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Opinión | Procuradores: Orgullosos de nuestros 450 años de historia

Opinión | Procuradores: Orgullosos de nuestros 450 años de historia
Julián Caballero, miembro del Ilustre Colegio de Procuradores de Madrid, refiere en su columna la trayectoria de la procura, que este año cumple su 450 aniversario de existencia, de lo que se siente muy orgulloso. Foto: Confilegal.
25/5/2024 06:30
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Actualizado: 24/5/2024 21:18
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Los procuradores madrileños y su Colegio celebran en este año la efemérides de los 450 años de la constitución de la «Hermandad del Santísimo Sacramento y de Nuestra Señora de Procuradores del Número de Madrid”, fundada el 23 de mayo del año 1574, su antecedente histórico remoto.

Los procuradores del Número de los Reales Consejos, creados tras la estrenada capitalidad de Madrid, conocedores de los ataques que a su profesión se hacían, de la existencia de ciertas corruptelas entre ellos, y, ante todo, de variadas fórmulas de intrusismo, necesitaban organizarse, defenderse y hacerse valer.

La vía utilizada para ello no fue otra que la de una Hermandad con fines religiosos que cumplía con las rígidas normas impuestas por la Iglesia y la corte del rey Felipe II, salvando así la expresa prohibición de cofradías y corporaciones profesionales existente.

El día 23 de mayo de 1574 reunidos dieciocho de los procuradores del Número de la Corte y de los Reales Consejos fundaron la que llamaron «Hermandad del Santísimo Sacramento y de Nuestra Señora».

En la primera reunión fundacional de los procuradores madrileños se otorgaron unos estatutos u ordenanzas por los que se regiría la Hermandad, cuyo preámbulo no podía tener mejor fachada religiosa: «En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un sólo Dios verdadero, que vive y reina por siempre sin fin amén. Lo que se propone que sea de guardar y cumplir de presente en la Hermandad que los Procuradores del Número de esta Corte hacen para el servicio de Dios nuestro Señor y de su bendita madre intitulada Hermandad del Santísimo Sacramento y de Nuestra Señora, es lo siguiente…”.

Se regulaban las cuotas, las fiestas y las misas que se habían de guardar y celebrar, los entierros, y la prevención del socorro mutuo en ayuda del hermano necesitado, sin dar lugar a la sospecha de persecución alguna de fines profesionales.

Fue una institución tan pionera en el asociacionismo profesional madrileño que fue la primera en constituirse, nueve años anterior a la Congregación de San Cosme y San Damián que congregaba a médicos, cirujanos, sangradores, albéitares y barberos, fundada en 1583, y veintiún años anterior a la Congregación y Hermandad de la Asunción de Nuestra Señora y Conmemoración del Bienaventurado San Ivo, o Congregación de los Abogados de la Corte e Consejos de Su Majestad fundada en 1595. Asociaciones que aunque parecían dedicadas exclusivamente al culto religioso, tuvieron el mismo origen de pugna por alzar la condición humana, social y profesional de sus miembros.

GRAN VINCULACIÓN CON LA CORONA

Tanta era la unión de esta primitiva Hermandad con la Corona, que en sus primeras ordenanzas  se fijó su movilidad al lugar donde se fijara la Corte, al tener junto a ella aquellos procuradores su residencia.

Así, cuando se decidió el traslado de la Corte y sus Reales Consejos de Madrid a Valladolid, en enero de 1601, los procuradores y su Hermandad siguieron al rey Felipe III hacia la ciudad del Pisuerga, de la que regresaron a Madrid, en 1606, ya con carácter definitivo, donde continuaron ejerciendo en los Reales Consejos al servicio de la Monarquía. Su sede, durante más de cien años estuvo junto a la Puerta del Sol, en el desaparecido convento de San Felipe el Real, para pasar, sucesivamente, por distintos conventos y palacios madrileños.

 Doscientos sesenta y ocho años después de la constitución de la Hermandad, en el año 1842, la reina Isabel II, a través de su regente, Baldomero Espartero, aprobó un convenio y concordia entre los Procuradores del Número y Tribunales Superiores y los Procuradores de los Tribunales Inferiores de Madrid, dando lugar al origen próximo del actual Colegio de Procuradores de Madrid, que viene existiendo desde entonces con su actual nombre, heredero de la antigua Hermandad, en la que tiene su origen remoto y cuya fundación ahora se conmemora.

«El profesor de Derecho Procesal don Leonardo Prieto Castro le llevó a definirla como la Infantería del Derecho»

Un Colegio profesional que ha sido, durante años, interlocutor del resto de Colegios de Procuradores españoles ante las instituciones, además de  motor, impulsor y buque insignia de una profesión que hoy día asiste a unos cambios sustanciales equiparables a los que alumbró la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1870 que diera pie a otro ejercicio profesional de la Procura más dinámico de aquel al que se debían los fundadores de la antigua Hermandad, cuando la profesión, de gestión pública, pasó a la gestión privada con algún retazo de componente público que nos ha llegado a nuestros días.

Ha pasado mucho tiempo, pero lo que nunca cambió, ni entonces ni ahora, en la Procura, y nunca cambiará, será su esencia, su razón de ser, aquello que al insigne profesor de Derecho Procesal don Leonardo Prieto Castro le llevó a definirla como la Infantería del Derecho. Una profesión tan vetusta como el proceso mismo, heredera del Derecho Romano y Visigodo, aunque muchas veces desconocida, y por ello, quizá, en ocasiones vituperada y desacreditada.

Una profesión que de no haber existido habría que haberla inventado por las ventajas que comportó, comporta y habrá de comportar.

Y es que la amenaza de su desaparición en el proceso ha sido cíclica, y una constante en la Historia de la Procura y del Colegio desde hace más de doscientos años.

Desde los afrancesados, pasando por los distintos gobiernos liberales del siglo XIX, hasta la europeísta ley ómnibus, e intentos de algún organismo público ya en este siglo XXI.

Zozobras e intranquilidades que ni cesaron, ni cesan, de arremeter, y que, tanto entonces como ahora, la profesión ha sabido mirar hacia delante superándolas con tesón y trabajo, haciendo bueno el encargo que les dio el preclaro Alfonso X el Sabio, en una de sus Partidas, de no ser perezosos ni negligentes.

 La Presidencia de los actos conmemorativos de este 450 aniversario, celebrados el pasado 20 de mayo en el Teatro Real de Madrid con la asistencia de múltiples autoridades y procuradores,  fue aceptada por S.M. el rey don Felipe VI, a quien el Colegio le ha otorgado la medalla de honor del evento, creada ex profeso, y que resume los cuatro siglos y medio de la corporación con los escudos de la casa de Austria, del rey Felipe II, reinante en su inicio, y el de la de Borbón, como actual, junto al de el Colegio de Procuradores de Madrid.

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