La abogacía y la procura han cargado durante décadas con un lastre común: la recogida manual de notificaciones judiciales y el registro a teclado de cada dato recibido. Un trabajo rutinario que los ha convertido, en demasiadas ocasiones, en mensajeros y mecanógrafos, reduciendo el tiempo que deberían dedicar a lo esencial: interpretar la ley, tomar decisiones y atender a sus clientes.
La dependencia del trabajo manual ha sido —y sigue siendo— uno de los principales frenos para abogados y procuradores. Resoluciones, traslados, acuses de recibo, incluso datos de los propios clientes… todo exige detener la actividad jurídica para volcar la información a mano.
El resultado es conocido: horas de trabajo improductivo, anotaciones incompletas, dispersión en carpetas y formatos distintos, y errores que repercuten en la cadena legal.
Una barrera que dificulta la gestión diaria, retrasa la información al cliente, complica la toma de decisiones y, lo que es más grave, impacta directamente en la rentabilidad de los despachos.
La tecnología al rescate
En los últimos años han aparecido herramientas de gestión de expedientes que han mejorado la organización y la eficiencia. Pero todas han tropezado con la misma piedra: la necesidad de introducir los datos manualmente. El teclado seguía siendo el gran cuello de botella.
Hasta ahora. Están surgiendo soluciones capaces de captar, registrar y estructurar automáticamente toda la información que recibe un despacho, sin teclear un solo dato: resoluciones, señalamientos, vencimientos, recursos, cuantías…
Todo recogido al instante desde las plataformas de comunicación legal —Lexnet, eJusticia, etc.— y transformado en una base de datos estructurada, segura y compartida entre gestores, procuradores y abogados.
Sherwood, un gestor que dice adiós al teclado
En este escenario destaca Sherwood, desarrollado por la legaltech española Little John. Se presenta como un gestor integral de operaciones legales en modo servicio —lo que en el sector tecnológico se denomina SaaS—.
Su objetivo es ambicioso pero claro: liberar a los profesionales del derecho de la carga administrativa que supone la introducción manual de datos.
Sherwood se conecta directamente con las plataformas de comunicación judicial (Lexnet, eJusticia, etc.) y con los propios sistemas del despacho. Extrae la información en tiempo real, la ordena de manera estructurada y la pone a disposición de todos los miembros del equipo legal.
Todo ello con altos estándares de seguridad, confidencialidad y trazabilidad, requisitos imprescindibles en un entorno tan sensible como el jurídico.
El resultado es una auténtica mina de información procesable: cada resolución, cada traslado, cada señalamiento o vencimiento queda registrado automáticamente, sin errores de transcripción, sin duplicidades y sin pérdida de tiempo.
Esto permite a los despachos contar con una visión completa y actualizada de su actividad, facilitando la planificación estratégica, el control de plazos y la comunicación inmediata con los clientes.
Además, Sherwood no está limitado al tamaño del despacho. Su diseño modular y escalable lo hace útil tanto para grandes firmas con decenas de usuarios como para pequeños despachos que hasta ahora carecían de recursos para implantar soluciones tecnológicas avanzadas.
En todos los casos, la promesa es la misma: reducir drásticamente el tiempo dedicado a tareas administrativas y aumentar la productividad jurídica. La abogacía y la procura pueden volver a centrarse en lo esencial: pensar, decidir, litigar, negociar, asesorar… en definitiva, ejercer plenamente su función jurídica.