Hace un año y medio el conocido periodista de Antena 3 Televisión, Nacho Abad, públicó su novela “La verdad está equivocada”, que arrancaba con la desaparición de una mujer y la investigación consiguiente. El marido era el máximo sospechoso.
Ahora, ha salido a la luz la segunda parte, «Sé que estas viva», un thriller trepidante que atrapa al lector y obliga a avanzar a gran velocidad, página tras página.
Su nueva novela, “Sé que estás viva”, arranca con esa hipótesis: la muerta puede estar viva y, por consiguiente, el condenado está cumpliendo condena injustamente y el policía aparcado en vía muerta. Comienza con un crimen aparentemente perfecto, que no lo es. ¿El clima creado por la lucha contra la violencia de género facilita que casos como el que usted relata se puedan producir?
Lo que se plantea no es tanto un caso de violencia de género como un error judicial por el deseo de cerrar rápidamente un caso, prejuzgar a un individuo por su aspecto y por su actitud y permitir que el linchamiento mediático sea el que mande más que el ordenamiento jurídico.
Es una dura crítica a los medios, pero también a nuestra justicia actual, con jueces presionados, abogados estrellas que priman más el salir en televisión que el estudio de sus causas, etc.
Estoy muy orgulloso porque entre los lectores de la novela hay abogados y jueces de Tribunales cercanos a la calle Génova de Madrid a los que les ha encantado. Después de leer la primera incluso me apretaban para que terminase la segunda. No vea el agobio [se ríe].
¿Qué motor es más poderoso para el ser humano: la venganza, el sexo, el dinero o la simple curiosidad?
Quiero pensar que la simple curiosidad es un móvil residual. Miedo me daría una sociedad en la que ese perfil criminal abundara.
El estereotipo dice que la mujer ejerce la maldad de una manera más sibilina, más cerebral y calculadora y por tanto más eficaz; pero yo me he encontrado también hombres maquiavélicos
La lealtad y la confianza, ¿dónde los coloca?
Son valores elogiados en el ideario de esta sociedad, pero poco practicados. La vida nos hace desconfiados y la lealtad muchas veces está basada en el interés. Te soy leal en la medida que me pueda beneficiar.
Para mí la lealtad y la confianza van unidas. Y muy pocas personas reúnen esas virtudes. Afortunadamente, estoy rodeado de ellas en mi vida.
EL MUNDO DEL TORO
¿Por qué eligió el mundo del toro para construir su relato? ¿Quizá porque las mujeres del mundo del toro son más machistas que las demás?
Fue casualidad. Sobre todo, quería alguien que, por pertenecer a una familia destacada, fuera famoso y saliera en las revistas del corazón. Necesitaba que el caso de la desaparición atrajese la atención de los medios (eso ocurre en la vida real si un famoso desaparece) y reflexionar sobre el papel actual de la prensa en nuestra sociedad.
¿Los hombres somos tan simples como parece deducirse en su novela? ¿Nuestro punto débil es lo que cuelga entre nuestras dos piernas?
Yo creo que damos importancia a otras cosas distintas que las mujeres. En cualquier caso hay hombres para todo y ese perfil existe en la novela y en el mundo.
¿La maldad es una enfermedad o una forma de ser?
La maldad es una forma de ser. El miedo al castigo, prevención secundaria se llama en criminología, puede atenuar los comportamientos, pero siempre acaba saliendo ese ramalazo de maldad cuando el individuo se cree a salvo.
A su juicio, ¿quién es capaz de ejercer de forma más eficaz la maldad, el hombre o la mujer?
El estereotipo dice que la mujer ejerce la maldad de una manera más sibilina, más cerebral y calculadora y por tanto más eficaz. El hombre suele ser más primitivo, más bruto y se le ve venir mucho mejor.
Pero yo me he encontrado también hombres maquiavélicos y mujeres sin ambages.

¿Su protagonista está inspirada en alguna mujer concreta o es un crisol de mujeres?
Mi protagonista es una invención. No está basada en ninguna mujer, creció en mi imaginación y se hizo real al saltar a las páginas. Aunque también es cierto que hay mujeres que buscan casarse con un millonario para estar seguras y vivir a un alto nivel de vida.
En sus novelas los policías toman atajos en su propio beneficio o para resolver casos. ¿Responde eso a la realidad?
No. La policía española es una de las más respetuosas con los procedimientos y la legalidad.
Sin embargo, sí ‘se pueden’ preconstituir pruebas para que encajen con el relato apropiado de una investigación. ¿Usted qué opina?
Todo se puede hacer, sobre todo en una novela. En Estados Unidos sí ha habido casos de manipulación de pruebas. En España son residuales.
En algunos capítulos me bloqueaba y me costó salir. Quería contar mucho, ser tan detallista y denunciar tantas cosas que aborrezco, que el libro se me fue casi a 800 páginas
Su anterior novela, “La verdad está equivocada”, era iconoclasta porque rompía con todos los tópicos. Ni la policía, ni la justicia, ni la clase periodística, a la que pertenece, eran lo que parecían. Mostró mucho de su “lado oscuro”. La continuación es más clásica, aunque también muestra el de algunos médicos forenses. ¿Cuál de las dos novelas le ha costado más trabajo escribir?
