El conocido periodista, Iñaki Gabilondo, se convirtió ayer en la voz de la conciencia de la democracia y del estado de derecho en su turno de agradecimiento tras recibir, de manos del presidente del Tribunal Constitucional, Pedro González-Trevijano, el premio Derechos Humanos a la persona que cada año concede el Consejo General de la Abogacía Española.
«Estamos jugando con fuego», afirmó Gabilondo con rotundidad, durante el acto, que tuvo lugar en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes de Madrid.
«Tendríamos que ponernos de acuerdo para hacer un pacto de responsabilidad», dijo. «Porque tenemos muchas averías en nuestro sistema, que estamos viviendo con naturalidad», añadió.
«La democracia por la que suspiramos está fatigada. Muestra fatiga de materiales. Veo que la Constitución, que recibimos con enorme sorpresa, que fuimos capaces de hacer, ahora es denostada por unos y por otros. La veracidad ha dejado de ser una virtud exigible a la sociedad. La sociedad se libera de la veracidad. Cada uno reclama su derecho a la parcialidad», subrayó.
Para continuar: «Partidos políticos que olvidan que la Constitución les impone el deber de funcionar en democracia. Y no les parece que les afecta. Lo que no les impide estar hablando de la Constitución. Para los que estuvimos años soñando con el estado de derecho es sorprendente ver como, los unos por una cosa y los otros por otra, maltratan lo que tanto ha costado hacer. Hay presidentes de Comunidades Autónomas que llaman estado a la Administración central del estado, como si ellos no fueran estado».
Este inmenso maremoto, según Gabilondo, no nos ha llevado a la prudencia sino que, por el contrario, se la maldice.
Se considera un defecto.
«LA CONSTITUCIÓN NOS ENSEÑÓ QUE EL VERBO QUE HAY QUE CONJUGAR ES EL DE CONSTRUIR»
«Importa la temeridad, la imprudencia. Conducimos un camión lleno de TNT por carreteras resbaladizas y no se considera un valor la prudencia. ¿Qué está pasando aquí? ¿Cómo es posible que la sociedad española no mire con asombro, alegría y orgullo lo que se hizo en la Transición? «, destacó.
Ahora, según el periodista, se utiliza mucho el verbo encontrar. Es un verbo equivocado.
«La Constitución nos enseñó que el verbo que hay que conjugar no es encontrar sino construir. El estado de las autonomías no se encontró debajo de una piedra. Se construyó. La Constitución no se encontró debajo de una piedra, se construyó. Los Pactos de la Moncloa no se encontraron debajo de una piedra. Se construyeron. ¿Qué pereza intelectual nos ha invadido para pretender encontrar soluciones a los problemas que tenemos? Como no los encontramos, los dejamos a un lado y seguimos», prosiguió.
Acabó dirigiéndose a la clase política con un mensaje muy claro: «Sustituyan el verbo encontrar por el verbo construir. Pónganse juntos a construir. Esa es la lección que nos deja el pasado, del que tendríamos que estar muy orgullosos».
Sus últimas palabras provocaron una ovación en pie de los presentes, entre los que se encontraban la ministra de Justicia, Pilar Llop, el defensor del pueblo, Ángel Gabilondo –su hermano–, los presidentes de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo, César Tolosa, y de lo Social, María Luisa Segoviano, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Celso Rodríguez Padrón, el expresidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas, el exministro de Justicia y magistrado de la Audiencia Nacional, Juan Carlos Campo, los presidentes de los Consejos Generales de Procuradores, Juan Carlos Estévez, y de los Graduados Sociales, Ricardo Gabaldón, y el de la Mutualidad de la Abogacía, Enrique Sanz Fernández-Lomana, entre otros.
La presidenta del Consejo General de la Abogacía Española, Victoria Ortega, cuya institución organizó esta XXIII Edición Premios Derechos Humanos de la Abogacía Española, que llevó por «hashtag» #LibertadDeExpresiónYVeracidad, no pudo estar presente por encontrarse enferma.

A la ministra de Justicia le correspondió entregar el premio Derechos Humanos a la Institución a Reporteros sin Fronteras en la persona de su presidente Alfonso Armada, quien citó la Declaración Universal de los Derechos Humanos en lengua romana y en castellano.
Afirmó que son vulnerados constantemente en muchos lugares de la tierra, incluyendo Europa. En especial el derecho a la libertad de expresión que es perseguido con saña.

Por otra parte, en la categoría «Medios de comunicación», fueron galardonas las agencias de noticias españolas.
La directora de estrategia de la Agencia EFE, Soledad Álvarez, dijo que «hoy más que nunca es necesario reivindicar el periodismo riguroso y la búsqueda de la verdad». En especial en estos tiempos de incertidumbre, cuando «las ‘fake news’ son una gravísima amenaza a la democracia».
Asís Martín de Cabiedes, presidente de Europa Press, confirmó el compromiso de la agencia con la libertad de expresión e hizo una referencia especial a tres antecesores suyos: Francisco Martín, Antonio Herrero y José Mario Armero, quienes dejaron un legado profundamente arraigado en el ADN de la agencia: «el periodismo profesional, riguroso e independiente constituye un bien social».
Fernando Riaño, presidente de Servimedia, destacó su vocación de servir desde el punto de vista informativo», a través de «un modelo singular, un proyecto pionero único en el mundo», una agencia donde «más del 60% de los profesionales tienen alguna discapacidad».

El Premio Nacho de la Mata fue para Mohamed Bouchammir Haddou, por su trabajo de mediación con niños y jóvenes migrantes.
La presidenta de la Fundación Raíces, Lourdes Reyzábal, ha recogido el galardón en su nombre, ya que el premiado no ha podido viajar a España por el cierre del tráfico aéreo en Marruecos. El galardón se lo entregó el defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo.