Nacho Abad: "La experiencia me dice que hay jueces 'anti-policía' y jueces 'pro-policía'"

Nacho Abad: «La experiencia me dice que hay jueces ‘anti-policía’ y jueces ‘pro-policía'»

28 / 07 / 2016 07:59

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«La verdad está equivocada» es la primera novela del conocido periodista televisivo, Nacho Abad. Arranca con la desaparición de una mujer y la investigación consiguiente. El marido es el máximo sospechoso. Abad se sirve de su dilatada experiencia en el campo del suceso y de la justicia para construir un «thriller» muy recomendable para estas vacaciones. Es una historia que tiene la marca de los buenos relatos, porque te atrapa y te obliga a pasar página de forma compulsiva.

En esta entrevista hablamos de la novela y de las verdades que contiene. Como suele ocurrir con los buenos novelistas, utiliza la literatura para contar la realidad, la verdad de la verdad, con la coartada de que «es ficción».

Fiel a su estilo, aprovecha, en la novela, para decir las verdades del barquero sobre lo que piensa de algunos policías, jueces y, por supuesto, periodistas. «Algunos», porque generalizar es injusto. «Manzanas podridas existen en todos los colectivos».

Una novela que, en suma, es una buena compañía para las vacaciones que vienen.

¿Qué es lo que le ha empujado es escribir una novela como esta?

Desde hace tiempo me rondaba la idea de bucear en la ficción. Los años que he dedicado a informar de juicios y crímenes me han servido de documentación vital antes de ponerme a escribir. Aún así tuve que investigar sobre cuestiones concretas para que la novela avanzase fluida y rigurosa.

Cuenta la historia de una mujer maltratada que desaparece y un esposo maltratador que es acusado de su desaparición, y es un ‘cóctel’ en el que al lector le rompe todos los esquemas. ¿Necesitaba contar la realidad, como la ve usted, a través de la literatura?

Creo que la ficción debe entretener. Cuando compro un libro, lo abro y le dedico mi tiempo busco pasarlo bien, divertirme, incluso robándole horas al sueño. Si además esa novela te plantea conflictos morales, reflexiones sobre la sociedad en la que vivimos y en general, te hace pensar, tenemos la receta perfecta.

Al menos así lo veo yo, por eso he tratado de construir un relato ameno, entretenido, que enganche, pero por debajo subyace una descripción de la sociedad actual, cómo se mezclan justicia, policía, medios de comunicación y opinión pública.

Da que pensar porque al lector se le plantean dudas, se le convierte en juez. Con los datos que vas conociendo a lo largo de la novela, ¿condenarías en un juicio al acusado?

¿Hay mucha manipulación en esto de la violencia de género, por parte de unos y de otros?

Esta es la típica pregunta para la que hay una respuesta que queda bien y otra políticamente incorrecta. Generalizar es poco inteligente. Debe estudiarse cada caso.

En su novela describe todos los trucos que la Policía supuestamente utiliza de forma ilegal, al margen de la ley, ¿se han resentido sus fuentes?

De ninguna manera. La novela es ficción. Soy fan de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Tengo grandes amigos en ambos cuerpos, pero como en todas las profesiones hay garbanzos negros.

Soy partidario de los exámenes psiquiátricos regulares a jueces

¿Los policías de su novela existen en la realidad?

Jajajaja… Si se lo cuento tendría que matarle.

¿Y manipulan teléfonos, ordenadores, se llevan cosas de las casas que han registrado…? ¿Le consta?

Insisto que mi novela es ficción, pero a veces puede parecer tan real como la vida misma.

Recientemente pude ver un video de una declaración judicial en el que un comisario acusaba a otro de fabricar pruebas y de engañar al juez. No se aleja tanto de la realidad, ¿no?

Natacha Silva
Según Nacho Abad, ha construido un relato ameno, entretenido, para enganchar, pero en el que subyace una descripción de la sociedad actual y cómo se mezclan justicia, policía, medios de comunicación y opinión pública. Natacha Silva.

