Tirant Prime es la pieza central de la transformación tecnológica que está acometiendo Grupo Tirant. Nacida como editorial jurídica en 1978, la compañía ha hecho del conocimiento acumulado durante décadas la base de una apuesta tecnológica que hoy adquiere un peso creciente dentro del Grupo.
Dentro de esa apuesta, Sofía es la cara más visible de la inteligencia artificial generativa. Una solución capaz de trabajar de forma conversacional con el profesional y que incorpora funcionalidades como la anonimización de documentos, la traducción jurídica, la transcripción de audio y vídeo o la conexión con Word.
Pero Sofía forma parte de un universo mucho más amplio. Tirant Prime reúne en un mismo entorno búsqueda jurídica con IA, Gestión de Despachos con asistente virtual, Biblioteca Virtual, Consultoría y más de 30 soluciones legaltech al servicio del profesional jurídico.
La idea, explica su CEO, Salvador Vives, es que Prime deje de funcionar como una suma de productos independientes y se convierta en un único entorno de trabajo para el profesional jurídico. «Antes ofrecíamos información. Ahora vamos a ofrecer herramientas de trabajo», resume.
El cambio refleja además una transformación empresarial profunda. La tecnología ya es, según Vives, el área más importante de Tirant y crece prácticamente tres veces más que el resto de las divisiones.
La editorial sigue publicando alrededor de 2.000 títulos al año, pero décadas de conocimiento jurídico, fondo doctrinal y estructuración de datos constituyen también la base sobre la que Tirant está construyendo sus soluciones de inteligencia artificial.
Tirant Prime acaba de lanzar una campaña bajo el mensaje «la IA está en todas partes, pero el conocimiento no. Exige más». Explíquemela.
Hoy existen muchas herramientas tecnológicas buenas que pueden ayudar a abogados y juristas. Lo que ya no es tan frecuente es que esas herramientas estén respaldadas por un conocimiento jurídico previo y estructurado.
Ahí creemos que tenemos una ventaja. Queremos poner al servicio del profesional todo nuestro trabajo de estructuración de datos, nuestros contenidos y nuestro fondo doctrinal.
No se trata solamente de tener una inteligencia artificial que responda preguntas, sino de que esa respuesta esté apoyada por conocimiento jurídico.

Pero todas las compañías que desarrollan IA jurídica aseguran algo parecido. ¿Dónde está la diferencia de Tirant Prime?
No me gusta hablar de la competencia. Prefiero que cada uno compare los contenidos y saque sus propias conclusiones. Tirant es la Editorial más prestigiosa según el SPI y eso se debe a sus contenidos
Lo importante es entender que Tirant ya no es únicamente una editorial. Nuestra realidad actual es que la parte tecnológica es desde hace tiempo el área más importante de la compañía.
Lo que hemos hecho ahora es hacer visible esa transformación con Tirant Prime.
¿La tecnología será también el área que más crecerá en los próximos años?
Sin ninguna duda. Ya está creciendo mucho más que las demás. En términos de crecimiento, prácticamente las triplica.
Si dentro de cinco años miramos hacia atrás, ¿qué habrá cambiado por efecto de la inteligencia artificial?
Muchísimas cosas. Para empezar, cambiará el servicio que damos a nuestros clientes. Tradicionalmente éramos una empresa que ofrecía información jurídica. Ahora vamos hacia un modelo en el que proporcionamos directamente herramientas de trabajo.
Eso es una diferencia muy importante.
Y también cambiarán nuestros propios procesos internos. Por ejemplo, ya utilizamos inteligencia artificial para ayudarnos a decidir las tiradas de los libros que publicamos.
La IA está modificando tanto el producto que ofrecemos fuera como la forma en la que trabajamos dentro.
«Nosotros producimos alrededor del 30 % de lo que se publica en Derecho en España. Eso nos proporciona una enorme cantidad de conocimiento jurídico».
Pongamos un ejemplo concreto. Un abogado tiene un despacho de cinco personas y ya utiliza Tirant. ¿Qué va a notar con este cambio?
En primer lugar, hemos intentado mejorar la calidad de las respuestas que proporciona la inteligencia artificial.
