En el salon de actos de la Fiscalía General del Estado, situado en la madrileña calle Fortuny, no cupó ni un alfiler. Más de 80 personas, entre las que estaban sentadas y las que permanecieron de pie, asistieron, el pasado jueves por la tarde, a la presentación del libro «Delincuencia electoral y responsabilidad penal de los partidos políticos«, la tesis doctoral que el desaparecido fiscal general del Estado, José Manuel Maza Martín, leyó semanas antes de perder la vida durante su viaje a Buenos Aires, Argentina.
Una presentación que corrió a cargo de su amigo -y sucesor- Julián Sánchez Melgar, actual fiscal general del Estado, Carmen Sánchez-Cortés, secretaria de Estado de Justicia, Carlos Gómez- Jara Díez, abogado, profesor de Derecho Penal y director de la tesis que defendió con éxito Maza, José Manuel Maza Muriel, abogado e hijo del autor, y Rosalina Díaz Valcárcel, presidenta de Wolters Kluwer España.


Fue un acto rebosante de emoción.
«Esta presentación es un truco más que nos hemos inventado para recuperar, una vez más, a José Manuel Maza. A su memoria. Pocas personas han tenido una profusión de actos como en su caso, en su memoria. Prueba de que era una persona muy querida», sintetizó Sánchez Cortés.
«Pero esta es más especial todavía porque proyecta su vocación como jurista y como docente. En una comparecencia ante la Comisión de Justicia del Parlamento [ante una pregunta del portavoz de Podemos, Jaume Moya], José Manuel dijo: ‘Ante todos ustedes, señoría, me confieso culpable de algo. De mi vocación docente», recordó la secretaría de Estado de Justicia con gran cariño.
La número dos del Ministerio que dirige Rafael Catalá destacó también el gran compromiso del jurista con el cumplimiento de la legalidad y la defensa de la España constitucional.


Su director de tesis, Carlos Gómez Jara, por su parte, reveló a los presentes que «no era el libro que quería Maza, su idea era presentarlo dividido en tres. Pero su estilo es de defensa de tesis doctoral y cuenta con la gracia que, además de en el verbo, tenía en la pluma”.
El libro se divide en tres partes claramente diferenciadas.
Una primera donde se aporta una visión inédita de la delincuencia electoral, que tiene especial relevancia por la carencia de jurisprudencia y doctrina consolidada en este ámbito.
La segunda parte desarrolla una teoría completa, valiente y coherente, sobre uno de los temas más debatidos en los últimos tiempos: la responsabilidad penal de las personas jurídicas.
Y una tercera parte donde, una vez sentados los principios fundamentales de las dos instituciones, centra la atención en la síntesis de ambos conceptos respecto de un tipo de personas jurídicas en particular: los partidos políticos.
Díaz Valcárcel subrayó la importancia de este libro, que “supone un homenaje a un hombre de extraordinaria inteligencia, un gran jurista y buen amigo que recordaremos siempre”.
Su hijo, José Manuel Maza Muriel, cuyo tono de voz y forma de hablar recuerdan mucho al de su padre, hizo un perfil humano del desaparecido fiscal general del Estado. Relató que su padre se había convertido en un «converso» en el concepto de «la responsabilidad penal de las personas jurídicas».



Cerró el acto Sanchez Melgar, amigo personal, compañero de Maza en la Sala Segunda del Tribunal Supremo y uno de los miembros que formaron el tribunal de su tesis, que le dio la máxima nota: Summa Cum Laude.
Y lo convirtió, el pasado 10 de julio de 2017, en el doctor en Derecho, José Manuel Maza Martín.
El fiscal general del Estado subrayó que la tesis suponía una “realización personal” de su predecesor. Y reveló, ante los presentes, que él «estaba siguiendo los pasos de José Manuel Maza» al mando de esa institución.
Su figura, contó, para él sigue siendo una inspiración.
Sánchez Melgar recordó al amigo, al que definió como «un hombre del renacimiento y un erudito del derecho. José Manuel siempre tuvo claro que haría la tesis. Y eso revalorizó su propia responsabilidad. Cumplió un reto persona que nadie le había impuesto».
El actual fiscal general del Estado reveló que en José Manuel Maza confluyeron dos cosas: «el derecho y el arte de la política».
Y el libro que ese día presentaban, era buena prueba de ello, porque analizaba las consecuencias de la imputabilidad de los partidos políticos como personas jurídicas.
«Para mí ser miembro de su tribunal de tesis fue un gran honor. La calidad técnica de este libro, su tesis, está fuera de toda duda. Es lo más claro y avanzado sobre el tema en estos momentos», concluyó.