Yoko Osorio Quevedo, 28 años, Borja Díaz-Toledo, 26 año y Elsa Moratilla Fernández, 27 años, ahora actúan con seguridad cuando les toca ponerse la toga y actuar en sala ante Sus Señorías. Ese plus de seguridad, afirman, lo han adquirido en el Master Jurister Civil que imparte la Escuela de Técnica Jurídica.
Los tres abogados prestan sus servicios en V Abogados, del que es socio director Santiago Viciano, un bufete con una trayectoria ascendente y continuada en el tiempo.
Algunos, como Borja, tienen «querencia» familiar por el mundo del Derecho. No en vano su madre y dos tíos son abogados. A otros, como a Elsa Moratilla, les viene de refilón; su padre es director de banco y su hermana notaria. Y por último los hay, como Cosoria Quevedo, que nada tienen que ver con el universo de las leyes; su padre y su círculo familiar pertenecen al universo de la ingeniería.
Como jóvenes abogados lo que más miedo les daba era actuar en la sala de vistas, en público, ante jueces y fiscales. Y les preocupaba sobremanera estar a la altura de lo que se esperaba de ellos y no fallar a sus clientes.
Por eso, cuando la Escuela de Técnica Jurídica, con base en la madrileña calle Villanueva de Madrid, puso en el mercado el Primer Master Jurister Civil, el pasado mes de noviembre, no se lo pensaron dos veces.
Los tres se subieron al tren, animados, además por su «jefe supremo», Viciano.
«¿Que qué tenía de especial este master?», se pregunta Borja Díaz-Toledo. «Bueno, la Sala de Vistas de la Escuela es como una de verdad, es cierto, pero no fue eso lo que me convenció a hacerlo. Lo más interesante era quién lo dirigía: Purificación Pujol, una juez con muchísimos años de experiencia, doctora en derecho y autora de ‘Manual de actuaciones en sala. Técnicas prácticas en el proceso civil’ y ‘Guía de comportamiento en las actuaciones judiciales’. Era una oportunidad que no podía dejar escapar».
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Borja Díaz-Toledo, Yoko Osorio y Elsa Moratilla.
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Ni Borja Díaz-Toledo ni Elsa Moratilla habían pisado una sala de vistas durante los cinco años que estudiaron derecho. Cosoria Quevedo, sí.
«En la sala reproducimos casos reales. Hay una sala de togas, como en los tribunales, que nos ponemos, ante una jueza real», cuenta Elsa Moratilla. «Una jueza que te corrije, que te dice lo que está bien y lo que está mal. Una jueza que te da mucha, muchísima seguridad».
«Pero Purificación no es la única jueza. En nuestro Master también presidieron nuestros juicios jueces de verdad. Y también fiscales de verdad», explica Yoko Osorio. «Y aunque sabemos que estamos tratando casos que no son reales nos lo tomamos como si lo fueran».
«Son jueces y fiscales de verdad que yo ya me he encontrado en sala», añade Borja Díaz-Toledo con tono satisfecho. ¿Y cómo fue la experiencia? «Magnífica. Si para algo me sirvió este Master fue para eliminar ansiedad y acabar con las inseguridades. Con la preocupación, no. Pero eso entiendo que eso es producto de la responsabilidad personal. Para mí, ha sido un dinero muy bien invertido».
Según Purificación Pujol, que dirigirá II Master Jurister Civil este otoño, «la preparación que damos es, sin duda alguna, muy completa. Cualquiera que haga nuestro master saldrá con garantías de sobra para encarar con éxito cualquier juicio. Nosotros hacemos auténticos profesionales de las salas de vistas».
«Yo estoy muy contenta con haber hecho este master», remacha Elsa Moratilla. «Voy más tranquila, aunque las palmas de las manos se me siguen humedeciendo antes de cada juicio. Eso sigo sin poder evitarlo», concluye la joven abogada esbozando una sonrisa desarmante.
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Sobre estas líneas, la jueza sustituta, Purificación Pujol, durante un momento del Primer Master Jurister Civil que impartió el pasado Otoño.