En el seno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) hay un viejo dicho que afirma que «todo Consejo, invariablemente, hace bueno al anterior». Lo que es una variante de otro viejo dicho popular: «Otro vendrá que bueno me hará».
De eso, de la actualidad, y de otras muchas cosas más, hablaron 16 de los 20 componentes del anterior CGPJ en la comida que celebraron a apenas un centenar de metros de distancia de Marqués de la Ensenada, 8, sede del órgano de gobierno de los jueces. En un lugar frente a la Plaza de la Villa de París y, en consecuencia, el Tribunal Supremo.
Los asistentes fueron Margarita Robles, Pío Aguirre, Margarita Uría, Inmaculada Montalbán, Fernando de Rosa, Antonio Dorado, Manuel Almenar, Celso Rodríguez Padrón, Gemma Gallego, Gabriela Bravo, Carles Cruz, Manuel Torres Vela, Miguel Collado, Almudena Lastra, Concepción Espejel y Antonio Monserrat.
Faltaron Félix Azón, Ramón Camp, José Manuel Gómez Benítez y Miguel Carmona.
El encuentro anual de los antiguos vocales se ha convertido en un rito. Un rito importante ya que la mayoría de ellos residen en otras ciudades, aparte de Madrid -Girona, Sevilla, Granada, Málaga, Valencia, Bilbao, Jaén y Palma de Mallorca- y hay que hacer el esfuerzo de viajar.
Un rito en el que renuevan viejos lazos de amistad y -cómo no- se intercambia información para completar el puzzle y darle sentido a los acontecimientos que están teniendo lugar.
Todos ellos se han convertido en un club de historias para después de un Consejo, casi una logia…