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El sector legal eleva los salarios en plena fiebre de fichajes especializados

La abogacía de los negocios es uno de los sectores que mejor ha aguantado a la pandemia del coronavirus en el 2020.
| | Actualizado: 14/09/2021 0:15

Pasan las semanas y las contrataciones siguen sucediéndose en el sector legal a todos los niveles. Desde socios de grandes despachos a directores jurídicos, la abogacía de los negocios bulle como pocas veces se recordaba.

El punto de inflexión se produjo aproximadamente a mediados del año pasado, cuando se disparó la demanda de profesionales dedicados a lo laboral, y se prolonga hasta hoy, con incorporaciones destacadas en otras áreas de negocio en auge, como son energía o insolvencias.

Al calor de este flujo casi constante de movimientos, que se cuentan por decenas en lo que va de pandemia, cabe preguntarse por el impacto salarial que está teniendo en el mercado legal.

Según el Estudio de Remuneraciones 2021 elaborado por Michael Page, las circunstancias actuales de crisis han provocado que los sueldos hayan permanecido estables a nivel sectorial, tanto entre los asociados de primer año como socios senior.

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Ahora bien, aunque no se advierte un cambio de tendencia general en el corto plazo, el interés por captar perfiles altamente especializados está aumentando el caché de determinadas áreas.

«El excedente de ofertas en departamentos laborales ha provocado una inflación del 15% en el salario de estos especialistas», señala la firma de reclutamiento.

Además de en lo laboral, está ocurriendo en concursal y fiscal, donde un socio con cartera de clientes propia percibe entre 75.000 euros y 130.000 euros anuales en un despacho nacional.

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En el caso de laboralistas y concursalistas, esta horquilla se abre hasta los 150.000 euros de media en firmas internacionales y de consultoría, mientras que llega a los 170.000 en los de fiscal.

Se tratan de cifras que permiten situar a estas tres prácticas, cada vez más estratégicas, en un plano similar a las de especialidades como mercantil o inmobiliario.

O por lo menos están más cerca de igualarse por arriba.

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En cambio, aquellas actividades que están carburando a menor ritmo por la situación económica actual, como pueden ser procesal, civil o administrativo, sí registran una estabilidad salarial respecto al año pasado.

La figura del fiscalista también cotiza al alza en departamentos jurídicos. Para los perfiles con una experiencia de entre 8 y 10 años, se están ofreciendo 80.000 euros en grandes compañías y 75.000 en pequeñas y medianas empresas.

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No obstante, los puestos mejor pagados en las asesorías son el de director jurídico, diretor de impuestos y responsables de compliances. En todos ellos se suelen superar los 100.000 euros de media, aunque son cargos con escasa rotación.

Fidelización de talento con beneficios sociales

En este sentido, la tendencia de contratación actual lleva a que los socios profesionales de grandes bufetes nacionales ganen entre 120.000 y 200.000 euros, mientras que los de cuota pueden superar los 230.000 euros, al igual que en firmas de auditoría.

Por otro lado, en las cúspides de los internacionales el techo salarial se eleva hasta los 240.000 euros para los primeros y 300.000 para los segundos, si bien en las firmas del «Magic Circle» (Círculo Mágico de Londres) el salario anual de algunos socios puede superar el millón de euros.

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A la hora de fijar estas bandas salariales, en las que aproximadamente un 30 % corresponde a la parte variable, se tiene en cuenta la capacidad para generar negocio, una facturación interesante para el despacho y liderar equipos.

Además, claro está, de un profundo conocimiento técnico-jurídico del derecho.

Sancho Peña, «senior partner» de Michael Page Executive, destaca la actividad frenética del mercado: «A pesar de que algunos despachos han efectuado congelaciones salariales, otros han seguido apostando y manteniendo salarios elevados para recompensar a los profesionales con un mejor rendimiento y rentabilidad».

Del mismo modo, subraya un interés especial de los despachos por fidelizar el talento que va más allá del salario.

En este sentido, están incluyendo beneficios como la conciliación entre vida personal y profesional, y «establecen políticas de fomento de la salud entre los empleados, con medidas para facilitar la práctica de deporte y el seguimiento de una dieta equilibrada, entre otros aspectos», apunta Peña.