Pero además va a disponer de herramientas que antes no tenía. Podrá anonimizar documentos, transcribir archivos de audio y vídeo, trabajar integrado directamente con Word o utilizar un traductor especializado en lenguaje jurídico cuando tenga un asunto internacional.
Sofía forma parte de Prime, pero Prime es más amplio. El propio buscador incorpora ya inteligencia artificial, de modo que no se limita a ofrecer resultados como un buscador tradicional: también puede elaborar una respuesta.
También hemos reforzado nuestra consultoría y el gestor de despachos, incorporando herramientas de inteligencia artificial.
Por tanto, el cambio para ese abogado va a ser importante.
¿Puede llegar la inteligencia artificial a hacer algo más que responder preguntas? Por ejemplo, anticipar escenarios o analizar la posición de la parte contraria.
Sí. Y ahí precisamente aparece una de las grandes ventajas de nuestro fondo jurídico.
Nosotros producimos alrededor del 30 % de lo que se publica en Derecho en España. Eso nos proporciona una enorme cantidad de conocimiento jurídico.
Por eso podemos trabajar tanto un argumento como el argumento contrario.
Un abogado puede plantear un asunto y pedir no solamente una posible solución, sino también las alternativas y la posición que podría adoptar la contraparte.
Prime ya puede hacer ese tipo de cosas.

¿También preparar un interrogatorio?
Sí. Puede diseñar un interrogatorio, plantear un contrainterrogatorio o ayudarte a preparar una respuesta a una demanda.
Puede hacer muchas tareas diferentes.
Eso obliga también a cambiar la formación de los futuros abogados.
Tienen que conocer la inteligencia artificial, por supuesto, pero yo no renunciaría nunca a la formación jurídica clásica.
Alguien tiene que gobernar estas herramientas.
Si el profesional no tiene criterio propio, tenemos un problema. Hay que introducir la inteligencia artificial en la formación, pero eso no significa dejar de enseñar Derecho Civil, Penal o Laboral.
La tecnología no sustituye el conocimiento jurídico.
¿Están reorganizando también Tirant para adaptarse a esta nueva etapa?
Además de una reestructuración profunda de los equipos, estamos cambiando la forma en la que planteamos el producto.
La idea es que Prime no sea un conjunto de piezas independientes, sino un entorno integrado.
El nuevo buscador es un ejemplo: dentro del propio buscador ya tienes a Sofía. También el gestor de despachos se conecta con el resto de nuestras aplicaciones. Queremos que todo funcione como un único universo.
¿Sofía ha sido la gran revolución tecnológica de Tirant?
Sofía es probablemente la bandera más visible del cambio, pero nosotros llevamos trabajando con inteligencia artificial desde hace bastante tiempo.
Ya habíamos desarrollado herramientas como Analytics antes de la actual explosión de la IA generativa.
Por tanto, la inteligencia artificial no nos ha cogido completamente de nuevas. Lo que ocurre es que Sofía simboliza muy bien esta nueva etapa.
«El mercado español es un mercado extraordinariamente competido. El cliente terminará distinguiendo entre las herramientas que han nacido aprovechando esta enorme ola de inteligencia artificial y aquellas que realmente le proporcionan utilidad»
Tirant tiene una fuerte presencia en Latinoamérica. ¿En qué países está actualmente?
En México, El Salvador, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Perú, Argentina, Chile y Brasil.
Existe además una aplicación para Latinoamérica que permite agrupar contenidos, aunque cada mercado tiene sus propias particularidades.
Normalmente el abogado de cada país busca fundamentalmente información de su propio ordenamiento jurídico.
Argentina es una de las incorporaciones más recientes. ¿Por qué han tardado más en entrar en ese mercado?
Argentina siempre nos ha parecido un mercado importantísimo.
El problema era que existía una regulación que dificultaba que pudiéramos adquirir una compañía argentina por encima de determinados porcentajes de capital.
Con los cambios relacionados con Mercosur esa barrera desapareció y pudimos avanzar.
Para nosotros ha sido un elemento determinante.
¿Cómo ve el mercado español de inteligencia artificial jurídica?
