La irrupción del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) está acelerando la transformación de la función de compliance.
En este contexto, la Asociación Española de Compliance (ASCOM) ha lanzado AICOM, una certificación profesional dirigida a acreditar los conocimientos de compliance aplicados a la inteligencia artificial, con el objetivo de crear un estándar de referencia para quienes deban asumir estas nuevas responsabilidades.
La certificación nace en un momento especialmente relevante para el mercado. La aplicación progresiva del AI Act obliga a muchas organizaciones a integrar controles específicos sobre el desarrollo, adquisición y utilización de sistemas de inteligencia artificial, una tarea que previsiblemente recaerá, en gran medida, sobre los departamentos de compliance, gestión de riesgos y control interno.
Según explica ASCOM, AICOM está orientada tanto a compliance officers en ejercicio como a abogados, auditores, consultores, especialistas en riesgos y otros profesionales que deseen acreditar competencias específicas en el ámbito de la gobernanza de la IA. La obtención del certificado requiere superar un examen basado en un programa estructurado en veinte módulos, que se actualiza periódicamente para incorporar las novedades regulatorias y técnicas.
IA para los profesionales del compliance
Al igual que el resto de certificaciones de la asociación, el modelo se basa en la separación entre la formación y la evaluación, con el fin de preservar la independencia del proceso de certificación. Además, la acreditación incorpora un sistema de actualización mediante formación continua para garantizar que los profesionales mantienen al día sus conocimientos en un entorno normativo y tecnológico especialmente dinámico.
Con esta iniciativa, ASCOM amplía su catálogo de certificaciones especializadas, en el que ya figuran CESCOM, iCECOM y CISCOM, adaptando la oferta formativa a uno de los ámbitos que mayor impacto tendrá en la función de compliance durante los próximos años.
La creación de AICOM refleja una tendencia cada vez más evidente en el sector: la evolución del compliance hacia perfiles híbridos, capaces de combinar conocimiento jurídico, comprensión tecnológica y capacidad para interpretar las nuevas obligaciones regulatorias derivadas del uso de la inteligencia artificial.
En un escenario en el que la IA deja de ser una cuestión exclusivamente tecnológica para convertirse en un asunto de gobierno corporativo, la especialización se perfila como un factor diferencial para los profesionales del cumplimiento normativo.