La primera porque era más larga y porque estaba desentrenado. Me costó coger el ritmo. En algunos capítulos me bloqueaba y me costó salir. Quería contar mucho, ser tan detallista y denunciar tantas cosas que aborrezco, que el libro se me fue casi a 800 páginas.
A final se quedó en unas 600. Aprendí a borrar, a prescindir, que es muy duro porque piensas todo merece la pena y no es así.
¿CRIMEN PERFECTO?
¿Ha comprobado todos y cada uno de los indicios científicos de los que se sirve para impulsar la narración?
Todos los datos científicos están refutados por profesionales de la Policía y la Guardia Civil. No son invenciones mías y tampoco me he tomado ninguna licencia.
¿Conoce algún caso como el relatado en el que haya sido el crimen perfecto, en su opinión?
Sí, conozco uno. Es un hombre anónimo que apareció en medio de un paraje hace casi veinte años, con una fractura de cráneo, sin ningún elemento que permitiera identificarle y con algunos objetos que pertenecían a otra persona.
Al no existir identidad, no se puede establecer ninguna relación personal. Lo mataron, lo dejaron abandonado y el criminal está suelto e impune y en unos meses incluso, su delito habrá prescrito. Y su familia de la víctima no sabe siquiera que está muerto.

¿Cuándo sale a tomar copas le dice al camarero que le sirva la bebida ante usted o deja que se la traiga desde la barra?
[Se ríe abiertament] Siempre me lo sirven delante y nunca pierdo de vista mi bebida.
Decía Oscar Wilde: “Dale a un hombre una máscara y te dirá la verdad”. ¿Cuántas máscaras ha dado usted para que le cuenten la verdad?
A las personas hay que escucharlas. Desgraciadamente vamos tan deprisa que no tenemos tiempo de dejar que los demás se explayen contándonos cosas. Yo sé escuchar.
No he tenido que dar máscaras a nadie, solo confianza en mí discreción.
¿La verdad siempre emerge, al final de todo?
La verdad emerge, casi siempre, al final de todo. Lo que ocurre es que, en ocasiones ya no tiene importancia que se conozca porque no va a solucionar nada.
Y otras veces quienes la conocen la ocultan por miedo.
Desgraciadamente en el periodismo actual existe una tendencia a hacer show de las noticias, una corriente que detesto, pero que tiene su público
¿En qué medida porcentual los medios distorsionamos la realidad cuando se trata de casos como el que usted relata?
¡Qué pregunta más complicada! En mí caso le puedo decir que me exijo la máxima rigurosidad, es la única forma de vivir tranquilo conmigo mismo y de que la gente te respete. Desgraciadamente en el periodismo actual existe una tendencia a hacer show de las noticias, una corriente que detesto, pero que tiene su público.
En la anterior entrevista que le realicé, usted dijo que su intención era llevar al lector a reflexionar sobre el tema. ¿La conclusión puede ser: nada es lo que parece?
Una de las conclusiones es esa, pero hay muchas más. La sociedad no quiere a los ancianos, el dinero destruye a las familias y una pregunta, ¿hasta dónde llegaría por conocer la verdad? El lector llegará a preguntarse: ¿cuál es mi límite?
UNA TRAMA PARA HACER REFLEXIONAR
¿Eligió la temática de la violencia de género en su grado más extremo con el fin de demostrar qué?
No, en realidad no elegí una temática de violencia de género. Lo que buscaba era a dos famosos, para despertar la atención de los medios, reflexionar sobre su papel, y que la opinión pública estuviese pendiente de cada novedad. También sobre esto hago una dura crítica.
Nos lo creemos todo, consumimos titulares y los damos como verdades absolutas, sin cuestionar nada y prestar atención a las aristas.
¿Para los hombres supuestamente maltratadores existe la presunción de inocencia?
Por regla general, no, y si está metida de por medio la prensa, mucho menos. La respuesta no es sólo mía. Me la dio una mujer el otro día. No hay víctima hasta que hay una sentencia condenatoria.
Hasta entonces deberíamos hablar de denunciante y presunto lo que sea.
No es dudar de las mujeres, sino respetar los derechos de uno y otro hasta que judicialmente se establezca cuál es la verdad. Hay crímenes al que al autor se le pilla en el lugar de los hechos o trata de suicidarse o confiesa…
Entonces sí me permito cierto margen por lo obvio, aunque formalmente no haya una condena .
El título original que usted había pensado para esta segunda entrega era “Probatio Diabólica”. ¿Por qué lo ha cambiado por “Sé que estás viva”? ¿Cuestiones de marketing?
Sí, fue marketing. Probatio Diabólica era el título original, una denuncia en sí mismo, pero que sólo entenderían abogados, jueces y fiscales. En nuestra sociedad actual hay veces en que el acusado debe probar su inocencia y no a la inversa, tal como ocurre en el libro. Al menos esa es mi sensación.