Delia Rodríguez define el Derecho de Familia como su «ojito derecho». Desde muy joven, ha sido partícipe de proyectos vinculados con la infancia y los menores.
Esta vocación le llevó a elegir el Derecho, ya que encontró en él las herramientas necesarias para defender la dignidad y los derechos de las personas en los momentos más decisivos de sus vidas.
Junto con su hermana, Adriana Rodríguez, fundó Vestalia, un despacho que toma su nombre de las ‘Vestas’, diosas protectoras del hogar. Esta elección fue su primera declaración de intenciones, ya que refleja la filosofía de la firma: una firma legal con excelencia técnica, alta especialización y una visión estratégica centrada en las personas, no solo en los procedimientos.
«Como siempre decimos: somos una familia, al servicio de tu familia», resume Rodríguez en esta entrevista en la que aborda temas clave como los Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos (MASC)en casos con menores, el fenómeno del ‘sharenting’ —la sobreexposición de menores en redes sociales por parte de sus progenitores— y los retos de dirigir un despacho especializado en familia e infancia.
¿Qué le llevó a elegir la abogacía y, en concreto, el Derecho de Familia como ámbito de especialización?
Desde muy joven comprendí que el Derecho no es solo un conjunto de normas, sino una herramienta para defender la dignidad y los derechos de las personas en los momentos más decisivos de sus vidas.
La abogacía me permitió canalizar mi vocación por la infancia en un ejercicio profesional especializado, riguroso y muy comprometido.
Elegí el Derecho de Familia porque creo firmemente en la importancia de proteger los vínculos afectivos y el legado de las personas, con un especial acento en los niños y adolescentes, quienes sufren enormemente en procesos judiciales de alta conflictividad.
Los abogados especializados en familia e infancia tenemos un gran poder, y una enorme responsabilidad, en nuestras manos: cambiar a mejor la vida de muchas personas gracias a nuestro trabajo.

En este contexto, ¿cuándo nace Vestalia?
Vestalia nace hace diez años como respuesta a una necesidad clara: ofrecer un asesoramiento jurídico especializado en Derecho de Familia, que fuera técnicamente sólido a la vez que profundamente humano.
La idea surgió tras observar en nuestro entorno cómo muchas personas se enfrentaban a procesos familiares (divorcios, sustracciones, herencias) complejos sin un acompañamiento integral, a menudo sintiéndose vulnerables y desorientadas.
Vestalia cumplió diez años el pasado abril de 2025. ¿Qué ha cambiado en usted en esta última década?
En estos diez años he crecido tanto profesional como personalmente. Al principio, la prioridad era consolidar un proyecto y demostrar al mundo que éramos un despacho diferente. Conseguir esto cuando partes de cero y sin padrinos, es todo un desafío.
Con el tiempo, los objetivos han cambiado, y los retos también. Hasta hace unos años he capitaneado Vestalia guiándome por la pasión, el sentido común y la intuición. Pero llegó el momento en el que tenía que aprender a pensar como una empresaria, no solo como una abogada.
Pero sobre todo he entendido la importancia de ser humilde, de no olvidar tus orígenes y de escuchar con más atención, no solo a los clientes y a mi equipo, sino también a mi propia intuición.
¿Hay alguna decisión profesional/caso que considere especialmente determinante en su trayectoria y que volvería a tomar sin dudarlo?
Me vienen a la cabeza varias. Como abogada mi decisión más determinante fue la de especializarme desde el principio en familia e infancia. Creo que fue un acierto y que además lo hice en un momento propicio para destacar como firma.
Como empresaria mi mejor decisión fue la de ampliar equipo. Me daba mucho miedo contratar, pero para crecer hay que aspirar a lo más alto y apostar por las personas. Un equipo preparado y que comparte tus ideales de proyecto es el mejor compañero de aventura empresarial.
«La solución pasa por excluir de los MASC en aquellos procedimientos en los que hay menores implicados, seguir apostando por la especialización de todos los operadores jurídicos y, por supuesto, dotar de presupuestos dignos al sistema judicial español».
Sobre la obligatoriedad de los MASC en familia, ¿comparte el diagnóstico de retrasos e inseguridad jurídica cuando hay menores? ¿Dónde cree que falla el diseño actual?
Comparto sin duda alguna esta preocupación. Los Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos son una herramienta valiosa, pero su implementación obligatoria en todos los casos con menores ha generado obstáculos operativos que han causado muchísimos perjuicios a numerosas familias.
Justicia tardía, no es justicia. Y con más razón cuando hablamos de niños que están viviendo situaciones críticas como no relacionarse desde hace meses con uno de sus progenitores porque el otro lo impide.
El principal problema radica en que no se ha tenido en cuenta que hay casos familiares muy complejos que, sin ser objeto de medidas cautelares urgentes (proceso exento del requisito de procedibilidad), sí que requieren de una respuesta rápida por parte de la Justicia.
Por otro lado, el legislador ha obviado algo importante y es que la mayor parte de los abogados de familia siempre intentamos agotar la vía amistosa antes de interponer una demanda. Esto no es algo novedoso. Pero obligar a que en todos los casos se intente llegar a un acuerdo, cuando hay menores de por medio, es un atraso en todos los sentidos.
Amen de que “hecha la ley, hecha la trampa”, y que los MASC se ha convertido en el perfecto escondite de quien quiere dilatar un proceso judicial.
La solución pasa por excluir de los MASC en aquellos procedimientos en los que hay menores implicados, seguir apostando por la especialización de todos los operadores jurídicos y, por supuesto, dotar de presupuestos dignos al sistema judicial español.