¿Existe el programa TIFUS, que es capaz de copiar el contenido íntegro de cualquier teléfono, aunque bloqueado y sin batería?

Quizá. ¡Quién sabe! Hay tantas cosas que desconocemos, pero si pregunto seguro que lo niegan.

“Puedo ayudarte si me dices la verdad”, es el mantra que repiten los de la judicial con los acusados.

Las confesiones no se sacan a golpes, es una disputa mental entre el investigador y el detenido. El agente juega todas sus bazas para convencer al sospechoso de que confiese y le cuente todos los datos y esa frase es uno de los recursos más habituales.

¿Qué recomendaría a cualquiera que se viera en la piel de su protagonista, hablar con la policía las 72 primeras horas o esperar a estar ante el juez?

Depende de si se es inocente o culpable.

Los medios de comunicación tienen un enorme potencial de destrucción, pero también de construcción

A los jefes policías de su novela sólo les importan las cruces rojas, pensionadas, y salir en los medios de comunicación. ¿Es así en la realidad?

No. Hay miles de policías vocacionales que trabajan para proteger y servir, sin esperar más recompensa que su sueldo y el agradecimiento de la sociedad.

Puede que haya algunos pocos a los que les gusta que las medallas cuelguen de la pechera y si son rojas, que están pensionadas, mejor.

Sin embargo, los que salen muy bien parados son los de la Policía Científica. No voy a afirmar que esté “enamorado” de ellos, pero sí que los admira. ¿Por qué? ¿En qué se diferencian los de la judicial de los de la científica?

Primero he de repetir que esto es una novela y que esa división era necesaria para la trama. Hay excelentes profesionales tanto en judicial como en científica. Pero la labor que desarrollan es diferente.

La judicial investiga delitos, detiene, interroga y pone a disposición del juez a los detenidos.

La científica obtiene pruebas, recoge evidencias, estudia el lugar de los hechos y luego, de una manera científica, valga la redundancia, elabora informes que corroboran o no los delitos de los que se acusa.

Un policía de la judicial puede detener a una persona con una sustancia blanca. Puede pensar que es cocaína.

Sin embargo es Policía Científica quien determina de qué tipo de producto se trata, si es cocaína, el grado de pureza, la cantidad exacta, etc.

Y como ese podría poner múltiples ejemplos porque cada vez hay más especialización en esa rama de la policía. ADN, balística, infografía, acústica, lofoscópia, química, etc.

La descripción que hace de los jueces de instrucción da miedo. ¿Hay jueces que son anti-policía y jueces pro policía y dependiendo de quien esté de guardia una investigación sale adelante o no?

Es una pregunta de difícil respuesta, pero la experiencia me dice que sí, que hay jueces que son anti-policía y jueces pro-policía. Que esas especies existen.

He conocido a tanta gente cabreada y defraudada con sus abogados que, piensas, que la Justicia es una lotería

¿La justicia es una lotería?

Pedro Pacheco, ex alcalde de Jerez, dijo que era un cachondeo y le condenaron. Así que seré prudente.

La justicia depende en gran medida del abogado que defienda tus intereses. Si lo planteamos desde ese punto de vista ya tiene algo de lotería porque ¿cómo selecciona un ciudadano normal a un abogado de garantía? ¿Por su fama? ¿Por lo que cobra? ¿Por dónde esté su despacho? ¿Por recomendación?

He conocido a tanta gente cabreada y defraudada con sus abogados que, desde ese punto de vista, sí es una lotería.

Esta terrible elección de la que puede depender tu vida también se aborda en La Verdad está Equivocada y lo hago desde mi experiencia personal. Pero también depende de que los medios de comunicación focalicen su interés sobre un delito, que sea jurado popular que es más influenciable, de lo garantista que sea el juez, etc.

Natacha Silva
«El periodismo, como todo en la vida, se mueve en esa escala de grises que unen y separan al blanco del negro», afirma el autor. Natacha Silva.

Usted debe ser partidario de los exámenes psiquiátricos regulares a los jueces, ¿verdad?

