La Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha puesto al Pleno del día 28 de noviembre en una difícil tesitura al seleccionar, para la terna de candidatos a presidir la Presidencia del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJE), a los magistrados Juan Bote, actualmente presidente de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cáceres, y a Daniel Ruiz, presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del CGPJ.
Decidan lo que decidan, el resultado será polémico porque polémico ha sido su principio.
El pasado 11 de octubre este periódico publicó que uno de esos dos candidatos, Juan Bote, había recusado a dos vocales. Uno por amistad íntima con uno de los vocales, Wenceslao Olea, y con otro por enemistad manifiesta, José Antonio Ballestero.
La consecuencia directa fue la suspensión de las comparecencias de los cuatro candidatos tres días después, el 13 de octubre.
Bote, según relató, fue a hablar con Olea para obtener su apoyo pero este le dijo que iba a apoyar a Daniel Ruiz, amigo íntimo del vocal, según el magistrado.
«Es notorio y conocido por todos los Magistrados, Fiscales, Letrados de la Administración de Justicia y demás funcionarios del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura», escribió en su escrito de recusación enviado al presidente del CGPJ y del Supremo, Carlos Lesmes, y que luego retiró.
Y añadió que «El señor Olea me afirmó, con total seguridad, que el nuevo presidente del Tribunal Superior sería don Daniel Ruiz».
El segundo, sobre Ballestero, fue rechazado de plano por la Comisión Permanente.
A éste vocal le achacaba «enemistad» hacia su persona porque él le ganó la Presidencia de la Audiencia Provincial de Cáceres.
Ambos candidatos, Bote y Ruiz, al igual que la tercera seleccionada, María Félix Tena Aragón, presidenta de la Audiencia Provincial de Cáceres, hicieron buenas exposiciones ante los vocales del CGPJ.
¿Qué harán los dos vocales concernidos?
¿Se abstendrán de votar? A pesar de que no hay nada contra ellos, las alegaciones de Bote «flotan» en la mente de todos, pero no es probable que lo hagan. Y si no lo hacen y sale Ruiz, prestarían base firme a las alegaciones del magistrado de que el pescado «estaba vendido» antes de la votación.
Por el contrario, si saliera él, podría dar pie a pensar que ha sido precisamente su denuncia pública lo que ha provocado su elección, invitando a muchos otros a pensar que esa podría ser una vía de dejar en la cuneta a sus rivales.
Una tercera opción sería elegir a la tercera candidata, María Félix Tena, que, además, es mujer, y nada tiene que ver con el pleito.
Sería una salida muy socorrida. Máxime cuando de los 17 presidentes de TSJ sólo uno es mujer, Pilar de la Oliva, titular del de la Comunidad Valenciana.
Lo dicho, todo un dilema que tendrá su desenlace en el próximo Pleno del CGPJ.