Discrepancias muy educadas en la presentación del libro «Publicidad y secreto del proceso penal»
En primer término, Jaime Campaner, el autor del libro, Julián Sánchez Melgar, José Ramón Navarro, Antonio del Moral y María Peral. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

Discrepancias muy educadas en la presentación del libro «Publicidad y secreto del proceso penal»

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28/6/2019 14:32
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Actualizado: 04/7/2022 16:45
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El libro que el abogado y profesor, Jaime Campaner, presentó esta semana en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, en Madrid, va a contracorriente. Por eso va a ser polémico.

Porque plantea cosas como se aplique «una publicidad procesal restringida y sin excesivo detalle en la fase de instrucción», mínima, durante la fase de la investigación.

Y una publicidad «absoluta, con carácter general», cuando el juez decide abrir juicio oral.

¿Razones?

Porque, desde su punto de vista,  se produce una «demonización» del investigado en la fase de investigación en parte, generada, por la voracidad informativa de los medios de comunicación.

«No se repeta el secreto interno del proceso. Las actuaciones sumariales aparecen publicadas en los medios y no se combaten las filtraciones. Hay un matrimonio paralelo entre prensa y filtradores y no se hace nada», afirmó el autor de «Publicidad y secreto del proceso penal en la sociedad de la información», editado por Dykinson.

Sobre la retransmisión de los juicios por televisión –«televisación», fue la palabra que utilizó– Campaner se mostró a favor.

Pero «solo para algunos supuestos en los que surja la necesidad de dar la credibilidad a la Administración de Justicia. En el caso del juicio del ‘procés’ ha sido una decisión muy acertada porque había más pros que contras».

«Pero eso entraña riesgos», añadió. «El artículo 604 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal es de imposible cumplimiento en macrojuicios y en sesiones largas. Por lo que se puede pervertir el fin del proceso», añadió.

Campaner también se quejó de que los gabinetes de información del poder judicial comuniquen a la prensa resoluciones de interés público poco después de tener la certeza de que han sido recibidas por el procurador y el abogado de la persona en cuestión.

Porque eso provoca que, en ocasiones, el cliente se entere por la prensa antes que a través de sus representantes legales, ocupados en otras cosas.

Dicha práctica fue adoptada en 2004 por los gabinetes de comunicación del CGPJ para evitar justo lo contrario: que el abogado de la parte filtrara al periodista amigo la resolución con un enfoque favorable para sus intereses.

José Ramón Navarro, presidente de la Audiencia Nacional, Julián Sánchez Melgar, magistrado del Supremo y exfiscal general del Estado, Jaime Campaner, el autor, Antonio del Moral, magistrado del Supremo, y María Peral, adjunta al director de El Español. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

EDUCADOS «DISCREPANTES»

Para la presentación de su libro en ese marco, el Estadio Santiago Bernabéu para el mundo de los juristas, Campaner contó con cuatro padrinos de excepción: los magistrados del Supremo, Antonio del Moral, y Julián Sánchez Melgar, el presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, y la adjunta al director de El Español, la periodista María Peral. 

Del Moral, a quien algunos identifican como «el magistrado sonriente», por su sonrisa perenne a lo largo de los 52 días que ha durado el juicio del «procés», de cuyo tribunal ha formado parte, explicó con mucha gracia sus discrepancias.

«Coincido en algo con el autor, en gran parte, no. Alguien decía que cuando dos juristas parecen estar de acuerdo, lo más probable es que haya habido un malentendido. Aquí no ha habido ningún malentendido. No estoy de acuerdo en casi nada. Y lo digo delicadamente en el prólogo«, relató.

«Yo he llegado a la conclusión de que este conflicto es irresoluble. Hay que acostumbrarse a convivir con él. Las informaciones sobre justicia son cosas que ocasionan fricciones, tensiones, disyunciones, pero no existe una solución que nos conduzca a un equilibrio perfecto», agregó.

«Sí me parece que se pueden hacer cosas para disminuir esas tensiones. En algunas no coincido con las que propone Jaime Campaner. ‘El sumario es todo secreto’. Y a partir de ahí, publicidad. Eso no tiene ningún sentido. El secreto…, hoy en día, el que se lo crea es Alicia en el País de las maravillas».

