El acusado del incendio de julio de 2013 en Mallorca, que arrasó la Sierra de Tramuntana, ha reconocido hoy en el juicio ser el responsable del fuego, aunque ha señalado que fue «sin querer».
«Pensé que estaba apagado», ha dicho respecto a los restos de una barbacoa que echó sobre un bancal, y que fueron el origen del incendio forestal que quemó 2.347 hectáreas, la mayoría protegidas.
«El viento lo jodió todo», ha lamentado.
El juicio ha comenzado hoy y el acusado sólo ha respondido a las preguntas de su abogado.
El caso lo juzga el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma.
La Fiscalía pide 7 años y medio de cárcel para el acusado, por un presunto delito de incendio forestal por imprudencia, que «afectó a una superficie de considerable importancia y con peligro para la vida o integridad física de personas».
También reclama para una multa y que indemnice a los perjudicados que sufrieron daños en sus fincas, al servicio de Bomberos del Consejo Insular de Mallorca, a la Consejería de Medio Ambiente -en más de 4,3 millones de euros- por los costes de los medios aéreos y terrestres y la restauración de la zona afectada; al Ayuntamiento de Andratx -con 99.360 euros-; y al servicio de carreteras del Consejo de Mallorca -con 1,6 millones de euros-.
El incendio comenzó el 26 de julio de 2013, en una finca en el Camí de Son Jovera, en Andratx y tardó varios días en ser extinguido. Se consiguió apagar el 30 de julio.
Afectó a la zona suroeste de Mallorca, en el extremo situado más al sur de la Sierra de Tramuntana, incluyendo territorio de los municipios de Andratx, Estellencs y Calviá.
Paisaje después del #Incendio #Andratx, #Mallorca, ocurrido en julio 2013. #SerraTramuntana. @piacaib pic.twitter.com/zOJBZiIA7O
— Lena (@saizcarvajal) April 26, 2014
El acusado ha relatado que el día anterior hizo una barbacoa con dos amigos, sobre las siete u ocho de la tarde y hasta las 10 de la noche.
Ha contado que al día siguiente se despertó sobre las diez de la mañana y que vio que los restos de la barbacoa estaban «fríos» y «apagados».
«No noté que saliera humo ni nada», ha afirmado, insistiendo en que no creyó que hubiera «peligro».
Ha dicho que con una carretilla tiró las ascuas sobre «un bancal», que estaba «desbrozado», por lo que había «montones de hierba» cortada en un camino adyacente.
Ha relatado que fue su hermano quien se percató del fuego y ha asegurado que llamaron a los servicios de emergencias desde el primer momento, pero que los medios de extinción tardaron una hora en llegar.
También ha dicho que intentó apagar el fuego con una manta y cubos de agua, y que pidió ayuda a los vecinos, pero que sus esfuerzos fueron inútiles porque «se levantó viento».
«Yo que soy de campo y mira, me ha pasado esto, yo lo siento mucho», ha manifestado ante el tribunal.
Después del acusado ha declarado en calidad de testigo un sargento del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil que elaboró el atestado sobre las causas del incendio.
Ha explicado que detectaron que el incendio comenzó «en una parcela adyacente al monte y a unas pequeñas viviendas», con el punto de origen en «unos montones de poda», donde «se había producido una llama que había traspasado a la zona boscosa».
Según sus pesquisas, las ascuas fueron arrojadas sobre esos montones, y «no esparcidas».
También ha confirmado que el día de los hechos había una muy alta temperatura y una humedad baja, y que las características de la zona dificultaron el acceso de los medios de extinción.
El agente ha señalado que ha sido el mayor incendio que ha vivido esta comunidad autónoma.
«Es el más peligroso de los que he investigado y el que más hectáreas afectó», ha expresado.
Otro agente del Seprona ha considerado que hubo una conducta «imprudente» en el acusado, aunque no intencionalidad.
A su juicio, «cualquier persona» hubiera sabido que no se debían arrojar los restos de una barbacoa sobre vegetación seca, aunque cree que «no todo el mundo sería capaz de valorar que se podría extender con tanta rapidez».
Un agente de Medio Ambiente que realizó otro informe ha apuntado también a «negligencias y causas accidentales», pero no a un incendio provocado.
Ha dicho que en verano hay que pedir autorización a la Consejería para hacer fuego, que en zona forestal no se podría dar y que en este caso no se pidió autorización alguna.
A su juicio, si se hubiera pedido, no se hubiera concedido.
Por último, han declarado dos propietarios de fincas afectadas por el fuego, vecinos del acusado, que no reclaman por los daños.
El juicio continuará mañana con más testificales.
El incendio afectó 2.347,1 hectáreas, de las que 1.278,6 eran parte del Paraje Natural de la Sierra de Tramuntana y eran terrenos protegidos.
Otras 293,6 hectáreas, de la zona de la Trama, otra área protegida Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona Especial para la Protección de las Aves (ZEPA); 535,2 hectáreas comprendidas entre ‘Cala de Ses Ortigues’ a la ‘Cala d’Estellencs’, también LIC; y otras 182,7 hectáreas entre la finca de ‘Es Galatzó’ y ‘S’Esclop’.
La mayor parte de los terrenos afectados (2.246 hectáreas) eran de propiedad privada, y entre los de titularidad pública figuran las fincas de ‘Sa Coma d’en Vidal’, ‘Son Fortuny’ y ‘Galatzó’.
Como consecuencia del incendio tuvieron que ser evacuadas unas 750 personas.
Se quemaron 4.600 árboles que tuvieron que ser talados, y la restauración se ha cifrado en 3,37 millones de euros, mientras que los desperfectos a la carretera Ma-10 se estiman en un millón de euros.