Cuando un juez asciende a la categoría superior, ¿en qué se diferencia exteriormente? En que el «traje de faena» -otros lo llaman jocosamente «mono de trabajo»-, es decir, la toga, sufre dos cambios: el escudo, que pasa de ser plateado a dorado, y las puñetas, también llamadas velillos.
Las puñetas son el adorno de encaje blanco que se pone en la bocamanga de las togas de los jueces; también de los fiscales, de los letrados de la Administración de Justicia, aunque si también nos ponemos «estupendos», en las togas de ciertos eclesiásticos de los doctores universitarios.
Esa es la diferencia entre un juez y un magistrado. Por eso las magistradas Alejandra Iglesias Cereijo, titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº2 de A Estrada, Carmen López Moure, del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº2 de Betanzos, y Elena Isabel Moreira Lantes, del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº1 de Ordes, sometieron a la consiguiente modificación a sus respectivas togas para poder jurar su nueva categoría, adquirida por antigüedad, en la sede del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, que tiene su sede en A Coruña.
En ese acto solemne, presidido por Miguel Ángel Cadenas Sorbiera, quien estuvo rodeado de los miembros de la Sala de Gobierno, las tres nuevas magistradas juraron o prometieron cumplir y hacer cumplir la Constitución.
Ninguna de las tres cambiará de destino sino que continuarán en el que ahora tienen.