Opinión | «Burnout» e Inteligencia Artificial: el costo invisible de la eficiencia

Mario Covarrubias Jurado, asociado senior en la firma Estudio Garrido Abogados, de Buenos Aires, analiza cómo la inteligencia artificial puede multiplicar las exigencias de la abogacía y advierte del trabajo invisible de verificar, contrastar y corregir sus resultados. Foto: Confilegal.

El mayor estudio sobre salud mental de abogados realizado hasta la fecha retrata una profesión agotada. La inteligencia artificial altera justo las exigencias que lo explican: más volumen, más velocidad, más control y un trabajo que el cliente no ve y que, por eso, tiende a no querer pagar.

3 / 11 / 2026 05:39

Una profesión agotada

La relación entre inteligencia artificial, exigencias profesionales y agotamiento en la abogacía plantea una paradoja: una tecnología concebida para ahorrar tiempo puede también multiplicar el trabajo. Abordé esta cuestión en un texto breve publicado en Líder Legal, que sirve de punto de partida para el análisis que desarrollo aquí.1

Casi uno de cada dos abogados estadounidenses presenta niveles altos o muy altos de burnout laboral. Así lo revela When Demands Equal Distress, el estudio de Patrick R. Krill y Justin J. Anker publicado en el Journal of Affective Disorders, que analizó 39.036 respuestas de abogados de 28 jurisdicciones de Estados Unidos.

El 47,5 % registró niveles altos o muy altos de agotamiento profesional; el 21,6 % presentó síntomas de depresión de intensidad moderada o superior, el 20,4 % de ansiedad y el 18,9 % de estrés. Además, el 41,8 % superó el umbral de consumo de alcohol de riesgo y el 35,9 % informó un conflicto alto o muy alto entre la vida profesional y la personal.2

«Cuando las exigencias equivalen al malestar»

El título del estudio encierra una tesis. Los autores concluyen que el malestar psicológico, el burnout y el consumo de alcohol de riesgo fueron frecuentes y se asociaron con las exigencias de la práctica, el ámbito de ejercicio y el conflicto entre trabajo y familia, y que el burnout es el correlato más cercano de ese malestar.2

Las horas son el ejemplo más claro: entre quienes trabajan 71 horas semanales o más, la prevalencia ajustada de estrés pasa del 13,7 % al 42,7 % respecto de quienes trabajan en torno a 40, y el burnout alto llega al 67,1 %.3 Los litigantes también presentan más burnout y más síntomas de depresión, ansiedad y estrés, aunque las asociaciones son moderadas y no permiten establecer causalidad.3

Los más jóvenes, en el centro de la tormenta

La depresión moderada o mayor alcanzó al 31,5 % de los menores de 30 años, frente al 9,7 % de los mayores de 61; en ansiedad, 40,4 % frente a 6,2 %.2

Los autores señalan que no estudiaron las causas, pero apuntan a factores que merecen investigación: el estrés de incorporarse a una profesión exigente, la falta de apoyo y de vínculos establecidos, la deuda educativa, las exigencias de formar una familia y la creciente disrupción de la inteligencia artificial en la profesión.2

Como sostuve en un artículo anterior, la IA puede poner especialmente en jaque a los jóvenes abogados porque automatiza algunas de las tareas rutinarias con las que tradicionalmente se aprendía el oficio y porque la delegación acrítica puede erosionar el razonamiento jurídico.4

El joven abogado queda entre dos exigencias. Si no usa estas herramientas, puede rezagarse; si las usa sin criterio, puede perder formación y asumir riesgos profesionales. Los tribunales de ambos lados del Atlántico ya lo están diciendo.

En España, el TSJ de Navarra abrió una pieza separada por posible mala fe procesal a un letrado cuya querella citaba un precepto del Código Penal colombiano obtenido con ChatGPT; tras sus disculpas, la archivó sin sanción (Auto 2/2024).5

En febrero de 2026, el TSJ de Canarias multó con 420 euros a un abogado que incluyó 48 citas jurisprudenciales inexistentes en una apelación, cuantía que relacionó con el coste de una suscripción a una herramienta jurídica especializada.6

En Argentina, cámaras de Rosario, General Roca y Morón advirtieron en 2025 citas de sentencias inexistentes o que no coincidían con el texto transcrito.7 El problema es el mismo y la lección también: la responsabilidad por el escrito sigue siendo humana. Y esa lección tiene un corolario económico, porque verificar es trabajo.

