El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) da un giro. Sale de la organización que ayudó a fundar y anuncia una nueva forma de relacionarse con América Latina. Menos estructura. Más acción.
La Junta de Gobierno del ICAM aprobó ayer, por unanimidad, abandonar la Unión Iberoamericana de Colegios y Agrupaciones de Abogados (UIBA), el organismo del que fue impulsor y fundador hace décadas y que esta tarde celebrará su XXVI Congreso en el salón de actos del Consejo General de la Abogacía Españóla.
La UIBA agrupa a colegios y asociaciones de abogados de los 22 países iberoamericanos.
La salida no es una ruptura con la región, según asegura el propio Colegio de la Abogacía de Madrid. Es exactamente lo contrario.
La apuesta es sustituir la presencia institucional en una organización paraguas por alianzas directas con colegios, universidades, operadores legales y redes profesionales de América Latina y el Caribe.
Más bilateralidad. Menos intermediación.
El ICAM lleva tiempo moviéndose en esa dirección. En los últimos años ha creado su propia Sección Iberoamericana, celebrado la Cumbre Internacional ICAM 2025, impulsado la Declaración de Madrid de la abogacía iberoamericana y firmado convenios con instituciones de Argentina, Cuba, México y República Dominicana, entre otros países.
La agenda que el Colegio dibuja para esta nueva etapa es ambiciosa: defensa del Estado de Derecho, protección del secreto profesional, independencia de la abogacía, transformación digital, acceso a la justicia, movilidad profesional y defensa del español jurídico en los organismos internacionales.
«El ICAM no se aleja de Iberoamérica: abre una nueva etapa para estar más cerca, cooperar mejor y generar mayor impacto», subrayan desde la institución.
El objetivo declarado es consolidar Madrid como punto de encuentro jurídico entre Europa e Iberoamérica. Sin intermediarios.