«Hay que suprimir el secreto del sumario y poner unas medidas. Porque es cierto que la investigación exige, a veces, cierta opacidad. Habría que poner en manos del juez la capacidad de decirle a un testigo que no puede contar lo que ha declarado en la instrucción. Hoy no se puede hacer. Eso hace falta también en la fase del juicio oral», indicó.

El magistrado del Tribunal Supremo, Antonio del Moral, es el autor del prólogo del libro de Campaner, con el que «disiente». Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

INVIABILIDAD DE LA PROPUESTA DE CAMPANER

María Peral, por su parte, llamó la atención sobre la inviabilidad de la propuesta de Campaner de imponer el silencio informativo a las causas en la fase de instrucción.

«Todos los que estamos en la sala nos acordamos del caso Marey, que sentó en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo a la cúpula del Ministerio del Interior y estuvo a pasito de hacerlo con el presidente del Gobierno de aquel entonces. El caso Marey se reactivó en diciembre de 1994. La causa matriz era de 1988. El sumario se concluyó en 1998. ¿De verdad  hay alguien en esta sala que piense que la sociedad podía estar sin información sobre un caso de terrorismo de estado del gobierno durante más de tres años», se preguntó.

«El caso Gürtel empezó afínales de 2008. Se abrió juicio oral en mayo de 2015, casi 7 años después. ¿Siete años de silencio sobre la financiación ilegal del PP? El secreto del sumario no funciona porque va contra la realidad de las cosas».

«Podemos poner todas las normas que queremos, pero es imposible que en los procesos de relevancia pública no se conozcan los datos del sumario, hasta el juicio oral, durante tantísimo tiempo que duran las instrucciones. Veremos el efecto que los plazos de instrucción tienen sobre los procesos. ¿Le sonará el caso Púnica? Comenzó en 2014 y no va a acabar hasta finales de 2020″, indicó.

«Con Lezo pasa igual. Los Pujol. Empezó en 2012…», afirmó. «Y sin embargo, yo creo –dijo dando un triple salto mortal– que Jaime Campaner tiene razón. Es preciso tomarse en serio la laminación de los derechos al honor, a la imagen y a la intimidad de los investigados cuando se convierten en el foco de los medios».

«Hace mucho tiempo que las cosas se han pasado de la raya, sobre todo en los medios audiovisuales, que han convertido en un proceso mercantilista los procesos judiciales en los que las personas se juegan su futuro, su libertad, su patrimonio y su familia«.

Información que hacen «periodistas sin formación jurídica, para los que todo vale, que desprecian los principios fundamentales a un juicio justo si es que alguna vez se paran a considerarlos, están en la base de las barbaridades que estamos viendo con la información de tribunales: las condenas anticipadas, la unidireccionalidad de las informaciones y de las opiniones condenatorias y la desautorización de los tribunales». 

María Peral es adjunta al director de El Español. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

UNA POLÍTICA DE COMUNICACIÓN EFICAZ

El magistrado y exfiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar, por su parte, elogió la retransmisión del juicio del «procés», llevada a cabo por el propio Tribunal Supremo.

«La justicia ha ganado mucho con este juicio, por su transparencia. Sin duda, hemos ganado en percepción ciudadana»,  dijo.

Sánchez Melgar, que recordó su fase al frente de la Fiscalía General del Estado, manifestó que es muy importante que exista una política de comunicación y que sea proactiva.

«La mayoría de los ciudadanos no tienen contacto con la Justicia. La percepción que reciben es a través de  los medios de comunicación», agregó.

Julián Sánchez Melgar, José Ramón Navarro y Antonio del Moral bajo el cuadro del Rey Carlos III, que preside el Salón principal de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, donde tuvo lugar la presentación. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

El exfiscal general del Estado recordó el magnífico ejemplo que dio el fiscal de Marsella en el caso del avión de Germanwings, estrellado por el copiloto, cuando salió a explicar lo que estaba ocurriendo.

Y recordó una frase de Cesare Bonesana, marqués de Beccaria: «el secreto es el pretexto más potente para la tiranía».

José Ramón Navarro, presidente de la Audiencia Nacional, que abrió la presentación haciendo una descripción del perfil profesional de Campaner, también rompió una lanza a favor del entendimiento entre justicia y los medios de comunicación. Porque hasta ahora ha funcionado bien.

Y terminó citando al revolucionario francés Honoré Gabriel Riquetti conde de Mirabeau: «Deme un juez, aunque sea prevaricador e incluso enemigo mío, mientras todo lo que haga sea a la luz pública».

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