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Confirmado: el bipartidismo ya no existe

Manuel Álvarez de Mon analiza lo acaecido tras las últimas elecciones generales y concluye que el bipartidismo ya no existe.

Manuel Álvarez de Mon Soto 25/07/2023 12:07

En esta noticia se habla de:

Hablábamos en estas mismas páginas el pasado 7 de julio de 2023  del falso bipartidismo, ajeno a la pluralidad social española, que algunos propugnan, entre ellos Alberto Núñez Feijóo, que usa de nombre solo Feijóo como eslogan de publicidad política  .

España no es, ni será, una sociedad bipartidista por una elemental razón y es la de que hay unos territorios «nacionalidades» -en el lenguaje del artículo 2 de la Constitución-, además de los partidos de alcance nacional o estatal, que tienen a sus propios partidos nacionalistas.

Obviar es, es un grave error de planteamiento y así uno de los equívocos del lenguaje político y periodístico español es hablar del jefe de la oposición, imitando el lenguaje británico basado en un sistema mayoritario, cuando lo apropiado sería hablar del  jefe del principal partido de la oposición, pues no es ni será previsiblemente nunca, jefe de una inexistente oposición unitaria.

El PP o el PSOE no pueden representar a toda la oposición debido a la existencia de otros partidos parlamentarios de ámbito nacional, o estatal, más a la derecha o a la izquierda que los suyos .

Y aquí hay que reseñar el error de Núñez Feijóo, de querer establecer un falso bipartidismo, que tuvo su máxima expresión al negarse a acudir al debate en TVE 1, entre los principales partidos de ámbito estatal, olvidando el pluralismo parlamentario de  España.

No tengo duda de que eso le ha perjudicado, como le pasó en su día a Javier Arenas en Andalucía. Permitió que Pedro Sánchez y Yolanda Díaz presentaran ante los espectadores a Santiago Abascal como representante de Núñez Feijóo.

Lo dejó en minoría ante 2 hábiles rivales de debate, uno de ellos un experto, Pedro Sánchez, que supo rectificar su errónea de estrategia de formas en el debate previo a 2,  frente a Núñez Feijóo.

Por su parte, Yolanda Díaz y Santiago Abascal cumplieron también su papel. Abascal estuvo meritorio. Solo frente a los candidatos de la izquierda. Esto privó a los españoles de un debate de interés ciudadano.

Núñez Feijóo ha pagado electoralmente esa ausencia. Es mi opinión.

Y no ha sido su único error. El líder del PP ha confundido unos territorios con otros, en sus diversos mítines por España. Pero lo más grave fue su equivocación sobre la actualización de las pensiones. Cuando fue corregido por Silvia Intxaurrondo en la entrevista a la que se sometió. Núñez Feijóo después rectificó y reconoció que la periodista del TVE 1 tenía razón.

Todo ello da inseguridad a mucha gente, cuando se ve que un político no sabe dónde está o, lo que es peor, no tener al día algo tan importante como el tema de las pensiones, de vital importancia para muchos jubilados, con los que sí tuvo empatía Sánchez en el debate a tres. Lo mismo que Díaz.

También hay que recordar el necesario desarrollo social de la ley de la vivienda, una de las más acertadas del Gobierno Sánchez. Una ley todavía insuficiente para algunos, aunque contrariamente denostada por los sectores especuladores del mundo inmobiliario.

¿Y qué decir del insólito espectáculo de María Guardiola, con sus provocadoras declaraciones contra Vox, antes de ser investida como presidenta de la Comunidad Autónoma de Extremadura y cuyo apoyo necesitaba? Y que finalmente le di ese partido.

También lo ha pagado el PP en las urnas  en dicha Comunidad, aunque quizás el principal error de estrategia del PP ha sido no asumir el pluralismo político de España, incluidos los partidos nacionalistas, por muy radicales que sean sus planteamientos, siempre que guarden las formas democráticas.

La realidad es la que es. Guste o no.

Finalmente, una reflexión. Y es la conveniencia de que se plantee, antes ó después, la posibilidad de una gran coalición de gobierno entre los principales partidos, en situaciones en qué lo exija la gobernabilidad del país.

Lo que no significa ineludiblemente que presida el Gobierno el candidato de la lista más votada como pretende insistentemente Nuñez Feijóo, obviando que estamos en un país de democracia parlamentaria en que  la agrupación de las minorias, puede formar la mayoría al margen de la lista más votada pero que no ganadora, como se dice en el  lenguaje político y periodístico.

Posiblemente, si se eliminasen personalismos  y prejuicios, y prevaleciera el bien común eso sería posible y sería, quizás conveniente, ante posibles exigencias de máximos que algunos pudieren hacer, fuera de la vía constitucional.

En Alemania y otros países es algo normal y por supuesto totalmente democrático, respetando los derechos constitucionales de las minorías. ¿O aquí también España es diferente?

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