El Consejo General de la Abogacía Española (CGAE), en colaboración con Braintrust y la Mutualidad de la Abogacía, ha elaborado el informe ‘Abogacía Futura 2021: Prospectiva de negocio emergente’.
Según explica el CGAE en un comunicado, se compone de siete informes monográficos que analizan y proporcionan claves de actuación sobre los campos tecnológicos que más impacto están teniendo o van a tener en los próximos años.
Junto a temas como el ‘blockchain’, la inteligencia artificial o los objetos conectados, incluye campos de estudio como el envejecimiento de la población, en el que se analizan nuevas áreas de interés para la abogacía.
Nuevos puestos de trabajo vinculados a la IA
El primero de los capítulos está dedicado a la Inteligencia Artificial (IA), una de las tecnologías que mayor desarrollo ha experimentado en los últimos años en cualquiera de sus aplicaciones y que ha llegado también a la abogacía.
Sin embargo, este desarrollo teórico y práctico de nuevas aplicaciones de IA no ha corrido en paralelo, hasta ahora, con la generación de una regulación jurídica que establezca el marco y los límites de actuación de las empresas.
En España, el uso principal de la Inteligencia Artificial en la abogacía está relacionado con la utilización de ‘chatbots’ (programa informático con el que es posible mantener una conversación) en algunos despachos y la automatización de la gestión de determinadas labores, lo que está provocando una redefinición de la forma de trabajar de los abogados, más centrado en las tareas de mayor valor.
En cuanto al impacto de la IA en la abogacía, destacan varios aspectos: la aparición de nuevos puestos de trabajo gracias a la entrada de la IA; la demanda de una regulación de este tipo de inteligencia; el nacimiento de un efecto democratizador en los despachos gracias a la llegada de herramientas de IA y la generación de nuevos modelos laborales para los abogados gracias a la subcontratación de determinados procesos jurídicos.
Respecto al impacto del ‘blockchain’ en la abogacía, la adopción de esta tecnología está cada vez más presente y en España se han observado casos de despachos que la están implantando en sus procesos, tanto para comercializar un servicio asociado a esta tecnología (creación y gestión de Smart contracts) como para fines propios (empleando criptomonedas para ofrecer sus servicios).
La ciberseguridad, uno de los retos
Sobre el denominado Internet de las Cosas (IoT, en sus siglas en inglés), una de las tecnologías que mayor nivel de desarrollo está teniendo en los últimos años, el informe estima que se está ante un pequeño anticipo de lo que será el futuro de un mundo hiperconectado en todos los ámbitos.
En España cada vez son más las empresas y entidades públicas que apuestan por la implantación de tecnologías “conectadas” y lo hacen por dos motivos principales: la automatización de procesos (26%) y la reducción de costes operacionales (24%).
El desarrollo tecnológico de este tipo de dispositivos está suponiendo que se multipliquen los riesgos relativos al almacenamiento y uso de los datos que se generan.
Además, un gran problema de buena parte de estos dispositivos son los fallos de seguridad. Por ello, los retos para la abogacía en este ámbito tienen una doble vertiente: garantizar la privacidad de las personas por un lado y conseguir que los fabricantes se responsabilicen en el desarrollo de soluciones seguras.
Innovaciones médicas y abogacía
El informe también aborda las innovaciones en el ámbito médico. Desde 2016 hasta 2020 se ha incrementado la inversión en tecnología médica en un 20,4%.
Una tendencia al alza que continuará en los próximos dos años, aunque de forma más moderada. Los grandes avances en este campo están relacionados con las innovaciones orientadas al diagnóstico.
En cuanto al impacto de las tecnologías en la abogacía, el desarrollo tecnológico en la medicina presenta por un lado la necesidad de legislar las cuestiones relacionadas con la ética y la integridad de las personas y, por otro, supervisar y perseguir tanto el incumplimiento de estas normas como la comisión de errores derivados de malas praxis médicas.
En el terreno práctico, en España ya existen despachos de abogados especializados en innovaciones tecnológicas en el campo de la medicina, con el objetivo de garantizar los derechos de los pacientes.
Realidad virtual y aumentada en la abogacía
Sobre el papel de la abogacía en el ámbito de la realidad virtual y aumenta, según el informe, jugará un rol primordial en cuanto a la definición del marco de actuación, sobre todo en materia de protección y privacidad de datos.
Sin embargo, por el momento, no se detecta una aplicación práctica directa de la realidad virtual y/o aumentada en el negocio de la abogacía.
Sí es cierto, reconoce, que, debido a la actual situación con el Covid-19, se ha observado una tendencia que puede crecer: la realización de juicios de manera telemática o virtual, empleando la telepresencia para poder celebrar juicios con garantías y en los que todas las partes se vean adecuadamente representadas.
Además, la realidad virtual y/o realidad aumentada pueden utilizarse para identificación biométrica o la reconstrucción virtual de los hechos. Así, se empieza a calificar la reconstrucción virtual de los hechos como una prueba más, entre pericial y documental, del juicio, con la que se pretende ofrecer la mejor ilustración posible de cómo pudieron suceder.
Impresión 3D y propiedad intelectual
Otro aspecto es la impresión 3D y el establecimiento de una regulación jurídica que fije el marco y los límites de actuación de las empresas. Instituciones como el Parlamento Europeo se plantean la necesidad de legislar el buen uso de esta tecnología desde el punto de vista de la protección de los derechos de propiedad intelectual e industrial.
En este sentido, el principal impacto de esta tecnología en la abogacía está relacionado con los derechos de propiedad intelectual, al poder copiarse diseños originales por cualquier usuario.
En materia judicial, existen ejemplos internacionales en los que se han utilizado réplicas de pruebas criminales en juicios para ilustrar mejor los crímenes cometidos. Otro aspecto que puede tener importancia en el futuro para la abogacía es la regulación y homologación de nuevos materiales que puedan aparecer.
Envejecimiento y abogacía
Por otro lado, el informe señala que desde la abogacía se debe establecer una línea de especialización integradora de la defensa de los diversos derechos de las personas mayores, con una actualización constante de la formación en el campo jurídico de la vejez y el envejecimiento, pues están sometidos a constantes cambios.
Así, el profesional debe adaptarse a las demandas específicas de este colectivo en diferentes sectores: socio-sanitario, dependencia, relaciones de los mayores con las Administraciones Públicas y entidades privadas, la implantación de la tecnología digital en los actos jurídicos o intervención jurídica para suplir la falta de apoyos familiares.
«La transformación tecnológica es el presente»
Durante la presentación, la presidenta del Consejo General, Victoria Ortega, ha destacado que muchas veces se incurre en el error de ver la transformación tecnológica como “algo lejano”, cuando es el presente.
Ha añadido que las leyes suelen ser reactivas e ir por detrás de la sociedad, pero con este texto “vamos a intentar ir por delante, adecuarnos a esta sociedad”.
Tras recordar que ‘Abogacía Futura 2021’ se inscribe en las acciones de formación continua del Consejo General de la Abogacía, Ortega ha subrayado la importancia de este documento “para conocer todos los cambios que supone esta transformación que estamos viviendo”, cambios normativos con transcendencia para la abogacía, como los que se están produciendo en el campo de la protección de datos.
Además, ha destacado la “ilusión” de la Abogacía Española por seguir liderando este «proceso imparable de transformación», para seguir siendo una abogacía más tecnológica que nunca.