Desde Argentina, el debate tiene un matiz propio. Tras esas resoluciones, la discusión avanzó hacia una pregunta complementaria: si dejar de usar IA también puede configurar negligencia profesional a la luz del deber de diligencia de los artículos 1.724 y 1.725 del Código Civil y Comercial.

No existe un deber automático de usarla: depende del caso, de la herramienta y de las circunstancias.8

La tensión es productiva porque impide respuestas simplistas. El punto no es usar o no usar IA, sino conservar el deber profesional de controlar, verificar y asumir el resultado.

Y deja abierta una pregunta para este artículo: ¿qué agotamiento genera una profesión a la que se puede reprochar tanto usar mal la herramienta como, eventualmente, no usarla?

No me corresponde, como abogado argentino, anticipar cómo encajará esa discusión en el ordenamiento español; esa tarea pertenece a la doctrina y a la jurisprudencia locales.

Ya vimos esta película

Hubo un tiempo en que el abogado salía del estudio y el trabajo se quedaba adentro. Llegó el correo electrónico, pero había que volver a la mesa para leerlo. Luego el correo llegó al teléfono y con él se extinguieron los tiempos muertos.

Después vinieron los chats y el cliente que escribe a las diez de la noche y espera respuesta antes de dormir. Cada herramienta se presentó como una conquista de tiempo, pero ese tiempo nunca volvió como descanso, sino como expectativa: si se puede responder ya, hay que responder ya.

El conflicto entre trabajo y vida personal que detecta el estudio puede leerse también así: entre los abogados del 10 % superior de burnout, un conflicto alto entre trabajo y familia añade 15,5 puntos porcentuales a la prevalencia de estrés.3

La IA, tercera ola

La inteligencia artificial añade una vuelta más y toca varias de las exigencias vinculadas con el agotamiento.

Volumen: si producir una respuesta jurídica cuesta casi nada, se producirán muchas más, y alguien tendrá que revisarlas.

Velocidad: el cliente ya no llega solo con una pregunta, sino con una respuesta —«ChatGPT me ha dicho que puedo hacerlo, ha encontrado estos fallos y me explica que la cláusula es nula»—, y si la máquina contestó en segundos, ¿por qué el abogado necesita días para validarla?

Verificación: hay que determinar qué dijo exactamente la máquina, de dónde lo sacó, si las fuentes existen y siguen vigentes, si corresponden a nuestro ordenamiento y si la conclusión resiste un análisis jurídico serio.

Disponibilidad: con herramientas que nunca duermen, la inmediatez que introdujeron el correo y los chats puede volverse aún más exigente.

En el litigio hay un riesgo adicional. Si ambas partes usan IA, cada una puede aumentar el material que la otra debe examinar y que el tribunal debe absorber: pasamos de la inflación procesal a la inflación cognitiva: no solo más páginas, sino más argumentos, versiones e hipótesis producidas automáticamente.

El trabajo invisible

Hay otra consecuencia que el estudio no mide: la del rate y los honorarios. Puede instalarse la idea de que, como se usa IA, el trabajo cuesta menos y el rate debería bajar en consecuencia.

Pero lo que la IA elimina es lo más visible —redactar un borrador, ordenar información, hacer una búsqueda inicial— y lo que crea es mucho menos visible: verificar, contrastar, corregir, contextualizar, actualizar y responder de lo producido.

so no aparece necesariamente en el escrito final ni en el correo que recibe el cliente, y por eso es más difícil de explicar y de cobrar, aunque los tribunales de España y de Argentina ya dejan claro quién responde si no se hace: el abogado que firma.

El resultado potencial es una ecuación incómoda: más trabajo de control por cada unidad de producción y menos margen para reflejarlo en los honorarios. Conviene ser prudentes: es una hipótesis de trabajo, no un hallazgo del estudio, pero merece investigarse.

Estar a la altura de la máquina

El procesalista uruguayo Eduardo J. Couture comenzaba sus Mandamientos del abogado con una palabra: «Estudia».

