.27 horas. 

En ese interregno, se presentaron agentes de la Policía Local que, ante la situación, recabaron la presencia de la UVI móvil que tenía su sede cerca del parque de bomberos. La UVI llegó a las 2.31, frente a la puerta del hospital, y atendió a la víctima, que se encontraba en situación de parada cardiorespiratoria.

A pesar de los esfuerzos, Antequera Meco murió en torno a las 3 de la mañana. 

Su mujer dio después a luz a una niña, Zaira Antequera Díaz. 

Un tribunal del jurado de la Audiencia Provincial de Ciudad Real condenó al doctor Cedeño de la Rosa en primera instancia, como autor de un delito de omisión del deber de socorro, a una multa de 2.880 euros y a indemnizar con 40.000 euros a los padres del fallecido y con 60.000 a su viuda y a su hija, «por el daño moral causado con responsabilidad civil directa de Zurich Compañía de Seguros y Reaseguros». 

RECURSO EN APELACIÓN ANTE EL TSJCM

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCM), órgano ante quien apeló el médico condenado, estimó en parte el recurso, revocando la condena por el abono de los intereses previsto en el artículo 20 de la Ley de Contrato de Seguro, condenándole sólo al abono de los intereses legales previstos en el artículo 576 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. 

A la vista del resultado, los abogados del doctor de Manzanares, recurrieron en casación ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo por infracción de ley y por infracción de preceptos constitucionales. 

El tribunal, formado por los magistrados Andrés Martínez Arrieta, José Ramón Soriano, Miguel Colmenero, Francisco Monterde y Andrés Palomo del Arco, que fue el ponente, confirmó la condena del TSJCM

La Sala de lo Penal rechazó los argumentos del médico que alegó en su recurso que no podía salir del hospital al estar de guardia, que tenía entre 15 y 18 pacientes en observación y que él no denegó la asistencia al paciente porque llamó al  112.

También afirmó que cuando le avisaron, la víctima ya había fallecido y que, por tanto, no cabría indemnización por daños morales al no haber una relación de causalidad entre la asistencia omitida y el fatal desenlace.  

Sobre este extremo, la sentencia señala que “persiste la duda sobre si hubiera sido eficaz la asistencia sanitaria omitida”, lo que determina la adecuación de una indemnización.

La sentencia destaca que ante una persona desamparada y en peligro manifiesto, situación que fue notificada por los agentes de la Guardia Civil, el médico que atendía el servicio de urgencias se negó a salir del hospital sin que existieran riesgos propios o de tercero, pues meramente indicó que no podía salir del hospital, en alusión a su deber administrativo de permanecer en las dependencias del servicio de guardia. 

El médico también basó su recurso en que no estaba obligado a prestar la asistencia requerida fuera del hospital, de acuerdo con el decreto que regula las funciones de los médicos de guardia.

En este sentido, la sentencia indica que la obligación de prestar asistencia sanitaria a todos los pacientes que acudan al servicio de urgencias del hospital, con los medios disponibles a su alcance, colaborando con el resto de los servicios hospitalarios en la atención de la urgencia, “no permiten excluir a quien se encuentra a pie de hospital, frente a la puerta principal”.

En este caso la víctima, según la sentencia, se encontraba en la calzada, a pie del hospital, en la puerta principal y aunque es cierto que la puerta estaba cerrada, el servicio de urgencias contaba con celadores que podían trasladarlo y con un médico  adjunto que podía supervisar el traslado  o bien permanecer en las urgencias, mientras el condenado atendía el traslado. 

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