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Diez claves para gestionar mejor la presencia de los menores en Internet en medio de la pandemia del coronavirus

APEP recomienda fomentar el uso seguro de Internet entre los menores.
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Internet, como ‘red de redes’, es un espacio inconmensurable e ilimitado, tanto por el sinfín de fuentes de información útiles que pone a nuestra disposición como en atención al alcance de los riesgos patentes que entraña.

Algo que sucede también en la dimensión no virtual de cualquier ciudadano, no exenta de situaciones que imponen que adoptemos medidas para minimizar la posibilidad de experimentar cualquier tipo de perjuicio o daño, algo inevitable (la exposición a riesgos), no olvidemos, y connatural al hecho de vivir en sociedad.

A cambio, tenemos que asumir la exposición a riesgos ineludibles, aunque sí mitigables a través de la implementación de las medidas de seguridad, técnicas y organizativas, especialmente reforzadas cuando sean los menores quienes vayan a utilizar las TIC, considerando su especial vulnerabilidad, en mayor medida, en el caso de los más pequeños, desprovistos de la madurez suficiente para enfrentarse a los riesgos que Internet plantea.

Alicia Piña, CEO de Aligale Abogados, es coordinadora de la comisión de menores de la Asociación de Profesionales de la Privacidad (APEP), una entidad que ha venido actualizando periódicamente una guía para padres y profesores sobre privacidad. Ahora esta asociación celebra unas nuevas jornadas sobre esta problemática.

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Sobre el beneficio del uso de las TIC y de sus riesgos para los menores ha sido consciente el legislador desde que, entre otras iniciativas, acogió dicha realidad -con incidencia en el ámbito educativo- en normas como la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, de modificación parcial del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil (por referencia a la “alfabetización digital”, “utilización de las nuevas tecnologías”, art. 5.1 LOPJM) o la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación”.

Alicia Piña, CEO de Aligale Abogados.

Sin embargo, Piña destaca que “no ha sido hasta la promulgación de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, donde se positiviza, entre otras previsiones significativas como la inserción del alumnado en la sociedad digital y el aprendizaje de un uso de los mediosdigitales que sea seguro y respetuoso con la dignidad humana, los valores constitucionales, los derechos fundamentales y, particularmente con el respeto y la garantía de la intimidad personal y familiar y la protección de datos personales”.

Así las cosas, sentado que Internet nos aproxima al conocimiento como un gran marco de oportunidades sin precedentes, qué duda cabe que resulta indispensable atender a las pautas de actuación que la Autoridad de Control y distintas instituciones y entidades comparten -como es el caso de la APEP -, entre otras vías, a través del sitio web AseguraTIC del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF).

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A este respecto, desde APEP son varias las recomendaciones esenciales destinadas a que padres, madres, docentes, responsables de centros educativos y asesores legales de éstos, se involucren en fomentar el uso seguro de Internet por parte de los menores “conectados”.

Se trata, sobre todo, de “coadyuvar a la mejor protección de su privacidad e intimidad personal y familiar capacitando a los menores para enfrentarse a los riesgos derivados de utilizar Internet en su propio beneficio”.

Aquí Piña elige diez elementos a considerar:

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1. Enseñar a los menores a identificar los riesgos que el uso de las TIC comporta y a reaccionar ante los mismos

Esto implica que debamos dirigirnos a ellos utilizando un lenguaje y explicaciones adecuados a su edad, que les permitan comprender cómo identificar situaciones de riesgo y, en su caso, acudir a un adulto de su confianza.

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“Es importante que les expliquemos lo que se van a encontrar y generar un espíritu crítico”, apunta Alicia Piña.

En este sentido, recuerda que “los estudios hablan de que ya están en los ocho años cuando se inician en Internet. Esto puede generar problemas porque su capacidad para discernir los contenidos es difícil”, explica.

2. Educar en el respeto al derecho de los demás a decidir sobre el uso de sus datos personales

Es muy importante, agrega Piña, “el poder concienciarles de que no podemos compartir fotos, vídeos u otra información relativa a otras personas si no contamos con su autorización, porque tienen derecho a impedírnoslo si no quieren”.