El Derecho se transforma constantemente y quien no sigue sus cambios se convierte, cada día, en un abogado menos preparado.9

Aquella exigencia se desarrollaba en un mundo en el que la capacidad de acumular y recuperar información era esencialmente humana. Hoy un sistema de IA puede sintetizar en segundos normas, fallos y doctrina de múltiples jurisdicciones, y el abogado ya no puede competir con la máquina en cantidad de información.

Tendrá que competir —si es que la palabra todavía sirve— en otra cosa: saber qué información importa, qué fuente es fiable, qué respuesta es jurídicamente aplicable y qué argumento puede defenderse ante un juez, un cliente o la parte contraria. La eficiencia, entonces, no consiste solo en producir más rápido, sino en decidir qué merece producirse, qué debe verificarse y qué nunca debió producirse.

Lo que el estudio no dice

El estudio no mide el impacto de la IA sobre el burnout ni demuestra que aumente el agotamiento: sus resultados muestran asociaciones, no causalidad.2

Es posible que herramientas bien implantadas reduzcan cargas y eliminen tareas repetitivas. La cuestión es otra: si la IA está modificando las exigencias de la profesión, ¿cómo deberían cambiar también la organización del trabajo y la forma de medirlo?

Además, la muestra es estadounidense: las diferencias entre abogados de despachos, por cuenta propia, de empresa y del ámbito judicial no pueden trasladarse automáticamente al contexto español.

La eficiencia también se diseña

Solo el 39,1 % de los abogados encuestados considera que su empleador hace lo suficiente por su bienestar,10 y las dos principales barreras para pedir ayuda son las preocupaciones por la confidencialidad (53,3 %) y por la reputación profesional o las oportunidades de carrera (49,2 %).11

Una profesión que ya sufre elevados niveles de agotamiento está incorporando, a gran velocidad, herramientas que pueden modificar todavía más cómo se produce y se controla el trabajo jurídico.

Por eso el debate sobre la IA en el Derecho no debería limitarse a la productividad: también debería preguntar quién absorbe el trabajo de verificar lo que produce la máquina, qué expectativas de inmediatez genera en los clientes, cómo se reconoce ese trabajo en los honorarios y cómo se protege la formación de los abogados jóvenes. Son preguntas de organización del trabajo.

Y quizá la pregunta no sea si la inteligencia artificial va a quitarles trabajo a los abogados, sino qué clase de trabajo va a dejarles y si estaremos dispuestos a reconocerlo.

Producir una respuesta jurídica puede convertirse en cosa de segundos; determinar si es correcta, aplicable y defendible seguirá siendo, al menos por ahora, un trabajo profundamente humano.

Citas

1. Covarrubias Jurado, Mario, «Burnout e inteligencia artificial: cuando la eficiencia multiplica el trabajo», Líder Legal. https://liderlegal.com/burnout-e-inteligencia-artificial-cuando-la-eficiencia-multiplica-el-trabajo/

2. Krill, Patrick R. y Anker, Justin J., «When Demands Equal Distress: An Updated Understanding of Lawyer Mental Health and Well-Being», Journal of Affective Disorders (2026), art. 122479, doi:10.1016/j.jad.2026.122479. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0165032726013327 El estudio analizó 39.036 respuestas; 36.925 fueron elegibles para los análisis ponderados. Los porcentajes citados son los del estudio publicado; las notas de prensa de la ABA y de The Florida Bar informan 47,4 % de burnout alto.

3. American Bar Association, Commission on Lawyer Assistance Programs, «Survey of Lawyer Well-Being». https://www.americanbar.org/groups/lawyer_assistance/research/lawyer-well-being/ Cifras de prevalencia ajustada para quienes trabajan 71 horas o más, litigio y conflicto trabajo-familia (15,5 puntos porcentuales en el 10 % superior de burnout).

