El crimen de los marqueses de Urquijo, trasfondo de "Más allá del punto de no retorno", última novela de José Yoldi

El crimen de los marqueses de Urquijo, trasfondo de «Más allá del punto de no retorno», última novela de José Yoldi

3 / 10 / 2018 06:15

Actualizado el 03 / 10 / 2018 08:51

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José Yoldi, «Txetxo» para los amigos, presentó ayer en sociedad su tercera novela, «Más allá del punto de no retorno», en el salón de actos del Instituto Internacional Americano de Madrid -totalmente abarrotado-, flanqueado por dos amigas, la magistrada del Tribunal Supremo, Ana Ferrer, y por Luz Sánchez-Mellado, en cuya figura se inspira la protagonista principal de esta saga policial-periodística-judicial, Paz Guerra. 

Como ya hiciera con las dos novelas anteriores, en esta ocasión Yoldi ha escogido como fondo otro caso muy conocido: el crimen de los marqueses de Urquijo, un doble asesinato que sucedió la noche del 1 de agosto de 1980 en su chalet, a las afueras de Madrid, y que dejó en estado de shock a España entera.

En este caso Yoldi, uno de los referentes profesionales del periodismo de tribunales durante casi 30 años desde el diario El País, bautiza a los marqueses con el nombre de los duques de Landaluce y ubica la acción doce años después, en 1992, cuando los teléfonos móviles no estaban tan extendidos como ahora.

Y lanza a Paz Guerra a investigar una conspiración repleta de intrigas, intereses financieros y constantes humillaciones a las que el duque sometía a todos sus allegados, en un relato trepidante de esos que te enganchan a la historia como un imán y te obligan a avanzar a toda velocidad hacia el final.

Durante la presentación, Yoldi volvió a demostrar que posee el don de la comunicación.

Podría haber sido un gran showman de televisión o de radio, si se hubiera dado el caso. Porque es ameno, divertido, directo y provocador. Además, siempre llama a las cosas por su nombre.

El autor, José Yoldi flanqueado por Luz Sánchez-Mellado, a la izquierda, y Ana Ferrer, a la derecha. Carlos Berbell/Confilegal.

Luz Sanchez-Mellado, Paz Guerra en la ficción, dirigió en gran parte el acto, llevando a Yoldi hacia cosas curiosas y anécdotas.

Por ejemplo, los nombres.

«Hay uno que me llama mucho la atención, Obymar. ¿De dónde viene?», le inquirió Sánchez Mellado. Una pregunta que le puso una pista de despegue a Yoldi que desembocó en una carcajada general.

«Bueno, tú sabes que antiguamente se ponían los nombres de los santos del día a los recién nacidos. El día que nació este personaje era San nosecuantos obymar. Y el padre le puso Obymar», le contestó.

«Y qué significaba Obymar», inquirió de nuevo Sánchez-Mellado. «Obispo y mártir», respondió Yoldi.

El escritor, que cubrió el asesinato de los marqueses de Urquijo, reveló que la duquesa fallecida se pasaba todo el día rezando, porque era muy devota.

SECRETO DE CONFESIÓN

«Esto produjo una anécdota muy curiosa. El cura Galera fue y se presentó ante el juez de instrucción del caso y le dijo: ‘Lo sé todo». A lo que el magistrado respondió, ‘muy bien, cuéntemelo’. El cura le contestó, ‘no puedo. Estoy obligado por el secreto de confesión». Otra carcajada general.

Ana Ferrer explicó que el secreto de confesión de los sacerdotes se respeta en la justicia.

«El caso del asesinato dice los Urquijo estuvo plagado de irregularidades desde el principio. Se destruyeron pruebas antes del del juicio, desaparece la confesión de Rafi Escobedo, el único condenado, el administrador lava los cadáveres de los marqueses asesinados…», añadió.

Como era de esperar, también afloró la muerte de Rafi Escobedo, sucedida en  la prisión de El Dueso, en Santoña, Cantabria, el 27 de julio de 1988, donde cumplía la condena de 58 años de cárcel impuesta por la Justicia, como autor del doble asesinato que realizó «solo o en compañía de otros», como decía la sentencia.

«Escobedo tenía un problema. Quería ser el muerto en el entierro, el niño en el bautizo y la novia en la boda. Quería tener la atención de la prensa continuamente. Llegó a dar hasta 15 versiones diferentes de lo ocurrido», relató Yoldi. «Rafa Escobedo no se suicidó. Fue más bien un accidente. Aquel día se metió una raya de coca con estricnina, una dosis que sólo le atontó. No fue mortal en absoluto. Pero la cosa se le fue de las manos y se ahorcó accidentalmente. Eso es lo que dijo la autopsia».

¿Reabrir la investigación sobre su muerte? «No hay ninguna posibilidad. Sería, desde mi punto de vista, una ahorrada. Porque las cosas están muy claras», añadió Yoldi.

Sus dos novelas anteriores son «El enigma Kungsholm» (2014) y «La noche perdida» (2016), ambas publicadas con la Editorial Mong.

José Yoldi se pasó un buen rato firmando ejemplares al término del acto. Carlos Berbell/Confilegal.

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