Antonio Gabarre Jiménez, de 39 años y con domicilio en Madrid, tuvo muy mala suerte. Se fue a «dar un palo» a una tienda de móviles de Phone House, en Petrer, Alicante. Una cosa «segura». Con con cuatro colegas más. Un alunizaje a las 3 de la madrugada en el centro comerical Bassa del Moro.
¿Quién se podría imaginar que un policía nacional fuera de servicio, de 30 años, estaría paseando a su perro, a esas horas?
Cosa harto improbable, pero sucedió.
Gabarre Jiménez y sus cómplices habían robado previamente dos coches: Un BMW ranchera y un Ford Orion de color rojo.
Cuando llegaron al lugar cada uno de ellos cubrió su rostro con una bufanda y un pasamontañas, con el fin de que las cámaras de circuito cerrado que hubiera no pudieran reconocerlos.
Con la calle desierta, empotraron, marcha atrás, el Ford Orion sustraído contra la puerta de acceso de cristal de la tienda de móviles para abrir un camino hacia el interior, cosa que consiguieron.
Los ruidos provocados llamaron la atención del policía nacional, que tenía el 119.419 como número de placa, quien se dirigió al lugar.
Pocos minutos después vio a los ladrones entrando y saliendo de la tienda atracada con linternas y grandes bolsas cargadas de teléfonos móviles de alta gama.
«¡Alto! ¡Policía!», gritó el agente. Lo que provocó que cuatro de los cacos se subieran al BMW y salieran huyendo.
Todos menos Gabarre Jiménez, que se quedó rezagado, con parte del botín.
El policía nacional lo atrapó en un primer momento, pero el ladrón se revolvió contra él y comenzó a golpearle a patadas y puñetazos. Pero el agente no lo soltó.
Minutos después, los refuerzos de la policía local y de su propio cuerpo, lo habían reducido hasta dejarlo inmovilizado.
Todo esto ocurrio la madrugada del 24 de abril de 2016.
El pasado 19 de junio, el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Alicante, formado por Dolores Ojeada, Francisca Bru y Amparo Rubió, condenó a Gabarre Jiménez -tras el consabido juicio- a la pena de 6 años de cárcel. 4 por un delito de robo con fuerza, con las agravantes de disfraz y reincidencia y la atenuante de drogadicción, y una pena de 2 años por los delitos de atentado y lesiones al policía nacional.
Gabarre Jiménez tenía antecedentes por lo mismo, robo con fuerza, y dos condenas. Una de fehca 20 de abril de 2005 y otra de 7 de mayo dde 2015.
La intervención del agente de la policía nacional impidió que los cómplices del condenado se llevaran todo el botín, valorado en 47.424,19 euros. Su rápida intervención permitió recuperar móviles por valor de 24.968,87 euros.
De los otros 4 implicados nada se sabe. El condenado no abrió la boca. Huyeron en dirección a Madrid. Como se suele decir en el argot, «el marrón se lo ha comido solo».