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Cartas desde Londres: Algunas normas no escritas sobre protocolo y etiqueta en la abogacía inglesa (y VI)

Josep Gálvez termina con esta sexdta entrega su srie sobre las normas no escritas sobre protocolo y etiqueta en la abogacía inglesa.

24/05/2022 04:05

En esta noticia se habla de:

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Creo que es en ‘The Good Wife’ o alguna otra serie norteamericana parecida.

En uno de los capítulos, el abogado protagonista tiene que comparecer ante un muy quisquilloso juez inglés a través de videoconferencia con Londres.

La cuestión es que el letrado yanqui, acostumbrado a deambular libremente durante las vistas judiciales, se ve constreñido por las estrictas normas protocolorias británicas que le obligan a permanecer de pie y estático al intervenir procesalmente ante el ‘Mr Justice’.

Recuerdo, divertido, cómo a partir de entonces este abogado se equivoca en todo.

Desde el tratamiento al juez como ‘Your Honor’, cuando en realidad era ‘Your Lordship’, a llamar ‘motions’ (mociones) a lo que en terminología británica se denominan ‘applications’ (solicitudes); un auténtico patoso para el sistema procesal inglés, vamos.

Pero hubo un comportamiento que superó a todas las equivocaciones anteriores.

Y fue cuando este abogado se gira levemente para rebatir al contrario, que también se encuentra en el despacho.

Sin esperar un segundo, el juez británico para en seco y le pregunta con evidente enojo:

– ¿Pero qué está usted haciendo, letrado?

– ¿Perdón, señoría?

– ¡Su cuerpo!

El abogado totalmente desconcertado, se mira de arriba a abajo sin encontrar nada, a lo que el juez reitera ya rojo de cabreo:

¡¡La disposición de su cuerpo!!

En ese mismo momento, uno de los compañeros de su equipo sale en su auxilio, advirtiéndole en voz baja y ojos como platos:

¡Le has dado la espalda al Juez!

Y es que pocas faltas de comportamiento procesal pueden equipararse a darle la espalda a un juez británico durante el uso de la palabra durante un juicio.

Aunque sólo sea un poquito.

Sobre estas líneas la juez Mary Stacey.

NUNCA DES LA ESPALDA AL JUEZ (‘NEVER TURN YOUR BACK TO THE JUDGE’)

Pues efectivamente, una de las normas no escritas del protocolo procesal inglés es aquella que impide a los ‘barristers’ que intervienen dar la espalda a Su Señoría, pase lo que pase.

Hacer lo contrario es una grosera forma de descortesía ante el juez, de tal manera que es una regla de muy observado cumplimiento y válida a día de hoy.

Esta norma que, evidentemente, toma sentido en los sistemas. como el inglés, donde los abogados están ubicados ante tribunal, frente al juez, como indica la lógica, ya que es el receptor de las alegaciones y quien, en definitiva tiene que resolver.

Por el contrario, el proceso español sigue todavía inexplicamente situando a los abogados uno frente al otro, obligándoles a girar la cabeza constántemente para siquiera comprobar que el juez sigue todavía en la sala, algo importante para el buen fin del proceso.

Y lo que es peor, jugándose una tortícolis.

Pues bien, esta postura en sala sería completamente inaceptable para un ‘barrister’de Inglaterra y Gales, donde la idea, es  precisamente ponerse a la mejor disposición del juez, dado que el abogado es pieza indispensable para la debida administración de justicia..

Ni de lado, ni mucho menos de espaldas; de cara siempre.

Además, por un motivo evidente de mera practicidad, la proyección de la voz de los ‘barristers’ debe ser para quien está ahí precisamente para escucharles, que es el juez.

ETIQUETA EN SALA: EL JUEZ INGLÉS DEBE DIRIGIRSE A UN ‘COUNSEL’ SIEMPRE EN PIE

Esta es una norma que tal vez resulte chocante para un abogado español, que está siempre sentado.

Pero en el proceso inglés siempre tiene que haber un ‘counsel’ en pie para recibir los comentarios del juez.

