El juez envía a prisión al «tironero» que provocó que una anciana cayera al suelo y muriera dos días después

7 / 12 / 2019 00:00

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Fermín Otamendi Zozaya, titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona, en funciones de guardia, envió ayer a prisión –sin fianza– a O.H.O., de 52 años, como supuesto autor de un delito de robo con violencia en concurso con un delito de homicidio.

El sujeto fue detenido el pasado día 3 de diciembre por el robo de un bolso, por el procedimiento del tirón, a una señora nonagenaria, que acababa de salir de la sucursal bancaria de Caja Laboral Kutxa del número 4 de la calle San Cristóbal de la capital navarra.

La mujer O.L.L. acababa de salir del banco y llevaba el bolso en bandolera en su brazo izquierdo.

Los hechos sucedieron a las 10 de la mañana del pasado 26 de noviembre.

Al arrancarle el bolso la mujer cayó al suelo y se golpeó la cabeza. A consecuencia de ello, sufrió un traumatismo craneoencefálico grave con fractura y hemorragias. Falleció dos días después, el 26 de noviembre a las 13.30 horas. 

En el auto, que puede ser recurrido, el magistrado imputa al investigado un delito de robo con violencia, castigado con pena de dos a cinco años de prisión, y un delito de homicidio por dolo eventual, penado con entre diez y quince años de prisión.

Esta es la calificación jurídica alegada asimismo por el Ministerio Fiscal en la comparecencia celebrada ayer en el Juzgado de Guardia, en la que solicitó el ingreso en prisión del detenido, a lo que se opuso la defensa.

En su argumentación, el magistrado Otamendi comparte la postura del fiscal.

El delito de robo con violencia está castigado con pena de dos a cinco años de prisión, y el delito de homicidio por dolo eventual, está penado con entre diez y quince años de prisión.

INDICIOS CONTUNDENTES

«Los indicios existentes contra el detenido son contundentes. Contamos, inicialmente, con la declaración de dos testigos que vieron, una de ellas, el momento inmediatamente posterior al robo, observando a un hombre de unos 50 o 60 años (el detenido tiene 52), de complexión fuerte y con dificultades para correr salir corriendo del lugar donde se encontraba en el suelo una señora mayor pidiendo socorro, siguiendo con la mirada la testigo a ese varón, que pasó justo por debajo de la ventana de su casa, observando cómo escondía bajo su abrigo (que fue descrito por la testigo como de color verde, añadiendo que el pantalón que llevaba era oscuro) un bolso, saliendo finalmente de la zona ajardinada para dirigirse hacia la calle Magdalena», dice el magistrado en su auto.

«Otro testigo, que describió de forma similar al sospechoso y que también reseñó la forma de correr del varón, lo vió desde la calle H. Arakil saliendo de los jardines donde la vio la anterior testigo en dirección a la calle Juan de Tarazona», señala más adelante.

«La investigación policial de las cámaras existentes en los alrededores permitieron localizar a un hombre de las características descritas por los testigos en las inmediaciones de la entidad bancaria de la que había salido la víctima momentos antes del robo, observándose en las imágenes cómo ese varón se fija en la víctima y la observa directamente cuando ésta sale de la entidad bancaria», avanza en su auto.

«Enseñados los fotogramas a la testigo principal, ésta reconocio sin dudas al ahora detenido como la persona que vio salir corriendo del lugar del robo. El detenido se reconoció en esas imágenes y, desde luego, este instructor también lo reconoce, sin ninguna duda, en las mismas». 

 

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