Enrique López, magistrado de la Audiencia Nacional, entiende y acata la decisión de sus compañeros de Sala de apartarle del tribunal que tiene que juzgar el «caso Gurtel». Pero se pregunta si hubiera sido otra sin «una campaña en prensa tan intensa como la que se produjo».
MALENA PUIG LAPORTA.
El magistrado de la Audiencia Nacional recientemente se vio apartado, junto con su compañera, Concepción Espejel, del tribunal que tiene que juzgar el «caso Gurtel», en la próxima primavera, por las supuestas dudas en torno a su apariencia de imparcialidad y neutralidad, por sus relaciones con el PP.
Parte de esas dudas se basaban en haber participado en 68 seminarios de FAES, la fundación del PP, y por su afinidad ideológica con el partido en el Gobierno.
Lo que se tiene que enjuiciar son hechos relativos a la primera época de la trama Gurtel, desde 1999 a 2005, y en los mismos están acusados los extesoreros del PP, Luis Bárcenas, Álvaro Lapuerta, Ángel Sanchis y 37 personas más».
«Yo he sido siempre muy rabioso en defensa de mi independencia y la fijo siempre como principal objeto a defender, no tanto de las presiones externas como de las internas», ha declarado al periódico El Mundo.
«El principal riesgo no procede de los partidos sino de su moral. Soy consciente y siempre antepongo el escrupuloso cumplimiento de la ley a mi ideología, que claro que la tengo», añade.
Sobre la decisión de apartarlo del tribunal citado, López dice que «entiendo y acato la resolución judicial. Pero siempre me quedará la duda de cuál habría sido la decisión de mis compañeros si no hubiera habido una campaña en prensa como la que se produjo».
«Me preocupa mucho cuánto ha pesado en la decisión de mis compañeros el ejercicio desorbitado de la libertad de prensa. Dicho eso, en absoluto cuestiono su resolución. Si haber sido promovido a un cargo por parte de un partido supone la perdida de la apariencia de imparcialidad, hagamos una causa de abstención. Tenemos en el Supremo a magistrados que han sido secretarios de Estado y supervisan actos de Gobierno y a fiscales generales del Estado que juzgan a aforados. Y no dudo de ellos», agrega.
López fue vocal y portavoz del Consejo General del Poder Judicial y luego magistrado del Tribunal Constitucional, con el apoyo del PP.
Pero eso no significa que les deba nada, afirma.
«No adeudo nada al PP; lo que tengo es un lógico, y, desde luego, humano sentimiento de agradecimiento a alguien que te propone para un cargo de esa naturaleza [magistrado del Constitucional], porque es un honor. ¿Quién no va a manifestar un lógico agradecimiento».
«A mí jamás me ha llegado ninguna presión por parte de nadie ni creo que me hubiese llegado. La única presión que podría haberme llegado es a través de los medios de comunicación. La independencia del Poder Judicial no sólo hay que preservarla de los partidos políticos», termina afirmando.