3. Infundir confianza para que nos pidan ayuda tan pronto como se encuentren en un aprieto en la red

Si sabe que puede acudir a nosotros cuando se vea expuesto a un peligro, sin temor a reproches, no estará solo”, afirma esta experta.

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“Podemos evitar un daño. Es fundamental que nos vean como un apoyo y no tengan miedo a pedirnos ayuda en este tipo de situaciones. Siempre es bueno que tengan una figura adulta cerca de ellos”.

4. Ayudar a identificar qué actitudes deben rechazar por ser perjudiciales para otras personas

Para Piña, es importante explicarles que hay conductas que no deben emplear en ningún momento. De esta forma se puede evitar que el menor sea un acosador. Tampoco hay que permitirles que sean participes de esa actitud. Ni ser cómplices del ‘ciberbullying’.

Este tipo de conductas pueden englobar “desde situaciones de uso no consentido de imágenes a conductas que comporten denigrar o acosar a otros. En estas situaciones la tolerancia es cero y hay que enseñarle a denunciar esas prácticas”.

5. Complementar la educación de los menores en el uso seguro de las TIC acompañándolos y, en su caso, implementando controles

En esta línea aclara que “siempre respetando sus comunicaciones y protegiendo su derecho a la privacidad”.

Conviene acompañar a los más pequeños cuando se inician en el uso de las TIC, reduciendo gradualmente esa labor con el paso de los años. “Cuanto más pequeño es el menor más recomendable es que le acompañemos en sus primeros pasos en Internet”.

Sobre los controles, alude “a la posibilidad que se le pueda instalar al menor en su ordenador o móvil una aplicación que ayude a monitorizar lo que hace. Hay controles en el tiempo de navegación o capar la entrada en páginas de adultos de contenidos que pueden ofrecerle daño”.

6. Establecer unas pautas de uso moderado de la tecnología

Se recomienda documentar ciertas reglas de forma escrita, de forma amigable, comprensible y que les incentive a respetarlas, como si de un juego se tratase.

“Hay que evitar que nuestros hijos se encuentren sobreexpuestos a Internet. Es fundamental que tengan en cuentan un uso prudente de la red. No es bueno estar mucho tiempo colgado en las redes sociales. Cuanto tiempo estemos conectados, estemos expuestos a más riesgos y evitar la adicción a la tecnología”, apunta.

7. Seleccionar las aplicaciones y herramientas para uso de menores que nos ofrezcan más garantías para la seguridad de sus datos personales

“Hay que orientarles realmente de las herramientas que hay para que puedan navegar con más seguridad”.

Al mismo tiempo cree que también “se puede revisar si sus políticas de privacidad reúnen las garantías esenciales para la protección de sus datos personales. Debemos saber cuanto tiempo se retienen esos datos, quién los va a tratar y para qué los van utilizar”.

8. Antes de proporcionar información de carácter personal vía Internet, tratemos de averiguar si el destinatario es confiable

“Esta es una tarea más de los adultos que deben estar pendiente de esas aplicaciones en Internet. Es bueno ir al aviso legal y ver si hay alguien en esa página web. A veces no sabemos quién está detrás del mismo”.

Por este motivo, igualmente, “debemos revisar la información que suministra cada política de privacidad a disposición del usuario de Internet. Hay que tener cuidado con los destinatarios que nos ofrecen confianza”, comenta.

9. Limitar la difusión de imágenes de menores identificables a través de redes y sitios web

A juicio de esta experta, “los adultos deben darse cuenta que es peligroso compartir las imágenes de nuestros menores de forma poco pensada. Hay que intentar que los menores no sean reconocidos y pueda haber un uso ajeno de terceras personas de forma irregular”.

“Los progenitores y responsables de centro deben tener cuidado con el uso de las imágenes de menores”.

En todo caso, se recomienda implementar los mecanismos que eviten facilitar el reconocimiento del menor, como por ejemplo pixelar  su rostro, captándoles de espaldas, etc.

10. Reflexionar antes de autorizar el uso de la imagen de nuestros menores para fines no pedagógicos

Como conclusión final, esta jurista, responsable del área educativa de APEP considera que debemos ser “críticos y decidamos si es beneficioso o, en qué términos, autorizar el uso de la imagen de nuestros menores por parte de los centros docentes para fines no pedagógicos”.