El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia de Género. Una lacra que en lo que va de año se ha cobrado la vida de 48 mujeres, de las que sólo 8 habían presentado denuncia, según datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.
YOLANDA RODRÍGUEZ
El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia de Género. No contra la violencia doméstica o el maltrato.
En ocasiones, las distintas denominaciones de los malos tratos nos llevan a la confusión y empleamos indistintamente conceptos como violencia de género, violencia doméstica, de pareja, hacia las mujeres, o sexista. Sin embargo, no significan lo mismo. Se refieren a cosas bien distintas.
No es lo mismo hablar de violencia de género y de violencia doméstica porque una apunta a la mujer y la otra a la familia como sujetos de referencia. Por eso, la violencia doméstica es la que se produce en el “domo”, la casa, el hogar. Y la puede ejercer y sufrir cualquiera de los miembros del núcleo familiar, es decir, una madre sobre sus hijos o un nieto sobre su abuelo.
La violencia de género, en cambio, es aquella que se produce contra la mujer “por el hecho de serlo”, tanto dentro como fuera de casa, en el trabajo o en cualquier otro ámbito de la vida pública. Este tipo de violencia se fundamenta en la supuesta superioridad de un sexo sobre otro y sus manifestaciones son muy variadas; desde las más evidentes (malos tratos físicos y psíquicos, realizados en el ámbito domestico), las agresiones sexuales, acoso sexual, violación… hasta las más sofisticadas, como la publicidad, ya que proyecta imágenes de las mujeres que no se corresponden con la realidad, utilizando un lenguaje que distorsiona, desvirtúa la realidad, simplificando la imagen de la sociedad y de las personas.
La violencia sobre la mujer ha sido, a lo largo de la historia, legitimada por casi todas las sociedades y culturas. Sin embargo, desde el inicio de los años 90 se empieza a tomar conciencia, en el ámbito internacional, de que este tipo de agresiones que sufren las mujeres por el hecho de serlo tienen que desaparecer…. Pero no será hasta 1995, tras la Conferencia de Pekín cuando se ponga un nombre específico para definir este tipo de conductas agresivas, que desde entonces se denomina violencia de género.
Nuestro país fue pionero en la implantación de normas para erradicar esta lacra social, que culminaron con la aprobación de la Ley Integral contra a Violencia de Género en el año 2004, avalada por el Tribunal Constitucional. Una ley que fue respaldada por mayoría absoluta el 22 de diciembre de 2004 y que entró en vigor el día 28 de diciembre de ese año.
La Ley Integral supuso un hito a nivel tanto nacional como internacional. Por primera vez nuestro ordenamiento dejaba claro que la violencia machista no es un asunto privado y que la misma es el resultado de la desigualdad persistente entre hombres y mujeres. Gracias a esta norma no solo se han articulado en esta década una serie de instrumentos policiales, judiciales y asistenciales, sino que también se ha ido consolidando una conciencia social cada vez más firme contra los maltratadores. Sin embargo, aún hoy, es fundamental dotarla de medios y seguir desarrollándola, eso sí contando con el mismo consenso parlamentario que respaldó el texto original.
Y que además, España en la próxima legislatura tendrá que hacer un esfuerzo para cumplir el Convenio de Estambul ratificado en 2014 y las recomendaciones de la ONU que reconocen «las agresiones sexuales, la trata con fines de esclavitud, el matrimonio forzoso o la mutilación genital femenina son formas de violencia sobre la mujer» y que, por tener lugar fuera del ámbito de la pareja no figuran en nuestra Ley Integral de Medidas contra la Violencia de Género.
En cualquier caso, hemos de tener claro que cuando una mujer es víctima de la violencia por el mero hecho de ser mujer, hemos de hablar siempre de “violencia de género” y no de “violencia doméstica”. Y es que esa confusión de etiquetas, a veces interesada, contribuye a perpetuar la probada resistencia social a reconocer que el maltrato a la mujer no es una forma más de violencia, que va mas allá del ámbito espacial y que tiene como objetivo la sumisión y el control de la vida de las mujeres.
En este Día Internacional de la Eliminación de la Violencia de Género, ONU Mujeres recuerda que «en todo el mundo, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental. Ya sea en el hogar, en la calle o en los conflictos armados, la violencia contra las mujeres es una pandemia mundial que ocurre en espacios públicos y privados».
La lucha contra la violencia de género es algo que nos incumbe a todos. Hoy, es un día de conmemoración, pero en el que no debemos olvidarnos que 48 mujeres han sido asesinadas en nuestro país por violencia de género, según los datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, hay siete casos más que están en investigación.
Y, además hay que seguir incidiendo en la prevención y recordar que solo 8 de esas 48 mujeres víctimas habían presentado alguna denuncia.