Opinión | Rumanía y el frágil equilibrio entre seguridad y democracia: Una reflexión desde el Estado de Derecho

Jorge Carrera, abogado, exmagistrado y exjuez de enlace en Estados Unidos, reflexiona sobre el peligro de actuar sin transparencia en los procesos electorales, lo que crea desconfianza en el estado de derecho. Sobre estas líneas, votante en las últimas elecciones presidenciales en Rumanía que fueron anuladas por decisión del Tribunal Constitucional de ese país. Foto. EP.

10 / 03 / 2025 14:52

Actualizado el 10 / 03 / 2025 14:52

En esta noticia se habla de:

El proceso electoral en Rumanía se ha convertido en un espejo de los dilemas que enfrentan las democracias modernas: ¿Cómo proteger la integridad de las instituciones sin caer en la tentación de socavar los principios que las sostienen?

Los recientes eventos —la anulación de las elecciones presidenciales de 2024 y la reciente exclusión del candidato ultranacionalista Călin Georgescu– no son solo un asunto interno. Son un caso de estudio para Europa, donde la defensa del Estado de derecho debe navegar entre la transparencia, la libertad política y la resistencia a injerencias externas . 

Pero antes de adentrarnos en el análisis de la cuestión, veamos brevemente las aproximaciones teóricas al asunto.

La evidencia teórica y práctica converge en que los sistemas democráticos pueden prohibir candidatos sin caer en censura cuando: 1) Las exclusiones se basan en criterios procedimentales objetivos; 2) Son aplicadas por órganos técnicos independientes; 3) Existen recursos ágiles de apelación; y 4) Se circunscriben a proteger el funcionamiento mínimo del Estado democrático, no intereses particulares.

El desafío contemporáneo radica en adaptar estos principios a realidades como la desinformación digital y el ascenso de populismos iliberales, manteniendo el equilibrio entre seguridad colectiva y libertades individuales.

Como advierte Ignatieff, la solución no está en ampliar mecanismos de exclusión, sino en fortalecer instituciones que fomenten competencia política limpia y deliberación informada.

El Estado de Derecho en la UE: ¿Coherencia o doble rasero?

La Unión Europea (UE) ha insistido en que el Estado de Derecho es un pilar irrenunciable. Sin embargo, su actuación ante Polonia y Hungría —donde cuestionó reformas judiciales o leyes restrictivas— contrasta con su silencio relativo ante Rumanía.

Aquí, el Tribunal Constitucional anuló elecciones basándose en informes de inteligencia que señalaban una campaña rusa de desinformación y ciberataques para favorecer a Georgescu .

La Comisión Europea respaldó la decisión, alegando proteger la democracia , pero sin el mismo escrutinio público aplicado a otros países.

Esto alimenta percepciones de sesgo: ¿Por qué Rumanía recibe un cheque en blanco mientras otros son sancionados? La credibilidad de la UE exige coherencia, no meros gestos geopolíticos. 

Anular elecciones: La carga de la evidencia

Anular un proceso electoral es una medida extrema que sólo puede justificarse con pruebas irrefutables. En Rumanía, el Tribunal Constitucional citó informes desclasificados que vinculaban a Georgescu con financiación ilegal, cuentas falsas en TikTok (25.000), según la inteligencia rumana, y una supuesta red de apoyo rusa .

No obstante, estas acusaciones, aunque graves, no han sido expuestas con la claridad que exige la opinión pública, y hoy por hoy no hay datos que permitan afirmar que han sido definitivamente probadas o por lo menos suficientemente indiciadas a los efectos de avanzar en un proceso legal con todas las garantías.

Mientras Hungría o Polonia enfrentaron críticas por vulnerar normas democráticas de manera visible, Rumanía opera en un limbo donde la opacidad de los servicios secretos sustituye al debate abierto.

Sin transparencia, incluso las acciones legítimas pueden percibirse como arbitrarias . 

Libertad de expresión versus seguridad nacional: ¿Dónde está el límite?

Georgescu, un político que niega el Holocausto y promueve teorías conspirativas, representa sin duda un grave desafío. Su discurso euroescéptico y prorruso choca con los valores europeos, pero su exclusión de las elecciones de 2025 —por «incumplir la obligación de defender la democracia»— plantea preguntas incómodas.

