La Agencia Antidroga de los Estados Unidos (DEA) ha rechazado dos peticiones para quitar a la marihuana de su clasificación como droga peligrosa. Las peticiones fueron realizadas por dos exgobernadores, quienes solicitaron pasar esta droga de la Lista I a la Lista II, según la clasificación establecida en la Ley de Sustancias Controladas de 1970.
De acuerdo con esta Ley, las sustancias están clasificadas en cinco niveles, que reciben los nombres de Lista I, II, III, IV y V, y que se actualizan cada año, dependiendo de si tienen un uso médico aceptado actualmente en los tratamientos que se llevan a cabo en los Estados Unidos, de los riesgos relativos de su abuso y de la probabilidad de causar dependencia cuando se abusa de ellos.
La marihuana, junto con la heroína, el LSD, el peyote, la metacualonoa y el extasis forman parte de la Lista I. Son las drogas más peligrosas.
La DEA se niega a pasar a la marihuana a la Lista II escudándose en un dictamen del Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos (HHS), que «ha concluido que la marihuana tiene un alto potencial de abuso, no ha sido aceptado su uso médico en los Estados Unidos y adolece de un nivel aceptable de seguridad para su uso incluso bajo supervisión médica».
Sin embargo, a pesar de negarse a reclasificar a la marihuana, la DEA ha propuesto una nueva política que permitiría a las universidades, públicas y privadas, solicitar poder cultivar marihuana para su investigación.
Hasta la fecha, la Universidad de Misssissipi tiene el monopolio en el cultivo y el estudio de la droga.
La decisión de la DEA podría tener efectos positivos para dispensarios y cultivadores de marihuana de aquellos estados que han legalizado su uso de alguna forma, convirtiéndoles en imputables de delitos, según la ley federal.
La decisión de la DEA ha sido criticada por algunos congresistas, como el demócrata Eral Blumenauer, que ha afirmado que «la marihuana no debería estar clasificada en la Lista I». Esto deja «a pacientes y a los negocios de marihuana atrapadas entre las leyes de los estados y las federales».
El pasado mes de abril, Tom Wolf, gobernador de Pennsylvania, rubricó una ley aprobada por la Asamblea del estado, legalizando la marihuana para tratamientos médicos.
En diciembre, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, firmó un decreto legalizando la marihuana para esos mismos usos. Un mes antes, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, suscribió dos leyes autorizando recetas de marihuana para aquellos ciudadanos que estuvieran graves. Y tres semanas antes, el gobernador del Estado de Nueva Jersey, Chris Christie, puso su firma a otra ley que permite administrar marihuana a niños enfermos y discapacitados en los colegios donde estén estudiando con el fin de que padres o educadores no sean detenidos por ello.
En la Lista II de la DEA se encuentran la morfina, el opio, la codeína y la metadona, entre otras sustancias.