El Supremo reduce de diez a nueve años la condena a Manuel Fernández Castiñeiras por el robo del Códice Calixtino en una sentencia en la que considera que hay una prueba «copiosa, plural y rica» de que cometió la sustracción de la reliquia.
La Sala II del Tribunal Supremo ha reducido a 9 años de cárcel la pena impuesta al ladrón del Códice Calixtino por un delito continuado de robo con fuerza en las cosas y otro de blanqueo de capitales, una condena que la Audiencia Provincial había fijado originalmente en 10 años.
Según la sentencia dada a conocer este jueves, la Sala rechaza todos los motivos del recurso del acusado por las «abrumadoras pruebas de cargo» existentes contra él, aunque reduce en un año la condena impuesta al tener en cuenta que, por las reglas de la continuidad delictiva, era «más beneficioso» para él considerar que la sustracción del Códice fue un robo y no un hurto, al contrario de lo que se hizo en primera instancia.
En la sentencia de la Audiencia de A Coruña, emitida el 18 de febrero, se consideró probado que Fernández Castiñeiras, que fue electricista de la basílica compostelana durante 25 años, cometió un delito de hurto por la sustracción del manuscrito, un delito continuado de robo con fuerza en las cosas por la sustracción de diversas cantidades de dinero y documentación de la Catedral y un delito de blanqueo de capitales por la compra de inmuebles con dinero de procedencia ilícita.
Por ello, fue condenado como autor responsable de un delito de hurto a tres años de prisión, a cinco años por un delito continuado de robo con fuerza en las cosas y a dos por un delito de blanqueo de capitales, así como al pago de una multa de 268.425,11 euros, con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago de seis meses. El Tribunal Supremo ha reducido ahora esta condena en un año.
Además, el condenado deberá indemnizar a la catedral de Santiago de Compostela con 2,4 millones de euros y 30.000 dólares, por considerarse probado que robó al menos esa cantidad a lo largo de los años en los que sustrajo dinero de la caja fuerte de la catedral.
El Supremo cita como pruebas el hallazgo del Códice Calixtino en poder del acusado, la importante y variada documentación que también se le intervino correspondiente a la catedral de Santiago de Compostela o el hallazgo en su poder de cuantiosas sumas de dinero sustraídas del interior de la Basílica en el periodo comprendido entre los años 2000 y 2012, por una cuantía que rebasa los dos millones y medio de euros.
A ello suma la sentencia las cantidades encontradas en divisas de casi todo el mundo en el interior de su vivienda, «sin olvidar tampoco los códices facsímiles hallados en su domicilio» y «las inversiones del dinero sustraído en la adquisición de fincas urbanas que integra el delito de blanqueo de capitales.
HECHOS PROBADOS
Durante las 11 jornadas que duró el juicio, entre el 19 de enero y el 5 de febrero de este año, el tribunal consideró probado que Fernández Castiñeiras sustrajo el Códice Calixtino de la cámara en la que se encontraba en el Archivo de la Catedral de Santiago en los primeros días de julio de 2011. El manuscrito fue localizado en un garaje de su propiedad en O Milladoiro un año después, en julio de 2012.
De forma paralela, la sentencia condenó también al exelectricista por robo continuado, tras considerar probado que a lo largo de varios años había hecho uso de las llaves de las que disponía y de la confianza depositada por el personal de la Catedral para sustraer, al menos, «2.447.560 euros», así como dinero en otras divisas. (CONFILEGAL/EP)