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Celso Rodríguez Padrón ya es magistrado de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo

Celso Rodríguez Padrón llega a la Sala de lo Militar del Supremo tras seis años al frente del TSJM y una extensa trayectoria judicial.

22/07/2026 03:07

Presidía desde 2019 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM). El pasado lunes se convirtió en magistrado de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo. Como se suele decir, Celso Rodríguez Padrón ha llegado a la cima de la carrera judicial. «Me parece un sueño», explicó ese día segundos antes, mientras esperaba a que se abriera la puerta del Salón de Plenos del Alto Tribunal.

Dentro se estaba desarrollando, una vez más, el ritual que se repite con cada nombramiento. La presidenta del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, flanqueada por los miembros de la Sala de Gobierno del Alto Tribunal, había dado orden al secretario de Gobierno, Ángel Tomás Ruano Maroto, de que leyera el Boletín Oficial del Estado en el que ese día había sido publicada su nueva condición.

La presidenta Perelló dirigió, como es preceptivo, todo el ritual. Foto: CGPJ.

En unos segundos largos, la puerta se abriría y por ella aparecerían sus dos padrinos. En su caso, el presidente de la Sala de lo Militar, Jacobo Barja de Quiroga, y el magistrado de la Sala de lo Penal, Manuel Marchena.

Dentro, sentados a ambos lados, estaban la mayoría de los magistrados y los fiscales que sirven en el Alto Tribunal. Entre el público, también, su familia. Y una gran amiga, Margarita Robles, ministra de Defensa, quien acudió acompañada por el almirante general y jefe del Estado Mayor de la Defensa, Teodoro Estaban Calderon. Cosa lógica, ya que Rodríguez Padrón será magistrado de la Sala que enjuicia los delitos militares.

También estuvo presente Manuel Almenar, magistrado de la Sala de lo Civil del Supremo. Con los dos, Robles y Almenar, sirvió como secretario general del CGPJ en el mandato en el que la presidencia la ostentaba el desaparecido Carlos Dívar.

Entre los asistentes, entre el público, el secretario de Estado de Justicia, Manuel Olmedo, el presidente de la Audiencia de Madrid, Juan Pablo González, la presidenta de los Tribunales de Instancia de la capital, María Jesús del Barco, los vocales del Consejo General del Poder Judicial, Alejandro Abascal Junquera, José Carlos Orga, Esther Erice, Gema Espinosa, Carlos Hugo Preciado, Luis Martín Contreras, Ramón Arozamena, Ricardo Bodas y Bernardo Fernández, el fiscal anticorrupción, Alejandro Luzón, y el fiscal jefe del Tribunal Constitucional, Pedro Crespo. También la fiscal superior de la Comunidad de Madrid, María Isabel Martín López, y su antecesora, Almudena Lastra.

El almirante general y jefe del Estado Mayor de la Defensa, Teodoro Estaban Calderon, la ministra de Defensa, Margarita Robles, y Rafael Mozo Muelas, exvocal del CGPJ y expresidente suplente del órgano de gobierno de los jueces. Foto: CGPJ.

Ese puesto, el de secretario general, fue una de las responsabilidades más delicadas que ha ostentado durante su carrera. Durante 13 años, sirvió bajo cuatro presidencias: la de Javier Delgado Barrio, Francisco Hernando Santiago, Carlos Dívar y Gonzalo Moliner. Lo que dice mucho sobre su saber hacer.

Durante su siguiente etapa, como magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid, Rodríguez Padrón fue el ponente de una sentencia histórica: la que validó la información bancaria obtenida por el empleado del HSBC de Ginebra, Hervé Falciani, enviada a España por las autoridades francesas.

Rodríguez Padrón diferenció entre las pruebas obtenidas ilícitamente por las autoridades y la información conseguida por un particular sin intervención de los poderes públicos.

Su criterio abrió el camino para investigar patrimonios ocultos en Suiza y recuperar importantes cantidades defraudadas. Su sentencia fue validada posteriormente por el Tribunal Supremo y por el Tribunal Constitucional.

Rodríguez Padrón observa cómo el presidente de su Sala, la Militar, Jacobo Barja de Quiroga, le va a imponer el escudo de metal que le distingue como magistrado del Supremo. Previamente, Marchena le había impuesto el collar. Foto: CGPJ.

Presidente del TSJM durante seis años

Rodríguez Padrón fue nombrado por el Pleno del CGPJ –lo mismo que para esta nueva responsabilidad– presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid hace seis años. Fue reelegido para su segundo mandato – improrrogable– en 2024. Le quedaban por lo tanto tres años más por cumplir.

Desde ese puesto ha venido manteniendo un perfil combativo pero institucional. No ha sido un presidente dado a la confrontación personal ni a las declaraciones estridentes, aunque sí ha defendido con firmeza la independencia judicial, el respeto a la separación de poderes y la necesidad de dotar a la Justicia madrileña de más medios.

Sin recurrir a declaraciones estridentes ni a enfrentamientos personales, ha reclamado insistentemente más jueces, mejores instalaciones y sistemas informáticos compatibles para afrontar una litigiosidad que supera el millón de asuntos anuales.

Bajo su presidencia, el TSJM llegó a pedir la creación de 127 órganos judiciales nuevos en Madrid, una petición sustentada en las ratios de carga de trabajo fijadas por el CGPJ.

También denunció reiteradamente la desproporción entre la litigiosidad madrileña —más de una séptima parte de la registrada en España— y los medios disponibles para afrontarla.

Su discurso se endureció ante las acusaciones de «lawfare» y las descalificaciones dirigidas contra jueces por investigaciones de repercusión política. Rodríguez Padrón negó que existiera una estrategia judicial contra otros poderes del Estado y advirtió de que esos ataques erosionan la confianza ciudadana.

Su combatividad ha sido, por tanto, técnica, constante y medida: firme en la defensa de la independencia judicial, pero alejada del protagonismo y la confrontación personal.

El nuevo magistrado de la Sala de lo Militar del Supremo, jurando su cargo ante la mirada de la presidenta, Isabel Perelló, el vicepresidente, Dimitry Berberoff, el presidente de la Sala de lo Civil, Ignacio Sancho Gargallo y el presidente de la Sala de lo Penal, Andrés Martínez Arrieta. Foto: CGPJ.

Sin nervios

No estaba nervioso cuando se abrió la puerta del Salón de Pasos Perdidos. Barja de Quiroga y Marchena le regalaron sendas sonrisas que él les devolvió, y les acompañó al interior.

Apenas 30 segundos después, tras jurar el cargo ante la Sala de Gobierno, Barja de Quiroga, le impuso el escudo de magistrado del Tribunal Supremo en el lado izquierdo de la toga; Marchena, por su parte, le impuso el collar que certificaba su nueva categoría.

Y 45 segundos más tarde ya estaba sentado en los bancos de magistrados del Tribunal Surpremo, «en señal de posesión», como le dijo la presidenta.

Ahí acabó el rito de paso y comenzó su nueva etapa profesional.

Le precedió antes, José Ramón González Clavijo, que había sido magistrado de la Sala de Apelación de la Audiencia Nacional, en el cumplimiento del rito. Contó con el apadrinamiento de Andrés Palomo del Arco, quien había sido magistrado de la Sala de lo Penal hasta el 17 de junio pasado.

José Ramón González Clavijo era, hasta este nombramiento, magistrado de la Sala de Apelación de la Audiencia Nacional. En la foto, con su padrino, Andrés Palomo del Arco, Al fondo, la fiscal general del Estado, Teresa Peramato y la teniente fiscal, María Ángeles Sánchez Conde. Foto: CGPJ.

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