El mercado español es un mercado extraordinariamente competido. El cliente terminará distinguiendo entre las herramientas que han nacido aprovechando esta enorme ola de inteligencia artificial y aquellas que realmente le proporcionan utilidad.
Ahora estamos en plena ola y todo el mundo quiere entrar.
La cuestión será qué ocurre cuando pase.

Tirant nació en 1978 como editorial y continúa publicando libros. ¿Sigue teniendo importancia esa actividad?
Muchísima. Seguimos publicando alrededor de 2.000 títulos al año.
Una de las claves de Tirant es precisamente que nunca hemos renunciado a ser una editorial de verdad, con editores. Eso nos proporciona una proximidad y un conocimiento del mercado que considero muy importantes.
Nuestra evolución tecnológica no significa abandonar la edición jurídica.
Entonces, ¿cuál es el secreto para haber mantenido la posición de Tirant durante tantos cambios tecnológicos?
No hay una única razón.
Una es esa: nunca hemos dejado de ser editorial.
Otra es que somos una compañía española. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Nuestra tecnología está programada en castellano. No estamos adaptando una tecnología desarrollada originalmente en Alemania, Francia o Estados Unidos.
Eso tiene ventajas.
También influye nuestro equipo y nuestra agilidad. A pesar del tamaño que tenemos, intentamos funcionar de una manera muy dinámica.
¿Cuántas personas trabajan actualmente en el Grupo Tirant?
Unas 400 personas, repartidas fundamentalmente entre Valencia, Madrid y América.
«Somos una compañía española. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Nuestra tecnología está programada en castellano. No estamos adaptando una tecnología desarrollada originalmente en Alemania, Francia o Estados Unidos. Eso tiene ventajas».
Una preocupación fundamental para cualquier abogado es la confidencialidad. Si un profesional introduce en Prime varios documentos de un cliente, ¿qué ocurre con esa información?
Garantizamos la privacidad de esos documentos y contamos con certificaciones de seguridad.
Además, llevamos bastante tiempo trabajando con sistemas de gestión de espacios privados. Esto no es algo que haya aparecido de repente con la inteligencia artificial generativa.
La seguridad es uno de los elementos en los que el mercado también terminará diferenciando unas herramientas de otras.
Evidentemente, la seguridad absoluta no existe en ningún ámbito, pero aplicamos el máximo nivel que permiten actualmente la legislación y la tecnología.
Otra cuestión que siempre preocupa a los despachos es el precio. ¿Tirant es caro?
No. Yo creo que Tirant es muy barato. Incluso, probablemente, demasiado barato.
Nunca hemos sabido vender caro.
Dentro de las grandes editoriales y compañías del sector jurídico creo que estamos en niveles de precios moderados o bajos. El precio es precisamente uno de nuestros puntos fuertes.
¿Cómo fijan entonces sus precios?
Nosotros no calculamos el precio únicamente preguntándonos cuánto valor aportamos al cliente y cuánto estaría dispuesto a pagar por ello.
Partimos fundamentalmente de nuestros costes y añadimos un margen industrial.
Hay otras compañías que utilizan perfectamente otro sistema: calculan cuánto valor generan para el cliente y fijan el precio en función de ello.
Nosotros hemos elegido un modelo diferente.
Tirant está haciendo un cambio muy profundo en su estrategia. ¿Por qué ahora?
Porque nuestra comunicación estaba contando una realidad que ya no se correspondía completamente con lo que somos.
Seguíamos siendo percibidos fundamentalmente como una editorial, cuando la realidad de la empresa ya había cambiado.
La tecnología se ha convertido en una parte central del grupo.
Lo que estamos haciendo es transmitir al mercado lo que Tirant ya es y hacia dónde queremos avanzar.
Y, pese a toda esa transformación, usted insiste en que el conocimiento jurídico sigue siendo lo fundamental.
Exactamente.
La inteligencia artificial puede proporcionar al abogado herramientas extraordinariamente potentes, pero alguien tiene que dirigirlas, valorar sus respuestas y decidir qué hacer con ellas.
Sin formación jurídica y sin criterio profesional, la tecnología no basta.
Ese es precisamente el punto: la inteligencia artificial está en todas partes. El conocimiento jurídico, no.