Don Víctor Cubero Romeo, presidente de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Navarra hasta enero de este año, falleció en Pamplona ayer, 20 de febrero de 2018, recién cumplidos los 70 años, después de una larga enfermedad que en los dos últimos meses se agravó provocando el fatal desenlace.
Nacido en Zaragoza, donde cursó todos sus estudios, ingresó en la carrera Judicial en 1976, estando destinado en los Juzgados de Montalbán (Teruel), Tremp (Lérida), Tafalla (Navarra) y en la Magistratura de Trabajo número 3 de de Navarra.
Desde mayo de 1989, tras la constitución de los Tribunales Superiores de Justicia, fue nombrado Presidente de la Sala de lo Social de Navarra, órgano que presidió durante casi 29 años consecutivos.
En 2006 recibió la Cruz Distinguida de 1ª Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort en atención a sus méritos profesionales.
Compaginó su labor jurisdiccional con la docencia, siendo profesor asociado de Derecho Civil en la Universidad de Navarra, en la Escuela de Práctica Jurídica, Escuela de Práctica Socio Laboral en la Universidad Pública de Navarra, en varios cursos organizados por el Club de Marketing y en el Máster Universitario de Derecho de Empresa. Además preparó a cientos de aspirantes para el acceso a las carreras Judicial, Fiscal y Letrados de la Administración de Justicia.
Excelente jurista, con reconocido prestigio y amplia experiencia, ha dejado un recuerdo imborrable en todos los profesionales que coincidieron con él.
Pero el motivo principal de estas líneas no es poner de relieve su indudable capacidad profesional, sino, como compañera en la Sala durante más de 27 años, destacar su elegancia, cercanía, jovialidad, simpatía y, fundamentalmente, su capacidad para ilusionarse con las cosas más sencillas de la vida.
Su semblante serio contrastaba con un gran sentido del humor del que eras consciente al poco de conocerlo. Sabía, como pocos, contar el chiste o la anécdota adecuada en cada momento.
¡Cómo disfrutaba, en cuanto llegaba la primavera, de sus paseos en moto hasta Roncervalles y de sus veranos en la localidad leridana de Tremp donde, además de reoncantrarse con viejos amigo, gozaba navegando por el pantano con su barca¡
Su esposa Mª Pilar, sus familiares, amigos y compañeros de profesión ya le añoramos.
Descanse en Paz