Tenía 68 años. Enrique Valdés Joglar llevó el timón del Decanato del Colegio de Abogados de Oviedo durante ocho años, entre 2007 y 2015.
Natural de Fresnosa (Piloña), se licenció en Derecho por la Universidad de Oviedo en 1979. Colegiado con el número 1.389 desde 1980, fue miembro de la Real Academia Asturiana de Jurisprudencia desde mayo de 2013.
Entre sus reconocimientos figuran la Cruz Distinguida de 1ª Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort en 2016 y la Gran Cruz al Mérito en el Servicio a la Abogacía, en 2018.
Era socio director de la firma Valdés y Escalona Abogados.
En una entrevista que le hizo el portal «Testimonios para la historia» en 2008, un año después de asumir el puesto de decano, explicaba cómo entendía esa responsabilidad:
«Soy decano del Colegio de Abogados de Oviedo desde el año pasado. Me conmueven las muestras de apoyo y agradecimiento de muchos compañeros por los esfuerzos que le dedico a este cargo y a la profesión. El decanato toma buena parte de mi tiempo y no me genera ningún beneficio económico; hay quien no entiende, pues, que invierta tantas horas en él, y más cuando tengo un despacho en funcionamiento. Pero, como he dicho, los colegios de abogados me parecen imprescindibles y, siendo por tanto consecuente con ello, es un orgullo y una satisfacción estar al frente de uno».
Deja viuda a Begoña Escalona Platero, también abogada, con quien tuvo dos hijos: Enrique y Juan Valdés Escalona. También a cuatro nietos: Elena, Enrique, Ana y Juan y a dos hermanas: Rosa María y Ana María, según informa El Comercio.
La Junta de Gobierno y los trabajadores de esta corporación se suman al dolor de sus familiares, amigos y compañeros por su pérdida. Las banderas del colegio ondean a media asta en señal de luto. Recibirá sepultura hoy en el cementerio de Santiago de Castropol.