El nuevo presidente de la Audiencia Provincial de Baleares, Gabriel Oliver Koppen, defiende una justicia con recursos suficientes, estabilidad institucional y capacidad para afrontar las reformas que impulsa el Ministerio de Justicia.
La Audiencia Provincial de Baleares recupera la normalidad institucional tras más de dos años con la presidencia vacante. El magistrado Gabriel Oliver Koppen ha asumido el cargo con el objetivo de dotar de estabilidad y eficacia al órgano judicial, en un momento marcado por la entrada en vigor de la Ley de Eficiencia Procesal y la futura implantación de los tribunales de instancia.
En una entrevista concedida a mallorcadiario.com, Oliver subraya que su prioridad es “ayudar a los compañeros y afrontar con orden las reformas en curso”, al tiempo que reconoce la existencia de una importante sobrecarga de trabajo en las secciones civiles y, sobre todo, penales. “Los retrasos en los señalamientos son el principal frente de trabajo”, afirma.
El nuevo presidente admite que la justicia balear “siempre está tapando agujeros” por la falta de medios personales y materiales, y que esa situación genera presión constante sobre magistrados y funcionarios.
En este sentido, considera que el éxito de las reformas dependerá en gran medida de la dotación presupuestaria: “Todas las reformas necesitan medios materiales y personales”, recalca.
Oliver defiende que la independencia judicial está garantizada en Baleares y rechaza que existan divisiones internas entre jueces. “Hay interpretaciones distintas, pero no brechas.
Lo importante es tener una visión positiva y aprovechar la reforma para mejorar la organización judicial”, señala. También destaca la necesidad de reforzar la plantilla y de aplicar un plus de insularidad para atraer y retener personal en las islas, donde el coste de vida y la vivienda dificultan la cobertura de plazas.
Respecto a la digitalización, el presidente valora los avances logrados, especialmente en el ámbito civil, aunque admite que en el área penal persisten dificultades técnicas por la complejidad de los procedimientos. “Fue una transición difícil, pero necesaria”, resume.
Oliver, que sucedió a una presidencia en funciones, afirma que mantiene una relación de colaboración con los magistrados que compitieron por el cargo y que su estilo de liderazgo será “discreto y cercano”.
Su propósito, resume, es ofrecer “estabilidad, medios materiales y más plazas para que la justicia balear funcione con eficacia”.
“Vivimos una época de gran polarización, y eso afecta a la confianza en las instituciones, también en la justicia. Pero los ciudadanos deben tener claro que los jueces trabajamos para preservar la imparcialidad”, concluye.