Así, es. Soy partidario de los exámenes psiquiátricos regulares a jueces. Simplemente por una cuestión estadística debe existir algún juez que esté desequilibrado. Son personas con una gran responsabilidad pues tienen en sus manos algo tan preciado como es nuestra libertad. Yo abogo porque se les someta a exámenes psiquiátricos anuales.

Los medios de comunicación tampoco salen muy bien parados en su novela. Habla de su “enorme potencial de destrucción”. ¿Es así?

Cada vez que doy una charla a policías, psicólogos, abogados, o cualquier otro profesional vinculado con el mundo de la investigación y de la justicia, me convierto en el foco de sus críticas. Muchas de ellas son muy razonables.

El periodismo, como todo en la vida, se mueve en esa escala de grises que unen y separan al blanco del negro. No quiero parecer que huyo de la pregunta. Así que te diré que sí, tienen un enorme potencial de destrucción, pero también de construcción.

Mi novela es una historia de malos y… de más malos

Uno de los jefes de la policía llega a afirmar en un momento dado en su novela, “Los medios hay que tenerlos de cara. Si te enfilan, sea verdad o mentira, date por muerto, profesional y socialmente”. ¿Lo piensa usted también?

Suena fatal, pero en algunos casos es verdad. Para bien y para mal. Cuando un medio desvela un caso de corrupción, la imagen social del presunto ladrón queda destruida y pisoteada. Pensemos en cualquiera de los políticos imputados en nuestro país por meter la mano en la caja.

El problema es cuando se produce un error, que no olvidemos es inherente al ser humano, y al final el protagonista de la noticia se revela inocente. En el trascurso su reputación queda totalmente mancillada y por mucho que rectifique siempre permanece algo que ya es imposible de borrar.

Los ciudadanos piensan que lo que buscan tanto la policía, los jueces como los periodistas es la verdad. ¿Comparte usted ese pensamiento?

Así debería ser y el verbo lo dice todo.

¿Su novela es una historia de malos y de… ?

…y de más malos.

¿Qué es lo que le ha empujado a hacer una novela tan poco ortodoxa, tan crítica con todo, y tan interesante, al mismo tiempo?

Es una denuncia, una reflexión dibujada dentro de una apasionante (espero haberlo logrado) novela de misterio.

Quizá este era el único formato que me permitía escribir sobre algo tan importante como son nuestros derechos, la verdad, la justicia y la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos para con nuestra sociedad. La justicia no son dos titulares, la justicia no es comida basura de consumo rápido.

Todos tenemos unos derechos que no deben ser vulnerados. Desde el más inocente al más malvado, porque por muy despreciable que nos parezca un sospechoso, tiene los mismos derechos que cualquiera de nosotros.

Natacha Silva
Nacho Abad, con su novela, ha utilizado la literatura para contar «la verdad» que es imposible de relatar a través del periodismo. Natacha Silva.

¿Cuánto tiempo ha tardado en escribirla?

Casi dos años. No es fácil compatibilizar el trabajo periodístico diario sin horarios con la literatura. Me cuesta mucho establecer rutinas de trabajo, porque en muchas ocasiones salta una noticia que hay que perseguir y uno no sabe ni a qué hora termina ni con qué energías.

¿Por qué la ha estructurado de esa forma?

Esta respuesta está reservada a las personas que han leído el libro. Si no lo has leído y piensas hacerlo, salta a la siguiente pregunta.

Ahora vamos con ello. La primera parte plantea un misterio, la segunda pretende describir personalidad de un protagonista y la tercera es la celebración de un juicio contra el sospechoso.

Quise jugar con los sentimientos del lector para llevarle a desear algo que condujese a una reflexión profunda al terminar de leer La Verdad está Equivocada. Aunque también vale sólo disfrutar de la trama.

¿Qué le han dicho sus ‘amigos’ de la Policía de la novela?

Esta mal que lo diga, pero les ha gustado mucho y me piden que siga escribiendo. Y yo obedezco siempre a la autoridad, así que ya estoy con la segunda novela. Se llamará “Probatio Diabólica”.

 

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