¿Puede un sistema democrático prohibir candidatos sin caer en la censura? La libertad de expresión, consagrada en el artículo 11 de la Carta de Derechos de la UE, sólo admite límites ante la incitación a la violencia.

Aunque Georgescu es polémico, su retórica no superó ese umbral de manera evidente. Al excluirlo, Rumanía arriesga normalizar un precedente peligroso: que las élites decidan qué ideas son «aceptables».

Ciertamente el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos humanos admite en su segundo párrafo la posibilidad de que los Estados puedan someter el ejercicio de la libertad de expresión  a ciertas formalidades, condiciones, restricciones o sanciones, previstas por la ley, que constituyan medidas necesarias, en una sociedad democrática.

Pero el TEDH, cuya doctrina ha sido incorporada por el TJUE ha sido claro en cuanto a los límites: incitación directa o indirecta a la violencia o actos de terrorismo, proteccion de la Aministración de justicia, y honor y reputación. Más allá de esos límites no hay restricción posible.

El riesgo del efecto boomerang: Radicalización y desconfianza

La decisión de anular las elecciones y vetar a Georgescu ha exacerbado la polarización. Miles de personas salieron a las calles en Bucarest, lideradas por el partido de ultraderecha AUR, denunciando un «golpe de Estado» .

Encuestas revelan que el 60% de los rumanos consideró la anulación una «mala decisión» que fortalece a los nacionalistas. Esto ilustra un riesgo clave: al intentar proteger la democracia mediante medidas autoritarias, se alimenta el descontento hacia las instituciones.

Europa debe aprender de casos como el «Brexit» o el auge de la extrema derecha: la represión de opciones políticas incómodas, sin diálogo inclusivo, suele generar el efecto contrario .

En España, durante el «procés» catalán de 2017, vivimos una encrucijada política y social de enorme gravedad. Tras la declaración unilateral de independencia —declarada ilegal por el Tribunal Constitucional— y la aplicación del artículo 155 de la Constitución, la tensión alcanzó un punto crítico.

Sin embargo, incluso en ese clima de fractura, se optó por una salida democrática esencial: convocar elecciones autonómicas en diciembre de aquel año.

Aunque el conflicto distaba de resolverse —y persisten hoy debates legítimos sobre cómo se gestionó la crisis—, aquella decisión de recurrir conforme a los procedimientos constitucionales a las urnas evitó una escalada autoritaria.

Permitir que los ciudadanos catalanes expresaran su voluntad en las urnas, aun en medio del desencuentro, reforzó un principio irrenunciable: en democracia, por complejos que sean los desafíos, la respuesta nunca debe ser el miedo a los resultados.

España demostró que, incluso cuando la estabilidad pende de un hilo, la confianza en los mecanismos electorales es la única vía para preservar la legitimidad. Evitarlos, como alerta el caso rumano, no solo agrava la desconfianza, sino que erosiona el propio sistema que se pretende defender.

Defender la democracia, sin traicionarla 

Rumanía enfrenta un dilema existencial: cómo contrarrestar injerencias externas sin replicar tácticas autocráticas. La solución no reside en excluir candidatos o anular elecciones sin un proceso impecablemente transparente, sino en fortalecer mecanismos de resiliencia democrática —educación cívica, medios independientes, control adecuado y proporcional de redes sociales—.

Europa, por su parte, debe aplicar los mismos estándares a todos sus miembros y evitar que la «defensa de la democracia» se convierta en un arma partidista.

Como señala Timothy Snyder: Las leyes no defienden la democracia; lo hace la ciudadanía que cree en ellas’. Sin transparencia y sin confianza en los procesos, ni Rumanía ni la UE podrán evitar que el Estado de derecho se convierta en una fachada vacía.

Lo último en Firmas

Alfonso Villagómez

Opinión | La moción de censura «instrumental» es contraria a la Constitución

Space X

Opinión | El kilo y el barril: la mayor salida a bolsa de la historia llega el mismo verano en que al mundo se le acaba el colchón energético

CDL

Opinión | CDL: Los jueces españoles ya cuentan con la ‘anti-suit injunction’ y probablemente muchos aún no lo saben (II)

Junceda en un quirófano

Opinión | ¿Cámaras en los quirófanos?

fraude

Opinión | Firmas, mentiras y dinero público: así se cocina el fraude en las ayudas en España