Opinión | 47 años en el corredor de la muerte: Iwao Hakamada, liberado tras media vida esperando su ejecución

6 / 10 / 2024 05:34

Actualizado el 06 / 10 / 2024 07:50

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En un mundo lleno de injusticias, no hay nada más cruel que privar a una persona de sus derechos fundamentales. Un ejemplo conmovedor es el caso de Iwao Hakamada, exonerado después de pasar 47 años en el corredor de la muerte.

En su caso, el derecho fundamental vulnerado fue el de la libertad.

Iwao Hakamada, un hombre de 88 años y de origen japonés, fue acusado en 1966 del asesinato de una familia y, posteriormente, condenado a muerte. Tras su detención, fue sometido a 19 días de interrogatorios brutales, en los que cada jornada duraba 12 horas.

Durante este tiempo, fue víctima de prácticas crueles e inhumanas por parte de unos investigadores que solo buscaban arrancarle una confesión. Después de un intenso sufrimiento físico y psicológico, Iwao confesó un crimen que no había cometido.

Tras décadas en prisión, el Tribunal de Justicia de Shizuoka reconoció que a Hakamada se le habían vulnerado varios derechos fundamentales, entre ellos el derecho a no declarar.

Además, el tribunal concluyó que su confesión fue obtenida bajo tortura, y que las pruebas que lo incriminaron habían sido fabricadas por los investigadores.

En 2014, gracias al esfuerzo de su equipo de defensa, se presentaron pruebas de su inocencia y, tras un nuevo juicio, la fiscalía volvió a solicitar la pena de muerte.

Finalmente, en 2023, se hizo «justicia» y Hakamada, ahora de 88 años, fue liberado.

Sin embargo, ¿quién le devolverá los 47 años que pasó en prisión, condenado a muerte y esperando, en cualquier momento, su ejecución?

¿Cómo se puede reconstruir una vida después de haber sido privado de libertad durante tanto tiempo?

Habiendo estado condenado a muerte y encarcelado durante cinco años y medio por un delito que no cometí, puedo llegar a identificarme con Iwao. Sin embargo, 47 años es algo inimaginable para mí.

Tuve la suerte de contar con padres que, junto a toda España, lucharon por sacarme del corredor de la muerte. Siempre me sentí arropado, pero ¿Iwao? ¿Qué tipo de apoyo tuvo él?

¿Cómo se compara la solidaridad recibida en ambos casos? Sin el apoyo que recibí, habría perdido toda esperanza y, sin duda, mi salud mental.

Y la defensa, ¿qué habría sido de Hakamada sin un buen equipo legal?

Sin la intervención de su defensa, jamás habría logrado la revisión de esa sentencia que lo condenó injustamente.

Yo también habría tenido otro destino sin la ayuda de abogados como Peter Raben y David Parry en Estados Unidos, y Marcos García-Montes en España.

¿Se habría hecho justicia en mi caso?

Lamentablemente, somos pocos los que hemos logrado escapar del corredor de la muerte y aún menos los que podemos contarlo. Pero el caso de Iwao es un recordatorio doloroso de los muchos otros que sufren en silencio, víctimas de una justicia que a veces parece más injusta que justa.

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