Isabel Perelló no se mordió ayer la lengua. La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial lanzó un mensaje directo, casi de advertencia, contra quienes cuestionan de forma sistemática la labor de los tribunales.
Las críticas, dijo, «debilitan la utilidad de las instituciones». Y lo afirmó en un escenario cargado de simbolismo: la apertura de la Escuela de Verano del Poder Judicial.
Su argumento se sostiene sobre una idea que repite como un mantra desde que asumió la Presidencia: son los jueces independientes quienes convierten el Estado de Derecho en algo tangible, no en una fórmula vacía de manual de Derecho Constitucional.
«Son los jueces independientes los que hacen que el Estado de Derecho sea una realidad», subrayó. De ahí su llamamiento —insistente, casi pedagógico— a «evitar caer en críticas que minen la independencia del Poder Judicial».
Respeto. Esa ha sido la palabra que ha pedido para la labor judicial.
Pero Perelló no se quedó en la queja. Aprovechó el atril para reivindicar algo que suena a obviedad y que, sin embargo, sigue siendo un desafío pendiente en la carrera judicial: la formación continua. «Es esencial para una justicia de calidad», defendió, apuntando directamente a una realidad que ya no admite demora —las «nuevas realidades» a las que magistrados y jueces deben adaptarse.
Y entre esas realidades, una destaca sobre las demás: la Inteligencia Artificial.
Ni sustituto ni enemigo, sino herramienta
Aquí es donde el discurso de la presidenta ganó en matices. No demonizó la IA —tampoco la idealizó—.
La situó en su sitio: como instrumento, nunca como sustituto. «Es útil al servicio de los jueces pero nunca podrá sustituir el trabajo del juez independiente», ha recalcado, no sin antes reconocer los riesgos éticos que su uso irresponsable podría acarrear en sede judicial.
El mensaje de fondo era otro, más amplio: la Justicia debe mantenerse «alejada del ruido político», ejerciendo lo que Perelló definió como «un servicio a los ciudadanos basado en la defensa de los valores constitucionales».
La Escuela de Verano, con la IA como protagonista
El marco de estas declaraciones fue la inauguración de la XXVIII edición de la Escuela de Verano del Poder Judicial, que se celebra en el Pazo de Mariñán, en Bergondo (A Coruña).
No es una sede escogida al azar: responde a un convenio renovado precisamente esta jornada entre el CGPJ, la Xunta de Galicia y la Diputación de A Coruña.
El temario de este año no podía ser más de actualidad: el uso de la Inteligencia Artificial en la Administración de Justicia.
Sobre la mesa, cuestiones nada menores —el marco regulatorio europeo y español de la IA, los principios de transparencia y supervisión humana, y una evaluación crítica de los riesgos que entraña el uso de herramientas automatizadas en la actividad judicial.
El conselleiro de Presidencia, Xustiza e Deportes, Diego Calvo, puso el acento en la modernización. Recordó que Galicia ya tiene en marcha el Plan Senda 2028, la hoja de ruta autonómica para avanzar en la transformación digital del sistema judicial.
Por su parte, el diputado provincial de Economía y Hacienda, José Ramón Rioboo, subrayó la relevancia de iniciativas como esta para el territorio.