Sobre la sobreexposición de menores en redes sociales por parte de progenitores: ¿por qué es urgente una regulación y qué riesgos entraña?
Es urgente porque hemos venido demostrando, desde hace más de tres décadas de internet, que, lejos de proteger los derechos digitales de los niños, estamos poniéndoles en el ojo del huracán.
En primer lugar, se trata de que internet sea un lugar seguro cuando los niños o adolescentes lleguen a el, y no que estos tengan que ir ‘con chaleco antibalas’ y los padres ser verdaderos ‘cortafuegos’ humanos.
La responsabilidad de los adultos parte de que la red sea lo más segura posible, como lo es el patio de un colegio o nuestra casa. Pero claro, en este punto nos encontramos con que este objetivo es contrario a los intereses de las grandes tecnológicas, desde donde se monetiza cada uno de los datos que regalamos sobre nosotros y nuestros hijos.
Cada foto, cada vídeo y cada información personal que colgamos en la red sobre nuestros hijos, contiene pequeños fragmentos de sus derechos a la propia imagen, la privacidad, la intimidad, la desconexión digital…
Porque a veces nos olvidamos que los menores no han participado en la decisión de si quieren que su imagen sea grabada…
Los menores no son simples accesorios de una foto, para conseguir más ‘likes’, son sujetos de derecho.
Estamos creando su huella digital prácticamente desde que salen del paritorio, sin que estos niños puedan opinar al respecto de la decisiones que toman sus progenitores sobre sus derechos.
Si además añadimos a la ecuación que esta exhibición se puede monetizar por parte de las familias , practica que se denomina ‘sharenting’ comercial, tenemos un peligroso ‘cocktail’ que pone en entredicho el bienestar de la infancia.
Sin una regulación específica estamos comprobando lo que ocurre: entras a cualquier red social y los ejemplos de exhibición de datos personales de menores son innumerables.
Y, en muchas ocasiones, encontramos un contenido que puede atentar gravemente contra su derecho al honor (retos virales, grabaciones de rabietas, escenas de la vida familiar de niños con discapacidad que son doblemente vulnerables).
No se trata de entrometerse en el ejercicio de la patria potestad de los progenitores, pero sí de poner límites para proteger a la infancia de cualquier daño, riesgo o peligro, incluso si (aunque sea inconscientemente), este proviene de sus propios padres.
«Cada foto, cada vídeo y cada información personal que colgamos en la red sobre nuestros hijos, contiene pequeños fragmentos de sus derechos a la propia imagen, la privacidad, la intimidad, la desconexión digital…».
Dejando atrás los temas que más debate generan sobre menores. Pasemos al otro campo de su día a día. La dirección del despacho. Actualmente ya no implica solo ejercer el Derecho, sino también gestionar un proyecto empresarial. ¿Cuáles son las claves para una gestión eficaz y sostenible?
Totalmente de acuerdo. Para mí las claves son la visión estratégica clara, con objetivos a corto y largo plazo, la cultura interna sólida, donde el equipo se sienta valorado, escuchado y parte de una misión común.
Además de una combinación entre la excelencia operativa, con procesos eficientes y formación continua, la innovación responsable, adoptando tecnología que mejore resultados sin deshumanizar el servicio y la sostenibilidad financiera, con una gestión prudente y transparente de recursos.
Tampoco puedo olvidarme del enfoque centrado en el cliente, basado en empatía, ética y resultados.
Sin duda, hoy día un despacho exitoso combina liderazgo humano con rigor empresarial.
¿Y qué dificultades ha encontrado a la hora de emprender?
Todas. Para mí emprender significó enfrentarme a una gran incertidumbre financiera inicial, pero también a la falta de experiencia. Mi paso por diferentes despachos tras acabar la carrera fue poco productivo, puesto que no me delegaban tareas de verdadero interés.
Otro de los retos es encontrar el equilibrio entre dedicar toda tu ilusión y tiempo al negocio, y dedicarte un espacio a ti mismo. Descansar, desconectar, hacer deporte o viajar es clave para ser feliz y poder seguir trabajando por tu sueño. Aunque a veces es complicado marcar límites, especialmente en los inicios profesionales.
Los primeros años mi socia y yo trabajábamos por sistema sábados y domingos, y gran parte de los beneficios los reinvertíamos. La otra cara del emprendimiento, que algunas veces no se ve, es muy dura. Este tipo de sacrificio hace que tengas que posponer en muchas ocasiones decisiones vitales como ser madre o incluso comprarte una casa.
Sin embargo, diré que todas esas dificultades han sido oportunidades para aprender, innovar y fortalecerme como ser humano. No cambiaría ni una coma de la historia de Vestalia.
¿Qué consejo daría a los jóvenes abogados que están iniciando su carrera y que se plantean, en algún momento, crear su propio despacho?
Mis consejos serían los siguientes: lo primero crea una base sólida de competencia técnica y valores personales y profesionales. El conocimiento y el autoconocimiento son claves.
Por otro lado, no vayas de súper héroe o heroína, nadie espera de ti que sepas todo desde el minuto uno. No hay que temer pedir ayuda ni buscar ‘mentoring’ en compañeros que sean referentes para ti. Seguro que también puedes aportarles mucho.
También hay que planificar, pero no te hieles por el camino por el miedo al riesgo. La parálisis por análisis es una lacra que nos priva de un monto de oportunidades, y hay que construir redes de apoyo, colabora, aprende de tus errores y se un ejemplo para las nuevas generaciones.
Recuerda que dirigir un despacho es liderar personas, tanto clientes y equipo, con determinación, integridad y humanidad. Emprender es algo mucho más profundo que crear un proyecto, es tener una misión con la que impactar positivamente en la vida de las personas.