El Tribunal Correccional de París ha condenado a Marine Le Pen a 5 años de inhabilitación para ejercer cargos públicos, lo que la deja fuera de las presidenciales francesas de 2027.
La sentencia, dictada hoy, también incluye 4 años de prisión —2 de cumplimiento efectivo bajo arresto domiciliario con brazalete electrónico— y una multa de 100.000 euros.
La líder de Reagrupación Nacional (RN) ha sido declarada culpable de malversar fondos del Parlamento Europeo durante su etapa como eurodiputada. Según el fallo, desvió parte del dinero destinado a pagar asistentes parlamentarios para financiar actividades del partido.
Un fraude estructurado y sostenido en el tiempo
El caso, iniciado tras una investigación de la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF), afecta a 23 personas, entre ellas varios eurodiputados del entonces Frente Nacional (FN) y personal del partido.
La justicia francesa considera probado que los acusados utilizaron los fondos europeos “con fines distintos a los legalmente previstos”, creando una red interna que operó durante años.
Le Pen habría empleado a personas que figuraban como asistentes parlamentarios en Bruselas pero que, en realidad, trabajaban exclusivamente para el partido en Francia. Entre ellos, su guardaespaldas y varios asesores sin funciones acreditadas en el Parlamento Europeo. El monto total del fraude asciende a 2,9 millones de euros.
Efectos políticos inmediatos
La inhabilitación es de aplicación inmediata, incluso aunque se recurra la sentencia. Le Pen, que había sido candidata presidencial en tres ocasiones consecutivas (2012, 2017 y 2022), queda así excluida del tablero político nacional a medio plazo. Su abogado ha anunciado recurso, alegando que el fallo es “desproporcionado” y que busca apartarla de la vida política.
La condena obliga al partido ultraderechista a redefinir su liderazgo. Su actual presidente, Jordan Bardella, denunció “un ataque judicial sin precedentes” contra el movimiento, mientras que dirigentes de otros partidos apelaron al respeto por la decisión judicial y recordaron que “nadie está por encima del Estado de Derecho”.
Con Le Pen apartada y la sombra de la corrupción planeando sobre parte de la cúpula de RN, el partido entra en una fase de incertidumbre. Bardella, cabeza de lista para las elecciones europeas de junio, gana peso como sucesor natural, pero la figura de Le Pen sigue siendo central en el imaginario de la formación desde que sucedió a su padre en 2011.
La sentencia marca un punto de inflexión. Marine Le Pen, durante años símbolo del ascenso de la ultraderecha en Europa, pasa a ser la protagonista de uno de los mayores escándalos financieros ligados a la política europea.
Su futuro, ahora, está en manos de los tribunales y de un partido forzado a redefinirse sin su principal activo electoral.