Cuatro etarras niegan que intentaran asesinar a Aznar con un lanzamisiles en 2001

Cuatro etarras niegan que intentaran asesinar a Aznar con un lanzamisiles en 2001

9 / 12 / 2015 00:00

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Los cuatro etarras acusados de intentar asesinar tres veces en 2001 con un lanzamisiles al entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, han negado su participación en estas acciones y han tachado sus acusaciones de «falsas».

Además, tres de ellos también han negado su pertenencia a la organización terrorista ETA. Solo uno de ellos, Luis Ignacio Iruretagoyena Lanz, alias ‘Suny’, ha admitido su militancia aunque se ha desvinculado de este atentado, que se intentó cometer en tres ocasiones durante la campaña de las elecciones vascas de 2001.

   Tanto Iruretagoyena, considerado el máximo experto en explosivos de la banda terrorista cuando fue detenido en Cahors (Francia) en septiembre de 2007, como los otros tres acusados –Pedro María Olano, Gregorio Jiménez Morales y Juan María Múgica Dorronsoro– se han negado a contestar a las preguntas del teniente fiscal, Jesús Alonso, que solicita penas de 72 años para el etarra y de 71 para los otros tres acusados.

   «Yo no tengo nada que hablar con el señor fiscal», ha dicho Iruretagoyena Lanz, que ha reconocido su militancia en ETA desde el año 1974 aunque ha dicho que no conocía a los otros acusados ni desarrolló nunca ninguna actividad junto a ellos a las órdenes de la organización terrorista.

   También ha asegurado que difícilmente pudo participar en el transporte de un lanzamisiles o de cualquier tipo de explosivos porque perdió la mano izquierda en 1983. «Me extraña mucho porque no puedo manejar ni una escopeta de caza», ha dicho.

RISAS ANTE EL TRIBUNAL

Olano, por su parte, ha dicho que nunca ha formado parte de ETA y ha alegado que la declaración ante la Guardia Civil en la que detalló el plan de la banda terrorista fue realizada bajo «torturas psicológicas y físicas». «Me gritaban, me pegaban en la cabeza y me obligaban a hacer flexiones hasta que caía en el suelo», ha asegurado.

   Gregorio Jiménez también ha negado las acusaciones del Ministerio Fiscal y ha indicado que «nunca» ha tenido ninguna relación con la banda terrorista. Sobre su estancia en Francia, ha dicho que se mudó porque la empresa en la que estaba empleado «no iba bien» y comenzó a trabajar en «una empresa de transporte de pescado vivo».

   Múgica Dorronsoro también se ha desvinculado de este atentado y ha asegurado que, como mucho, ha estado «cuatro veces en Tolosa (localidad en la que se encontró el zulo presuntamente utilizado por los etarras), en los carnavales que son muy famosos y en algún día de mercado». Al ser preguntado si alguna vez ha estado integrado en ETA, ha formado parte de algún ‘comando’ o ha fabricado zulos, ha dejado escapar varias risas irónicas. «¡Qué va, qué va!», ha contestado.

   También ha negado que se refugiara en Francia por su militancia en ETA y ha dicho que se fue a vivir allí en 2007 porque tuvo «problemas familiares» con su esposa y quería hacer su «vida». Según sus explicaciones, se unió a una cooperativa de horticultura biológica y, utilizando su nombre, alquiló una vivienda,  abrió una cuenta bancaria y compró una furgoneta con su correspondiente seguro. «Yo no estaba escondido, estaba trabajando», ha recalcado.

   De igual modo, ha rechazado ser el autor de una nota manuscrita supuestamente dirigida a su hija Irati, a la que llama ‘Pitusa’, en la que le confesaba su integración en un ‘talde’ con una persona que tuvo «un problema» en Lizarra (Navarra). La Guardia Civil cree que hubo un error tipográfico e identifica a esta persona con Pedro María Olano, condenado a dos años de cárcel por amenazar a la alcaldesa de Lizartza, Regina Otaola (PP). «Yo no sé escribir a máquina ni utilizar el ordenador y jamás he llamado a mi hija ‘Pitusa'», ha alegado Múgica. (EP)

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