Esta obligación empieza desde el inicio de la audiencia judicial, con la presentación del ‘barrister’, identificándose ante el juez como abogado de tal parte y presentando también al abogado contrario (‘my learned friend’), como forma de cortesía profesional.

Pero esto comporta que, quien está en el uso de la palabra debe estar en pie ante el tribunal, siendo el receptor de las instrucciones del juez, los comentarios o indicaciones que este tenga por conveniente.

Esto es muy diferente de los tribunales norteamericanos, donde el protestar (‘objection’) está en el orden del día, como se ha mostrado en el juicio de Johnny Depp contra Amber Heard, donde su abogada Camille Vasquez ha llamado la atención por sus constantes y exitosas objeciones procesales a las preguntas de la abogada contrario.

En los tribunales de Su Graciosa Majestad, esto sería impensable, ya que en un tribunal de Inglaterra y Gales no se protesta y la intervención procesal está marcada por la etiqueta y absoluto respeto a la intervención del ‘counsel’ contrario.

La actriz Josette Simon como la «barrister» defensora, Angela Regan, en la serie de televisión «Anatomía de un escándalo». Para intervenir, los «barristers» tienen que hacerlo de pie.

Por tanto, si alguien debe interrumpir al ‘barrister’ será siempre el juez, quien se dirigirá al ‘barrister’ que se encuentre en ese momento en pie, manteniéndose en dicha postura.

De hecho, los jueces británicos raramente interrumpen al ‘barrister’ interviniente y mucho menos le reprenden, siendo habitual el uso de una extremada educación de los tribunales.

Aunque, como en todo, hay grandes excepciones.

Por este motivo, el ‘barrister’ durante su aprendizaje debe saber cómo debe ponerse en pie ante el juez y cuándo hacerlo, formando parte de la práctica forense, en la que hay poco margen -por no decir ninguno- para la improvisación.

De ahí que estar en pie ante el juez tenga una mayor importancia procesal de lo que podría parecer a primera vista y que se extiende hasta el final de la intervención de los abogados en sala.

Así que, cuando finaliza la vista oral ante el tribunal, la tradición impone que el ‘barrister’ deba salir con la famosa reverencia consistente en el arqueo de cuello (‘neck bow’) y nunca dar la espalda al juez.

Pero ojo, porque las reglas también indican que no hay dejar a un ‘barrister’ o a una de las partes en el proceso en el tribunal a solas con el juez, no sea que el roce haga el cariño.

ACABAMOS CON OTRA ANÉCDOTA DEL GRAN DIGBY TATHAM-WARTER

Aunque hay muchas otras reglas no escritas, acabamos esta serie  tal como empezamos: con otra anécdota del comandante Digby Tatham-Warter, aquél paracaidista inglés de la Segunda Guera Mundial.

Según cuentan, durante la operación ‘Market Garden’, la compañía de Digby fue lanzada lejos de su objetivo, el puente de la ciudad de Arnhem en los Países Bajos.

Para llegar hasta ese puente, Digby y sus muchachos debían atravesar las calles de la ciudad, fuertemente protegidas por las fuerzas alemanas desplegadas en la zona.

Curiosamente, entre los británicos se encontraba el padre Bernard Egan, un sacerdote católico que se alistó en el Regimiento de Paracaidistas como capellán y además se convirtió en el primer religioso de la historia del ejército británico en obtener el famoso parche con alas.

Total, que durante el enfrentamiento con los alemanes por las calles de Arnhem, el bueno de Digby vio que el sacerdote se encontraba  inmovilizado por el fuego enemigo mientras intentaba cruzar la calle para llegar a unos soldados heridos.

Digby logró acercarse donde se encontraba el cura y le dijo:

No se preocupe por las balas, padre, tengo un paraguas.

Se pueden imaginar la cara del sacerdote.

Pero para sorpresa de todos los presentes, Digby salió de ahí acompañando al capellán bajo su paraguas, poniéndolo a salvo.

Un auténtico acto de fe, no me lo negarán.

En fin, seguiremos con otras cuestiones del derecho inglés la semana que viene.

Hasta entonces.

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