4. Covarrubias Jurado, Mario, «La amenaza silenciosa: cómo la inteligencia artificial pone en jaque a los jóvenes abogados en Argentina», Abogados.com.ar (04/06/2025). https://abogados.com.ar/la-amenaza-silenciosa-como-la-inteligencia-artificial-pone-en-jaque-a-los-jovenes-abogados-en-argentina/36866

5. Tribunal Superior de Justicia de Navarra, Sala de lo Civil y Penal, Auto 2/2024, de 4 de septiembre. https://diarioconstitucional.cl/wp-content/uploads/2024/11/Vea-sentencia-Tribunal-Superior-de-justicia-de-Navarra.pdf Véase también Noticias de Navarra (12/11/2024): https://www.noticiasdenavarra.com/sociedad/2024/11/12/riesgo-chatgpt-justicia-navarra-reprende-8919455.html

6. Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Sala de lo Penal, auto de febrero de 2026 (multa de 420 euros por 48 citas jurisprudenciales inexistentes). Véase Diario de Avisos, «Un abogado de Tenerife usa IA para un recurso y el TSJC descubre 48 citas de sentencias inventadas» (febrero de 2026). https://diariodeavisos.elespanol.com/2026/02/abogado-tenerife-multa-ia-citas-falsas/ Reseña de la resolución: https://www.diarioconstitucional.cl/2026/02/18/tribunal-espanol-multa-a-abogado-que-utilizo-jurisprudencia-falsa-generada-por-inteligencia-artificial/

7. Fernández, Diego, «Argentine courts analyze AI use in legal documents», IAPP (26/11/2025), sobre las causas ante la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Rosario (Sala II), la Cámara de Apelaciones de General Roca y la Cámara Civil y Comercial de Morón (Sala I). https://iapp.org/news/a/argentine-courts-analyze-ai-use-in-legal-documents Véase también el fallo «Giacomino, César Adrián y otros c. Monserrat, Facundo Damián y otros» (Rosario, 20/08/2025) en SAIJ: https://www.saij.gob.ar/camara-apelacion-civil-comercial-local-santa-fe-giacomino-cesar-adrian-otros-monserrat-facundo-damian-otros-danos-perjuicios-fa25099003-2025-08-20/123456789-300-9905-2ots-eupmocsollaf

8. Covarrubias Jurado, Mario, «No usar IA también puede ser negligencia profesional», Abogados.com.ar (28/04/2026). https://abogados.com.ar/index.php/no-usar-ia-tambien-puede-ser-negligencia-profesional/39000

9. Couture, Eduardo J., «Los mandamientos del abogado», reproducido por el Colegio de Abogados de San Isidro (CASI). https://www.casi.com.ar/MANDAMIENTOSCOUTURE

10. ABA Commission on Lawyer Assistance Programs y Krill Strategies, comunicado «Largest Ever Study of U.S. Lawyers Finds Nearly 1 in 2 Highly Burned Out…» (septiembre de 2026), reproducido en bhnet.org. https://www.bhnet.org/83333/largest-ever-study-of-u-s-lawyers-finds-nearly-1-in-2-highly-burned-out-with-burnout-strongly-linked-to-significant-rates-of-mental-health-distress/

11. Attorney Wellness Project, «Lawyer Burnout: The 2026 National Numbers». https://attorneywellnessproject.com/awp-lawyer-burnout-study.html

La IA como pasante de lujo: el abogado y exmagistrado Jorge Carrera enseña a preparar un caso completo en dos tardes, gratis

Juan Carlos Campo, Premio Excelencia en la Justicia por la CEJ colombiana junto a Luigi Ferrajoli

Net Craman reúne en Barcelona a 35 despachos para debatir el futuro de la abogacía

Los despachos de abogados refuerzan su apuesta por formar a las nuevas generaciones de juristas

CEOE incorpora a thePower para acelerar la implantación de la inteligencia artificial en las empresas españolas

Así es el abogado júnior que buscan en los despachos en 2026: inglés, especialización y conocimientos en IA

Lo último en Firmas

el loro muerto(1)

Opinión | CDL: El extraordinario caso del emirato, la mina que nunca abrió y las acciones que nadie tocó (II)

Hans Kelsen y el TC español

Opinión | El Tribunal Constitucional que Kelsen no diseñó

democracia descafeinada

Opinión | Los mismos nombres: Una democracia puede perder su sustancia sin perderlos

Óscar Puente y fondo del accidente

Opinión | El rastro penal del choque de trenes de Urda podría llegar hasta el Gobierno

España por Julio Ángel de Santiago Angulo

Opinión | La España que no puede esperar