«Exceptio veritatis» o excepción de verdad: si se puede probar lo que se afirma, no hay calumnia
La "exceptio veritatis", la excepción de verdad, existe en todos los países con estado de derecho. Cuando se prueba la verdad no hay calumnia.

«Exceptio veritatis» o excepción de verdad: si se puede probar lo que se afirma, no hay calumnia

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20/3/2022 06:51
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Actualizado: 20/3/2022 00:22
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Nuestro Código Penal tiene recogido la llamada prueba de la verdad, o «exceptio veritatis» (exepción de verdad), cuando es en vía penal.

Si se puede probar lo que se dice no hay delito de calumnias, ¿cómo podría existir? Y tiene su influencia si es por vía civil, cuando supuestamente se ha producido una vulneración del derecho al honor.

Las administraciones de Justicia en el mundo se mueve por caminos muy transitados, por conceptos muy aquilatados que, en muchas ocasiones se convierten en el núcleo de exitosas películas y telefilmes.

Aunque la fórmula suena romana realmente no lo es. Pero sí que tiene que ver con la acusación de difamación, que sí que es romana, en la que alguien puede verse envuelto y de la que se libera demostrando la veracidad de lo denunciado. Su correspondencia con la verdad. Y aquí no funciona el relativismo, tan de moda en nuestro tiempo.

En nuestro Código Penal la difamación recibe el nombre de calumnia. La calumnia es la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio de la verdad.

La vulneración del derecho al honor, por vía civil, consistiría en la imputación de hechos que lesionen la dignidad de la persona menoscabando su fama.

Es, por lo tanto, un delito en el cual podemos incurrir los que ejercemos la profesión periodística. O los escritores.

Porque es la materia prima con la que trabajamos unos y otros.

De ahí la importancia que tiene contrastar con fuentes fiables todo tipo de noticias.

Puede ocurrir, sin embargo, que, a pesar de todo, la persona o personas que se sientan afectadas por dicha información decidan actuar contra el periodista mediante la interposición, ante la Justicia, de una querella por calumnias, a través de la jurisdicción penal, o una demanda contra el honor, en jurisdicción civil.

CASTIGO POR CALUMNIAS 

Las calumnias están castigadas en España con penas de 6 meses a 2 años de cárcel o multa de 6 a 24 meses si se propagan con publicidad. A través de un medio de comunicación.

Por vía civil, la Sala Primera del Tribunal Supremo ha puesto el tope máximo de los 300.000 euros de indemnización.

Llegado a ese punto, el periodista y el escritor tenemos la protección de la «exceptio veritatis», la prueba de verdad.

Figura en el artículo 207 del Código Penal. Dice así: “El acusado por delito de calumnia quedará exento de toda pena probando el hecho criminal que hubiere imputado”.

Son muchos los casos en los que se ha aplicado la “exceptio veritatis” y muchas las novelas y las películas que se han basado en ella.

La más famosa, fue el «best seller» QB-VII. QB-VII significa, en español, Sala de Vistas de la Reina número VII.

El país, lógicamente, es el Reino Unido.

Fue escrita por León Uris, novelista estadounidense de origen judío, autor también de “Exodo”, que fue llevada al cine en 1960 protagonizada por Paul Newman. O “Topaz”,  de la que Alfred Hitchcock hizo una versión en celuloide. 

Jeremy Bentham, conocido en el mundo hispano como Jeremías Bentham, fue un filósofo, jurista, economista, escritor y reformador social inglés. Abogó por las libertades individuales y económicas, la separación de la Iglesia y el Estado, la libertad de expresión, la igualdad de derechos para las mujeres y el derecho al divorcio.

UN CASO REAL

QB-VII estaba basada en un caso que le sucedió al propio novelista.

Narra la historia de una demanda de un médico polaco que había trabajado para los nazis en un campo de concentración, y que interpreta el archifamoso actor británico Anthony Hopkins, el «doctor Hannibal Lecter», de «El silencio de los corderos».

Su tranquilidad personal se ve alterada cuando un escritor estadounidense, representado por el actor Ben Gazzara, publica un libro sobre los campos de exterminio en el que recoge el testimonio de varios supervivientes.

Éstos acusan al médico polaco de haber realizado experimentos inhumanos en los presos para los nazis.

El médico, en consecuencia, demanda al novelista argumentando que lo escrito no era verdad y lo lleva a juicio.

Lo que sucede en la QB-VII se convierte en su peor pesadilla.

Para demostrar que lo escrito gozaba de toda la veracidad y que no se había inventado nada, el personaje de Ben Gazzara presenta como testigos a los expresos que entrevistó para la elaboración de su libro.

Es una clara expresión de la aplicación de la «exceptio veritatis», la prueba de verdad, que rige en todas las justicias del mundo.

En la realidad, el creador de QBVII, León Uris, fue demandado por Wladislaw Dering, un médico polaco que trabajó para los nazis en el campo de exterminio de Auschwitz.

EL DESENLACE EN LA REALIDAD Y EN LA FICCIÓN FUE EL MISMO

En esa ocasión, debido a tecnicismos legales que favorecían al doctor, el juez falló a su favor frente al escritor. Y condenó a Uris a pagar a Dering el equivalente a… ¡3 céntimos de euro actuales!

La misma condena que se le impone al médico polaco de la novela.

Para todos, excepto para el doctor, que vio arruinada su reputación, fue considerada una sentencia justa.

Porque aunque le dieron la razón al médico, el desenlace fue el equivalente a una condena. Y es que, en ocasiones, se puede hacer justicia fallando en sentido contrario. 

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