El Supremo confirma la expulsión del espía Ziani de España por salafismo

El Supremo confirma la expulsión del espía Ziani de España por salafismo

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04/11/2015 00:00
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Actualizado: 04/11/2015 00:00
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El Supremo avala la expulsión de España del espía marroquí, Noureddine Ziani, denunciado por el director del CNI como colaborador destacado de un servicio de inteligencia extranjero e impulsor de la construcción en Cataluña de un centro de referencia salafista a nivel europeo, que contaba con una red de colaboradores y confidentes en las cuatro provincias catalanas.

El Tribunal Supremo ratifica la sentencia de la Audiencia Nacional, de 11 de marzo de 2015, que desestimó el recurso de Noureddine Ziani contra la resolución del secretario de Estado de Seguridad, de 16 de mayo de 2013, que acordó la expulsión del territorio nacional con prohibición de entrada en España por un periodo de diez años. Ziani tenía permiso de residencia permanente en España desde el 11 de abril de 2002.

La decisión de Interior de expulsarle se basó en que había cometido una infracción muy grave a la Ley de Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social, consistente en participar en actividades contrarias a la seguridad nacional o que puedan perjudicar las relaciones de España con otros países.

El Supremo, en sentencia de la que ha sido ponente el magistrado José María del Riego, rechaza el recurso de Ziani al  considerar que el acto administrativo de expulsión estuvo motivado, “pues da cuenta de forma suficiente de los hechos de cuya consideración parte, y de las reglas jurídicas que autorizan la decisión”, y comparte con la Audiencia que la denuncia del CNI recogió datos suficientes de las actividades del recurrente, y además fue corroborada por el informe de la Policía.

Según un informe del director del CNI, Félix Sanz Roldán, y de la Brigada Provincial de Barcelona del Cuerpo Nacional de Policía, Ziani ponía en riesgo «la seguridad del Estado, comprometiendo la política exterior española y constituyendo una amenaza contra la estabilidad de sus instituciones». Además, «no duda en utilizar sus contactos y capacidad de movilización para generar, en su caso, conflictos sociales vinculando inmigración y religión”, asegura el CNI.

Sus actividades consistieron, según el informe del CNI complementado por la Policía, en «la elaboración de numerosos informes periódicos» para la inteligencia marroquí y, por «mandato expreso» de sus servicios de espionaje, «la difusión de ideologías extremistas religiosas».

El Supremo considera que el acto administrativo de expulsión estuvo suficientemente motivado, ya que la Audiencia Nacional dio cuenta «de forma suficiente» de las labores desarrolladas por Ziani y de las «reglas jurídicas» que autorizaron la decisión adoptada.

En este contexto, los magistrados de la Sala Contencioso-Administrativa destacan que, «con independencia de que se compartan o no los razonamientos empleados y las conclusiones alcanzadas por el tribunal», estos «no pueden ser tildados de arbitrarios o ilógicos».

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